sábado, 18 de abril de 2015

SABER VALORAR

BARBACOA 



Hoy ha sido un día muy bonito. A las 9:00 a.m. llamaba puntualmente al interfono de mi casa una de las mujeres que más me ha ayudado en los últimos años, Lavinia.
Lavinia es una joven rumana que vino sóla a buscarse la vida hace tiempo a España y que a base de trabajo y esfuerzo ha ido prosperando merecidamente.
Es una pena que yo no haya prosperado tanto como para seguir contando con su ayuda diaria, pero aún sigue viniendo de vez en cuando (en su New Bettle rojo) a dejar mi casa impoluta como yo nunca conseguiré.
Nos hemos pasado una mañana de lo más divertida compartiendo palangana y guantes de fregar como buenas amigas. Entre tiro esto o no tiro aquello y consejos sobre qué nueva aspiradora comprar o poner una colcha para proteger el sofá de los niños (creo que demasiado tarde...) hemos estado hablando de la vida y del amor. Básicamente hemos llegado a la conclusión de que los hombres sirven para cosa cosa y de que nosotras valemos mucho.

Desde luego que Lavinia vale mucho. Yo espero que siga prosperando y que aún venga de vez en cuando a recordarme lo mal que se me dan las tareas domésticas del hogar, aunque le tenga que dejar la plaza de garaje para aparcar su Ferrari descapotable.

Luego me fui a casa de una antigua amiga del colegio a compartir una barbacoa con otras dos compañeras más y nuestros hijos. Entre las tres contábamos diez niños que se lo pasaron estupendamente (como siempre que se juntan niños al aire libre). También hablamos de la vida y del amor y también llegamos a la onclusión de que los hombres sirven para poco. 

Comentaba una de ellas que su marido había tenido que quedarse una vez tres semanas sólo con los niños y no les había bañado ni un día. Pero lo cierto es que seguían vivos y la gente no había llegado a taparse la nariz a su paso.

Otra decía que hacía poco le había pedido a su pareja que le acercara un calzoncillo de su hijo de seis años.
-¿Y dónde están los calzoncillos del niño?-, le preguntó él indignado porque ella daba por supuesto que debería saberlo.
 Pero al final se lo llevó.

Mi ex aún me pregunta qué días les toca chandal cuando están con él. Aunque a lo mejor lo hace con el mismo cariño con el que yo le respondo.

Ya he hablado muchas veces de lo distintos que somos hombres y mujeres. Cada vez que le pregunto a un hombre sobre el comportamiento para mi inexplicable de otro, parece entenderlo perfectamente. De hecho la aclaración suele ser asombrosamente simple. Los hombres son admirablemente simples. Por eso yo he decidido esforzarme en valorar su simpleza porque creo que el secreto de la convivencia feliz radica en la valoración del prójimo.

Valora al prójimo como a ti mismo y entonces y sólo entonces igual consigues amar un poquito.

Comentaba una de mis amigas que en esta nueva era de la liberación de la mujer quizás estábamos pidiendo demasiado compromiso familiar a un hombre. Al fin y al cabo es cierto que ellos hasta hace bien poco no paraban por casa.

Claro que lo contrario también es necesario. 

Quizás todos estemos igual de agobiados y perdidos con estas nuevas posiblidades de estructura funcional. ¿Quién trabaja más dentro o fuera de casa? ¿Qué es más duro? ¿Quién sufre más desgaste? ¿Quién pone más? ¿Quién tiene más morro? En definitiva ¿Quién se lo monta mejor?

Pues bien. Creo que todas estas preguntas no llegarían a plantearse si sencillamente nos valoráramos un poco más los unos a los otros.



Ellie Goulding - Love Me Like You Do






































 

3 comentarios:

  1. Jajaja... lo del marido de tu amiga que tiene a los niños tres semanas sin bañarse ya es exagerado... igual que lo de los calzoncillos. Todos sabemos que están en algún cajón muy probablemente en el armario de los niños.

    Pero ya sabes lo que siempre te digo... somos unos huevones, va en nuestra naturaleza, y lo máximo que podemos hacer es aparte de gran esfuerzo, apuntarnos todo en la agenda para superar la deficiencia de atención respecto a las tareas domésticas, y cosas como poner un cartel delante de la puerta donde está el cubo de basura que ponga algo como: "vaciar diariamente, esté llena o no", y por vuestra parte, otras cosas como dejar que pongamos la lavadora (y no gritarnos cuando no separemos la ropa blanca de la de color), porque de verdad, al final, aunque sea algo enormemente complicado, aprendemos a hacerlo. Yo de hecho hasta me he aventurado a girar las ruedecillas en distintos sentidos y observar lo que pasaba, pero bueno... es verdad que yo soy todo un aventurero... ;)

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  2. Algunos sabemos un poco más ...acerca de lo relacionado con sus hijos....:-)

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  3. O sea con los nuestros(en mi caso mia):-)
    Por si estaba un poco confusa la frase

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