jueves, 30 de abril de 2015

ATRAPADOS EN LA TEORÍA DEL CAOS

efecto mariposa




Ayer volvía felizmente a casa después de haber estado patinando con los niños, cuando ocurrió un imponderable que me dejó encerrada una hora en la cocina.

El concepto de imponderable lo aprendí de un ilustre profesor de producción audiovisual con el que tuve el placer de iniciarme en el mundo de la enseñanza en el CIDISI. Suso (así se llamaba) les explicaba a sus alumnos que había una diferencia muy importante entre los imprevistos y los imponderables y que, a la hora de desarrollar los proyectos audiovisuales, un buen productor jamás podía encontrarse con los primeros, pues debía ser capaz de preverlo todo. 

Ayer a las 19:15 yo no podía prever de ninguna manera que, mientras colocaba la bolsa de la compra en la nevera, mi hijo Alejandro iba a abrir la puerta de la terraza de la cocina al mismo tiempo que mi hija Alicia decidía saludar a una amiga de la urbanización que en ese momento pasaba al lado de la ventana de su cuarto.

Menos aún podía prever que en ese preciso instante soplaría una corriente de un grado tan intenso como para conseguir cerrar la puerta de la cocina con tal intensidad que el mecanismo del picaporte se partiera quedando éste suelto y enganchado al marco como si de un cerrojo se tratase. Mientras pensaba cómo solucionar el problema se me vino a la mente la Teoría del Caos.

Fue precisamente el protagonista de mi blog de ayer, Fernando Rubio, el primero que me habló de ella. Recuerdo una época en la que le dió por jugar a las predicciones meteorológicas. En aquel tiempo los pronósticos no eran tan precisos, aunque en Asturias nunca fue difícil acertar. No había más que meter algo de lluvia... 

Comentando la dificultad que tenían este tipo de predicciones me explicó el fascinante Efecto Mariposa (cómo no iba a estar enamorada de él). Esta inquietante reflexión se la debemos a un metereólogo, el estadounidense Edward Lorenz, quien al suprimir unos decimales en los datos introducidos en su precario ordenador de la época (años 60), se dió cuenta de lo mucho que variaban los resultados finales. La famosa metáfora es que un doble aleteo de una mariposa en Hong Kong puede provocar un huracán en Texas.  

Lamento anunciar a los que aún no os habíais dado cuenta que vivimos en el caos, aunque la buena noticia es que el caos puede molar que te cagas (CMQTC)

Uno de pocos héroes de ficción que nunca ha logrado despertar mi simpatía es Spiderman. Y una secuencia (que creo que sale en la 2) me dio el porqué. El malo provoca un incendio y se queda dentro disfradazo de viejecita que pide auxilio. Cuando llega el hombre araña a salvarla se desenmascara burlonamente señalando: "Spiderman, eres penosamente predecible".

Si todo se pudiera predecir la vida sería penosamente aburrida.

Cuanto más complejo es nuestro esquema de vida más factores debemos tener en cuenta, y más impredecible resulta todo. Pero eso puede resultar precisamente más estimulante y enriquecedor.

Volviendo a mi imponderable situación de ayer, al margen de tener que cambiar toda la cerradura de la puerta, acabó siendo una situación divertida y estimulante.

Mi hijo y yo nos quedamos atrapados dentro de la cocina. Mi hija, aún con los patines puestos, se quedó al otro lado. Al principio se asustaron mucho, sobre todo Alicia, al comprobar que una puerta cerrada la dejaba aislada de nosotros. Pero es una chica lista y pronto se dio cuenta de que los que estábamos encerrados éramos nosotros, así que no sólo se calmó, sino que trató de tranquilizarnos anunciando que iría a pedir ayuda. 

Yo la detuve, esperando a ver si podía desatascar la puerta sola. Afortunadamente tenía el móvil y la caja de herramientas encerrados conmigo. Mi hijo observaba atentamente tratando de ayudar en lo que buenamente podía pero sin molestar.

De pronto apareció al otro lado de la puerta una vecina de la edad de mi hijo (la misma a la que mi hija había decicido saludar abriendo la ventana unos minutos atrás provocando la aciaga corriente). Muy dispuesta agarró el pomo tan decidida a abrir que me dejó patidifusa con su enorme tolerancia a la frustración. Era evidente que dábamos sensación de calma porque entonces le preguntó a mi hijo.

- Para cuando salgas ¿qué prefieres, patinar o jugar al fútbol? Para ir preparando las cosas.

- Mejor al fútbol, contestó él tranquilo.

Y de pronto sentí esa sensación que debe llegar a sentir uno cuando lo extraordinario dura lo suficiente como para adquirir ciertos tintes de cotidianidad. Como lo que debe de sentir un preso en la cárcel, o un secuestrado. Esa sensación en la que te tienes que parar a constatar que lo que estás viviendo no es lo normal.

Yo seguía investigando por internet y dándole al destornillador y las tarjetas de puntos (cuya verdadera utilidad acababa de descubrir) cuando mi hijo consiguió por fin preocuparme anunciando que se hacía caca.

- Aguanta un poco a ver si no tenemos que cargarnos la puerta, hijo.

Entonces apareció la madre de la niña oportuna, muy maja. Entre ella y la urgencia de mi hijo, me hicieron claudicar de mi autosuficiencia evidenciando que lo mejor era pedir ayuda a Felipe, nuestro maravilloso portero.

Efectivamente, consiguió abrir la puerta sin destrozarla por completo. Le di las gracias y cuando corrí a tranquilizar a mi hija descubrí que ya no estaba. Se había bajado a jugar sola al patio de la urbanización.

Mi hijo hizo lo mismo, previo paso por el cuarto de baño.

Mientras recogía los restos del Caos reflexionaba sobre lo bien preparados que están mis hijos para gestionar este tipo de imponderables.

Como la vida misma. Uno se cree que lo va teniendo todo bajo control, pero al final las decisiones se toman por causas de fuerza mayor. Y todo responde a un cúmulo de factores tan complejo que es absolutamente imponderable.

Pero siempre podemos mantener la calma y normalizar las situaciones más absurdas. Incluso creer que las cosas son así porque así lo hemos decidido nosotros.

Como en Bélgica...


Stealers Wheel - Stuck In The Middle With You














miércoles, 29 de abril de 2015

FERNANDO RUBIO

Fernando Rubio


Tengo el honor de presentaros al primer hombre del que me enamoré perdidamente. Recuerdo perfectamente el día en el que sentada en el aula de 2º de BUP de la clase de latín junto a mi amiga Maite, mis ojos se clavaron en aquel impresionante varón que entraba por la puerta para presentarse, con su simpático diente torcido, como nuestro nuevo profesor.

Sin poder llegar a cerrar la boca del todo en ningún momento, compartí mi impresión (nunca mejor dicho) con mi muy mejor amiga, que no acababa de entender tanta emoción por mi parte, por un simple profesor.

Lo peor de todo es que, cuando al día siguiente por la tarde me planté en la pista de atletismo lista para el entrenamiento, apareció otra vez él anunciando que también iba a ser mi entrenador.

Luego tengo que reconcer que mis recuerdos a partir de ahí están algo desordenados y confusos.

No sé en qué momento me enteré de que pilotaba una preciosa moto roja (Suzuki GX600F, me apunta mi hermano, también fan de este hombre), o de que tocaba la guitarra o de que hablaba perfectamente inglés e italiano.

Recuerdo verle llegar en la bici con unas pinzas sujetando sus elegantes dockers.

Evidentemente no era la única alumna que suspiraba por él, pero quiero pensar, quizás como muchas, que lo mío fue algo especial.

Luego llegó el viaje a esquiar en Navidades y cómo no, era nuestro monitor. Bajaba como una fiera y nos llevaba por los fuera de pistas más divertidos que pudieras imaginar.

Una vez me arrolló una señora bastante gorda y caimos las dos al suelo. Fue un golpe terrible y no podía levantarme. Mi amiga Maite me miraba preocupada desde arriba porque, en esta ocasión no me salía para nada la risa. Más bien tenía la sensación de que no podía moverme. Entonces apareció él, me cogió en brazos y se me pasó absolutamente TODO.
Yo me dediqué a despotricar contra aquella mujer y entonces él me miró fijamente y me dijo:

- ¿Te has parado a pensar el daño que se ha podido hacer también ella?

Recuerdo cómo me obligaba a saltar cada una de las bañeras de las pistas negras al grito de hop!, hop!, hop!. Yo habría volado si me lo hubiera pedido.

También compartimos rutas de bici, porque, cómo no, se apuntaba a las salidas del cole de los sábados por la mañana.

Pero es que encima, en las clases de latín, nos contaba las más preciosas fábulas clásicas. Recuerdo una vez, al final de un exámen, donde nos encontramos con la fascinante propuesta de darle un final alternativo a la romántica historia de Orfeo y Eurídice.

En COU también fue nuestro profesor de inglés y sus ejercicios siempre nos hacían pensar.

Recuerdo uno muy bueno en el que debíamos plantear sentencias cuya respuesta definiera nuestro carácter.

Tengo muchas frases suyas grabadas en mi mente:

- Somos lo que comemos. Esta se la digo a menudo a mis hijos. Y, curiosamente, hace un par de días les hablé del autor.

- Cuanto más haces, más haces.

- Nunca. Nunca dejes de practicar deporte.

Otras frases y recuerdos lamento no poder compartirlos.

Ahora mismo dirige el Centro de Enseñanza e Investigación de Segundas Lenguas de la Universidad de Utah y acaba de ser elegido profesor del año en 8 estados de EEUU.

En noviembre competirá por el título estatal.

Si la capacidad de motivación y de saber sacar lo máximo de un alumno es lo que define a un buen profesor se lo merece.

Yo por supuesto, le doy mi voto incondicional.

Dire Straits - Romeo and Juliet


























martes, 28 de abril de 2015

SI LO FUERZAS, SE ROMPE



Hace un par de años apunté a mis hijos a las clases de patinaje del Ayuntamiento de Las Rozas. Aguantaron un semestre y medio y porque yo me empeñé bastante. Pero llegó un momento en el que decidí que era mejor no forzar. No quería que cogieran rechazo a esta divertida actividad.

Luego alguna vez surgió el plan de ir a patinar con su prima de Asturias o puntualmente con algún amigo que llevaba patines en la urbanización. (Los niños, como los adultos, se mueven mucho por imitación). Pero sin mucho interés.

Hace un par de semanas, mi hijo me pidió las llaves del trastero para coger la bici. Diez minutos después apareció con su hermana en la puerta, con los patines y las protecciones puestas, pidiendome que saliera a rodar con ellos. Desde entonces estamos yendo bastante, con lo que me he dado cuenta de que en esta vida hay que presionar lo justo.

Me alegro de haberles apretado un poco hace unos años. Si tuviera que empezar ahora de cero me deslomaría seguro. Pero también estuvo acertado lo de no forzar. Llegado su momento ellos mismos lo han pedido.

Ayer incluso mi hijo, al ver a los niños de su edad entrenando hockey, me rogó que le apuntara de nuevo. Ahí aproveché para venderme un poco y recordarles todo lo que había tenido que sufrir para iniciarles en el patinaje. En esta vida hay que venderse. Mi madrina, que nos cuidó más que nadie de pequeñitos, lo hacía mucho y con toda la razón...

- Madre...! Todo lo que hice yo por estos críos...!

Ellos lo recordaban y lo reconocieron con una sonrisa cómplice, como hacía yo cuando escuchaba decir esto a mi madrina.

No hay que cansarse de sembrar nunca, pero tampoco hay que tener prisa por recoger los frutos, ni ahogar a la planta regándola para que brote antes. Mi sabio padre, al que hace mucho que no menciono porque me da mucha envidia ahora mismo navegando bajo el sol de Grecia, me dijo que los niños siempre devolvían lo que les dabas por dos. Es absolutamente cierto.

Ayer, embargada por la emoción de la recogida de mis frutos patinartísticos, me puse a demostrarles lo bien que me salía aún la patada a la luna. Pero lo que acabaron viendo fue la amortiguación de muñecas para evitar dolorosa caída de culo. Me quedé unos instantes tirada en el suelo. Uno nota que se hace mayor cuando comprueba que cada vez tarda más en levantarse de las caídas. Pero siempre conservando la risa, sobre todo, para cambiar la cara de preocupación de mis hijos cada vez que sufro un accidentre de estos de exceso de jovialidad.
Casí lloro de emoción cuando mi hijo, al ver que me resentía de las muñecas, se apresuró a quitarse y ofrecerme sus protecciones. Tuve que rechazarlas unas cinco veces. ¡Qué pedazo de paisano!

Eso sí. Las próximas veces me las pongo. ¡Vaya que si me las pongo!

Volviendo al tema de forzar, quería apuntar aquí una divertida anécdota del padre, bastante bruto, de una amiga mía. Acababan de regresar de unas largas vacaciones de esas de 8 horas de viaje sin aire acondicionado y sin DVD en el coche. Se encontraban delante de la puerta rodeados de maletas y bolsas con restos de comida cuando se inició la clásica discusión de a ver quién tiene las llaves. Sin llegar acordar quién era el culpable de su desaparición decidieron que lo que había que resolver era cómo entrar. Antes de que la madre de mi amiga acabara la frase de "llamar al cerrajero", su padre había derribado la puerta de una liberadora patada.

-Venga. Para dentro todas, anunció orgullosamente resolutivo.

Sólo le faltó decir "en Bélgica lo hacen así".

Adele - Rolling in the Deep

(Esta va dedicada a Macarena, una gran patinadora.)




lunes, 27 de abril de 2015

LOS CHICOS DE MI VIDA

Nacho y yo. Cena de graduación de COU


Más de 20 años han pasado desde que alguien me sacó esta foto con uno de mis más queridos compañeros de clase de toda la vida: Nacho Suárez Urdangaray.

¿Qué tendrá recordar estos tiempos que nos pone tan nostálgicos? Sencillamente que en aquel instante teníamos toda la vida por delante. Las únicas puertas que abríamos eran las de la clase de lengua, matemáticas o latín. Y la más dura decisión a qué fiesta de NocheVieja iríamos a divertirnos, o de qué nos disfrazaríamos en carnaval. (Cualquier temática servía siempre y cuando se pudiera tunear con una falda muy corta) 

En medio de este frenesí de irresponsable adolescencia tengo que reconocer que las chicas fuimos un poco injustas con nuestros queridos compañeros de clase. Tuvimos la inmensa suerte de crecer en un colegio mixto con unos chicos maravillosos que nos permitieron comprender un poco mejor al género contrario. Siempre nos respetaron, defendieron y valoraron como potenciales caballeros (algunos más que otros). 

Y de pronto, cuando las hormonas empezaron a pedir guerra, nos fuimos a fijar en los más mayores (y si eran malotes incluso les perseguíamos). 

Pero donde las dan las toman y así fue que, recientemente, en una cena de conmemoración de nuestra promoción hace un par de Navidades, pudimos redescubrir qué pedazo de hombres habíamos dejado escapar en su día.

No creo que les importe a mis compañeras que confiese aquí mismo los comentarios generalizados entre las féminas del ´75.

- ¡Qué bien se conservan nuestros chicos!
- ¡Si es que están mucho más buenos que en COU!

Así es la vida...

No salió ninguna pareja de esta promoción de casi 100 alumnos. (Aunque algún rollete sí que hubo esa noche de graduación...) Y también se dió algún intento de noviazgo.

Nacho es uno de esos chicos maravillosos que tanto nos enseñó y tanto estaba dispuesto a aprender.

Recuerdo aquellas conversaciones en las gradas donde compartíamos inquietudes sexuales en las que él acababa pidiendo algún ejemplo práctico, "en plan amigos, oh!". 

Pues también tenía razón. Se estaba anticipando al concepto de follamigo, que últimamente triunfa. 

Aunque yo verdaderamente descubrí la llamada en Convivencias. Espero que los Jesuítas sigan manteniendo estos aleccionadores ejercicios espirituales. Entre reflexión y reflexión sobre la mejor manera de desarrollar nuestro ser, aquí me enteré de que una se podía masturbar con el grifo de la ducha. En cuanto llegué a casa, porque las duchas de aquellos cuartos eran antilíbido, me encerré con mi alcachofa a experimentar. No voy a entrar en detalles. Sólo diré que tardé bastante más en asimilar lo básico (yo y mis amigas, que también eran dadas al conocimiento empírico). Y que aprendimos todas bastante más cuando descubrimos los comix del Víbora que coleccionaba mi padre.

En fin, Nacho. Ya podíamos haber compartido todos un poco más, pero no creo que eso hubiera mejorado en absoluto el maravilloso recuerdo que yo tengo de los chicos de mi vida. (Incluidas las fotos de los calvos que os hicisteis algunos con mi cámara en aquellas convivencias. Que menuda vergüenza pasé en la tienda de fotos cuando abrí el sobrecito para comprobar que el revelado estaba bien y ví que se habían colado algunos pelos...)


Alphaville - Forever Young














domingo, 26 de abril de 2015

AUTÉNTICAMENTE CHUNGAS

Gata chunga


Esta mañana me lancé a defender a una vieja amiga en uno de mis más concurridos grupos de whatsup. Hoy es su cumple (felicidades, Marta) y uno de los integrantes del chat escribió que él pasaba de felicitar a la chunga.
No pude evitar entrar al trapo y llamé al órden a mi querido excompañero. Pero en seguida me di cuenta de que se trataba de un bonito apelativo cariñoso; igual que cuando le pone los emoticonos de las pastillas a otra querida y respetada integrante del grupo, señalando que no debe olvidarse la medicación.
Lo cierto es que este chaval es la risión. Es salao como él sólo.

Yo acabé por atribuirme también el título de chunga y les escribí que les dieran mucho a todos que yo me iba a desayunar.

Y mira por dónde, gracias a Fran ya tengo tema del blog.

En esta vida hay chungas y polites. Y ya se sabe que en el medio está la virtud. Pero si hay que elegir yo me quedo con las chungas.

La chunga, al menos, dice lo que piensa. Que si. Que es muy importante la educación y el respeto. Pero yo prefiero la sinceridad, siempre que nazca desde el corazón. Cada vez me gusta más la gente que no va de perfecta y que me dice lo que piensa de mi a la cara. Que yo tampoco soy perfecta, pero si no me dan pistas, no puedo mejorar.

Lo peor de las polite es que nunca sabes a qué atenerte con ellas. Además a la larga te das cuenta de que son muy cucas. Porque son tan profesionales del bienqueda que no les importa dejarte en bragas con tal de seguir siendo dignas de portada del Hola.

A mi cada vez me gusta más rodearme de personas que se atreven a ser ellas mismas. Mi madre era así. Era una mujer auténtica. Recuerdo una vez que, después de organizar una gran comida de Navidad con varios familiares, la pobre, cansada de habérselo currado tanto y viendo que nadie se decidía a despedirse de motu propio, de pronto dijo: 

-Bueno, y ahora, a tomar por el culo toda la humanidad.

Su sincera espontaneidad fue recibida con una inquieta sorpresa, pero resultó eficaz. En quince minutos estaban todos fuera.

Desde ese día creo que empezó a ser una mujer mucho más feliz. Más chunga, podrían decir algunos, pero más auténtica y desde luego, más feliz.

Oscar Wilde decía que "El hombre es bueno cuando es feliz, pero la sociedad se empeña en que sea bueno; y cuando es bueno, ráramente es feliz".

Pues eso pienso yo de la gente polite. Que en el fondo no puede ser feliz. Si estás siempre pendiente de quedar bien con todo el mundo es imposible atreverse a ser uno mismo.

Entiendo que a los niños debemos enseñarles respeto y educación. Pero su maravillosa y sincera desinhibición muchas veces se echa en falta en el mundo adulto.

Y ahora, si me disculpais, ha sido un duro fin de semana con los niños rezumando energía a piñón casi 24 horas al día. Menos mal que mañana hay cole, porque si no me los llevaba a jugar al escondite en la montaña. Así que a tomar por el culo el blog, que me voy a tirar a ver una peli.

¿Mola o no mola ser chunga?

Felicidades Marta!!!! Y que chungues muchos más!!!!!

Aerosmith - Crazy


sábado, 25 de abril de 2015

EL AMOR MÁS FUGAZ TAMBIÉN ES ETERNO



Tengo muy claro que, como le dice Christian a Satine en Moulan Rouge, en esta vida:

The greatest thing you'll ever learn is just to love and be loved in return.

Ante la negativa de la cabaretera a caer en tan poco práctico sentimiento, el perservante escritor continúa con sus armónicas reflexiones:

Love is a many splendored thing. Love lifts us up where we belong. All you need is love!  

Aquí arranca una de las más bellas secuencias musicales que he visto en el cine: "Elephant Love Medley".


Cuando descubrí que mi matrimonio no tenía solución, lo primero que pensé fue lo difícil que me resultaría encontrar un hombre mejor. Porque claro, una no se divorcia para ir a peor, digo yo. Lo cierto es que, el muy capullo dejó el listón bastante alto. 

Depués de cambiar impresiones con varias amigas de mi especie he llegado a la conclusión de que rehacer tu vida con otro hombre es muy complicado por tres motivos principales:

1. El dramático background de los protagonistas. (También llamado "pedrada")
2. La dificultad de encajar dos piezas tan complejas en un puzzle que para nada comienza de cero. (Eso si no nos enzarzamos en la discusión de si metemos mis piezas en tu puzzle o las tuyas en el mío)
3. La imposibilidad de abstenerse de comparaciones. (No se puede evitar coger constantemente distancia para analizar si los nuevos elementos en escena suman o restan)

Con este paonorama dan ganas de quedarse sola, que es lo que me temo acabamos haciendo un buen porcentaje de divorciados.

Pero es triste renunciar al amor. Yo no pienso hacerlo nunca. Así que creo que lo mejor es tomárselo con deportividad, como todo en esta vida.

Tengo que reconocer que todos los hombres con los que he intentado acompasar mi corazón se han portado muy bien conmigo. Y me alegra declarar que, acabara como acabara nuestra relación, me han ayudado a avanzar mucho emocionalmente.

En esto del amor no hay vencedores ni vencidos. Como ya dije en su día el que más ama eso que se lleva, aunque lo pase peor después en la ruptura. Yo he estado en ambos bandos y no sé qué prefiero. Quizás lo mejor sea la alternancia, como en el gobierno.

Lo que está claro es que uno no debe perder la fe en este noble sentimiento bajo ningún concepto. Porque el amor más fugaz también es eterno.

Para todos esos nobles intentos que no pudieron ser va esta preciosa canción de Sixto Rodríguez:


FORGIVE IT

(Dedicada a mi amada Montse, que me descubrió a este pedazo de artista)









viernes, 24 de abril de 2015

PUNTO Y APARTE

Agua



Es muy curioso lo de los estados de ánimo. A mi me ocurre a menudo que, en medio de algún quehacer rutinario me siento triste, enfadada o alegre. Entonces me pongo a pensar el motivo de ese estado de ánimo y mi cerebro le da una explicación racional, que, si bien no me permite cambiarlo, al menos me deja con la tranquilidad del entendimiento.

Luego, una vez comprendido, intento reconducirlo. Generalmente se puede. Pero como todo en esta vida, requiere un entrenamiento.

Hoy me siento feliz sin más. Me pregunto por qué. Sé que es viernes, pero eso, en mi situación actual, no tiene nada que ver. Estoy en paz. 

Recuerdo que cuando empecé este blog me sentía como un corcho a la intemperie, golpeado entre roca y roca en un torrente de rápidos. Quizás vaya llegando la calma. 

Efectivamente, el tiempo, sencillamente el tiempo, lo pone todo en su sitio. Precisamente cuando dejamos de buscar explicaciones es cuando todo se aclara.

He descubierto que he estado terriblemente enfadada y peleada con la vida. Pero si no hubiera luchado con todas mis fuerzas jamás habría podido rendirme con tanto honor.

He descubierto en este tiempo el valor de la familia y de la amistad. 

He descubierto que criticar no conduce a nada, que es mejor valorar.

He descubierto que las cosas no siempre son como nos gustaría que fueran, pero con paciencia se pueden cambiar algunas y aceptar otras. Y de esta forma descubrimos que la realidad siempre acaba siendo la que tenía que ser.

He descubierto que la vida te ofrece muchas posibilidades, pero que todo está dentro de uno mismo.

He descubierto que los sentimientos más grandes no se pueden expresar, ni tan siquiera compartir. Tan sólo se pueden sentir en soledad.

He descubierto que la sonrisa es la llave de la felicidad. Y el sentido del humor el alimento de ambas.

He descubierto que el amor verdadero es el que tolera los defectos. Y el primer amor debe ser a uno mismo.

He descubierto que todo fluye mejor por las buenas.

He descubierto que nuestra mayor responsabilidad en esta vida es defender el bien y repudiar el mal.

He descubierto que el deporte y el contacto con la naturaleza me hace bien, y los atascos y las peleas por los aparcamientos me ponen de los nervios.

He descubierto que te puedes salir del sistema volviéndote sanamente loco. Y regresar a él en cualquier momento.

He descubierto que es mejor sentir que pensar. 

He descubierto que hay que pensar mucho para poder llegar a sentir bien.

He descubierto que, aunque vengamos de la nada y volvamos a la nada, puedes sentir el todo agarrando una mano amiga.

He descubierto que la vida es un regalo que hay que valorar cada día.



Vámonos con Macaco, "Si somos hijos de un mismo Dios".






jueves, 23 de abril de 2015

FELIZ DÍA DEL LIBRO



Como todos sabéis hoy es el día internacional del libro. Agradezco mucho a mi amiga Virginia Gil su felicitación.

Esta celebración fue una decisión espontánea tomada en la Conferencia General de la UNESCO que se selló en París en 1995, para rendir un homenaje universal a los libros y autores. Casualmente en este día del año de 1616 fallecieron magistrales escritores como Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega.
"Ventana abierta a la diversidad de las culturas y puente tendido entre las civilizaciones, vector de valores, de saberes, del sentido estético y de la imaginación, el libro es ante todo obra de la inteligencia, la creatividad y la cultura humanas: por ello enriquece el patrimonio inmaterial de la humanidad..." (Koïchiro Matsuura, Director General de la UNESCO).
Ya comenté una vez que el límite del pensamineto es el lenguaje. Pero también es su única vía de escape. Es como si la esencia del ser humano estuviera condenada a desarrollarse sólo a través de las palabras. 
Muchas veces esta herramienta nos traiciona. Abrimos la boca y se nos escapan cosas que no queríamos decir. O sí decimos lo que queríamos decir, pero la persona que nos oye escucha otra cosa y va y se enfada. 

En medio de este caos comunicativo se erige el libro como un pilar al que siempre podemos agarrarnos cuando no nos quedan fuerzas para gobernar nuestros pensamientos.

La palabra escrita tiene esa magia especial. En primer lugar, su trazo suele provenir de pensamientos sosegados, o al menos de haber tenido que someterse al filtro de una cierta reflexión. 

En segundo lugar permite a nuestras ideas atravesar el tiempo y el espacio. Esto no sólo te posibilita leer una declaración de amor en el cuarto de baño sin perder un ápice de romanticismo. También te da la opción de sentirte muy estúpida leyendo alguna misiva enviada a un viejo amor no correspondido. Esto con internet es terrible. Antes al menos él se quedaba con la carta... Tengo que alegar a mi favor que yo también guardo alguna que otra imperecedera confesión. En cualquier caso, más allá de vencedores o vencidos permite brotar la semilla de algún sentimiento que, tratado o no en su día con el cuidado necesario, ahora nos hace estremecernos aunque sea desde la nostalgia.

Yo aún no he pasado de ordenar mis pensamientos en cartas, relatos cortos, algún cuento, guiones de microteatro o de cortometrajes y por supuesto, las notitas de coña que nos pasábamos en clase (de esas aún conservo alguna y son la risión). Este blog es mi mayor empresa literaria hasta la fecha, y espero que me ayude a lanzarme a por el libro.

El libro son palabras mayores. Creo que un libro es una apuesta muy grande porque requiere tanta dedicación que te compromete a escribir algo realmente bueno. Una de mis novelas preferidas es Drácula y hace poco me enteré de que Bram Stoker tardó siete años en redactarla.

Aquí me veo obligada a hacer una mención especial a mis queridos padres y también, por qué no, a mi querido exmarido. Lo cierto es que, si no fuera por ellos, ahora mismo, en lugar de estar aquí escribiendo, probablemente estaría despachando en un cajero de supermercado.

He pensado en la figura del Mecenas. Por lo visto Cayo Clinio Mecenas (70-8 a.C.) era un noble romano, hábil diplomático y consejero del emperador Octavio Augusto. Inicialmente protegió a los poetas para que ensalzaran en sus obras al futuro César e impulsaran su carrera política, pero sentía verdadera pasión por el talento creador y él mismo compuso algunos poemas, aunque al parecer no muy afortunados. Fue amigo y patrocinador de Virgilio, Horacio, Propercio, Vario Rufo, Domicio Marso y otros escritores, a los que acogió en su impresionante villa de Tívoli, a las afueras de Roma. Su apellido ha quedado como sinónimo de toda persona que fomenta y subvenciona desinteresadamente la creación artística.
(¿Se ha notado mucho que este párrafo era un corta y pega?) Tengo que confesar que lo de la UNESCO también lo era, aunque esa la mejoré bastante.

Pues nada. Dedico este blog a mi exmarido y a mis padres. Que sepan que, si algún día publico un buen libro, también se lo dedicaré. Y por su puesto también os lo dedicaré a todos los seguidores de este blog, que me habéis ido animando a sentarme aquí cada día a ordenar mis ideas. (Que buena falta me hacía)


La canción de hoy se la dedico a mi padre.

Un Velero Llamado Libertad, de Jose Luis Perales










miércoles, 22 de abril de 2015

LAS MAÑANAS KIDS

Peinado coronación Elsa
Peinado coronación Alicia


 
Creo que fue la Ministra Ana Mato la que se lució cuando le preguntaron cuál era su mejor momento del día y contestó muy enrollada: "cuando veo cómo visten a mis hijos por las mañanas".

Pues ella se lo pierde. Arreglar a los niños por la mañana para ir al cole es un desafío mucho más interesante y enriquecedor que acudir al teatro del Congreso.

Pero eso sólo lo sabemos unas pocas madres privilegiadas.

Casi todas las mañanas me despierta un pequeño invasor que se mete en mi cama. El primer reto es averiguar si se trata de Alejandro o de Alicia. En seguida lo resuelvo porque la pequeña lo primero que hace es abrazarme muy fuerte; él en cambio se hace un poco el duro y tarda más en buscar el contacto físico, pero le delatan los suspiros de satisfacción máxima y luego se deja sobetear como un gato de angora. En ocasiones acaban viniendo los dos.

Siempre les digo que se duerman hasta que suene el despertador. Hoy Alejandro me hizo caso, pero cuando sonó la canción que tengo programada para animarme a enfrentarme a la realidad matinal, se activó como los payasos con muelle de las cajas sorpresa. Grapó el móvil y empezó a ponerme canciones varias jugando a ver si adivinaba cuál me gustaba más.
Es incríble el manejo que tienen de las nuevas tecnologías. 

- Mamá, ¿ésta te gusta? -preguntaba entusiasmado.
- Si, hijo, me encanta -respondía yo con los párpados aún pegados.
- A mi también. ¿Y esta? -continuaba poniendo otra y otra.

Al final acabó dejando una que le pedí escuchar hasta el final con lo que conseguí que replegara un poco su abrumadora energía. Entonces decidió contarme su sueño. Por lo visto había soñado que un ladrón había venido a casa a robar. Primero había robado a su hermana y luego me había robado a mi. 

- ¿Y tu qué hiciste? -pregunté preocupada.

- Yo. Pues quedarme sólo - señaló como respuesta evidente.

(No se puede negar que es un chico valiente)

En cuanto me puse el chip de interpretar lo vi claro. El día anterior le habían robado el álbum de cromos de la liga y el chaval es tan duro que ni siquiera me lo había contado. Me tuve que enterar por otro compañero. Sé que le dolió muchísimo porque además tenía casi todos los cromos ya. Y le había hecho muchísima ilusión coleccionarlos. Pero no volvió a hablar del tema.

- Ya sé porqué soñaste eso -respondí sabiendo que captaría plenamente su atención desde ese instante. Aproveché y le expliqué lo que eran las preocupaciones. Traté de hacerle comprender la poca importancia que debíamos darle a la pérdida de cosas materiales. Le dije que lo grave era perder a un amigo. Entonces me habló de que ayer también casi había perdido a un amigo porque le había contestado mal. Charlamos y charlamos de madre a hijo hasta que aparceció su hermana, sigilosa como una pantera y ya nos levantamos todos a desayunar.

Aquí suelen pelearse un poco mientras yo preparo los desayunos en una especie de calentamiento matinal rutinario, como quien hace estiramientos. Al final lo resuelvo pidiendo a uno de los dos que me ayude.

Luego nos sentamos a ver Doraemon mientras trato de aleccionarles para que no coman como cerdos y se acaben toda la leche. (Este momento suele ser bastante traquilo siempre que haya galletas para los dos en abundancia. O al menos galletas pares.)

La peor etapa es la final. La de vestirse. Tienen una capacidad asombrosa para remolonear y engañarme haciéndome creer que no saben ponerse ni un calcetín. Y yo pico una y otra vez.

Hoy ya salíamos con tiempo de sobra cuando mi hija, con su dulce vocecita acompañada de un puchero demoledor me dijo,

- Mamá. ¿Me haces el peinado de la coronación de Elsa? Por fa. Por fa...

Y el otro de coro,

- Y a mi una cresta de Ronaldo.

Al final mi pobre hijo se quedó sin cresta. (Reconozco que lo de pringarme las manos con gomina lo llevo mal. Pero es que además no llegábamos. Pero va, mañana prometo que se la hago)

Pobre Ana Mato. Menudo rollo de vida que tienen algunas.

El otro día me comentaba una amiga, madre de cuatro hijos, que había decidido sacrificar su vida laboral para atenderlos mejor, que nadie se lo valoraba. De hecho éste tipo de comentarios es muy común entre las madres que tratamos de pasar más tiempo con nuestros hijos aún a costa de renunciar a nuestra carrera profesional.

Yo siempre respondo que debemos valorarlo nosotras mismas, porque por mucho que nos quiera engañar la sociedad de consumo, no hay mayor valor para una  madre que poder compartir tiempo con sus hijos.


Os dejo con mi canción despertador.


"When I find Love Again", James Blunt.























martes, 21 de abril de 2015

AMAR SIN ESPERAR NADA A CAMBIO

Es siempre más feliz quien más amó


¡Caca de vida!

La cochina realidad está llena de cosas horribles como tener que pagar un IBI que cada año sube más, aguantar un atasco cuando llegas tarde al trabajo, darte cuenta a las once de la noche de que aún no has tendido la colada, o comprobar que se te ha pasado el plazo para inscribir a los niños en el sorteo de los campamentos de verano del Ayuntamiento.

Estos tragos se sobrellevan sin pena ni gloria. En estos casos uno simpre piensa. "Hay cosas peores". Pero ¿qué pasa cuando la cochina realidad nos afecta a los sentimientos y a uno no se le ocurren cosas peores? Un ejemplo, para que veáis a lo que me refiero es lo que me pasó una vez hace muchos años, cuando era joven y virgen. 
Mi querida amiga Bárbara me había invitado a pasar unos días en la playa, en un bonito apartamento que alquilaban sus padres todos los veranos en el sur. Fueron tiempos muy felices. Hacíamos mucho deporte, playa, piscina y alguna que otra copita por la noche. Su padre se había eregido como nuestro profesor de tenis y sufrilizmente nos llevaba todos los días a practicar a la pista del pueblo, aunque sólo quedara cancha libre a las 15.00 de la testera.

Un día volvíamos de la playa para comer la ensaladita de rigor cuando nos encontramos un olor a drama nada más llegar a la puerta abierta del apartamento.
Antes de que acabáramos de cruzar nuestras miradas de suspicacia aparecieron los padres de mi amiga a explicar la situación tratando inútilmente de normalizarla. 

-Niñas. Tranquilas. Ha entrado un ladrón en casa, pero ya no está. Ha forzado la cerradura. Mirad a ver si os falta algo.

Pasamos a nuestra habitación casi sin pensar a comprobar si se habían llevado alguna de nuestras posesiones. Yo no había dejado nada de valor, pero mi amiga sí pudo anunciar sin poder contener unas lágrimas de rabia que le habían robado una medalla de oro a la que tenía enorme cariño. 

Por lo visto los ladrones habían visto cómo los padres de mi amiga sacaban del cajero el dinero del alquiler del apartamento. Les habían seguido hasta la entrada y luego habían esperado a que se quedara vacío. Menos mal que la madre de mi amiga, muy intuitiva, había escondido el sobre con los billetes debajo de la huevera de la nevera. Jamás lo encontraron. (Ya sabéis un buen escondite, si es que este blog no lo leen los ladrones de apartamentos de verano)

A pesar de que a mi no me quitaron nada especial sí pude sentir la rabia del ultraje. Se notaba el espacio distinto. Profanado.

No sé si alguna vez os han robado. A mi posteriormente me robaron mas cosas, entre ellas, alguna que otra vez, el corazón. Y puedo garantizar que siempre me ha dolido más el sentimiento de profanación que el sentimiento de pérdida del objeto.

La madre de un antiguo novio mío me contó entre risas que, una vez al hacer caja en la tienda había guardado un millón de las antiguas pesetas en una bolsa de plástico. Por el clásico motivo de demasiadas cosas en la cabeza, la valiosa bolsa acabó en el cubo de la basura. Cuando se dió cuenta partió con su marido al depósito de residuos de la ciudad donde pudieron comprobar que, efectivamente, el dinero había acabado allí triturado en pedacitos. Todo un acto de heroísmo para contener la inflación.

Esta buena mujer, andaluza para más señas, a quien recuerdo con muchísimo cariño (claro que nunca llegó a ser mi suegra) se lo tomaba con una gran sabiduría manifestando que si lo perdió sería porque le sobraba. 

Ahora pienso que si se lo hubieran robado probablemente no se lo habría tomado así. 

A lo mejor cuando tratamos de querer a alguien deberíamos exponer nuestro amor así, como si nos sobrara. De esa manera, aunque nos encontremos luego con el corazón triturado siempre podremos recomponerlo con las risas de la deportividad.

Al fin y al cabo, como dice la canción, siempre es más feliz quien más amó.

"H E Y", JULIO IGLESIAS