martes, 31 de marzo de 2015

LA ALDEA GLOBAL



Siempre he dicho que me encantaría vivir seis meses en California (de octubre a marzo), dos en Nueva York (abril y mayo) y otros cuatro en mi pueblo (de junio a septiembre), para no olvidar mis raíces.

Pero lo cierto es que tampoco me importaría montar aquí un hotelito rural apañado y dedicarme a recibir gente de distintos lugares del mundo para enseñarles este pedacito de paraíso.

Esta mañana mi padre cogía un vuelo a Palma de Mallorca para subirse al barco de un amigo y llevarlo juntos a Grecia. No es mal plan. Le he dicho que me vaya mandando fotos y algo de vídeo y así en parte es como si viajara con él.


Yo no pienso moverme de aquí hasta el domingo. Estoy la mar de a gusto disfrutando del Beatus Ille

Esta mañana hemos ido a dar un paseo a la playa. No estaba para bañarse, pero a cambio no había casi nadie y lo hemos pasado muy bien jugando al fútbol y escalando por las rocas. En el fondo es una suerte que en Asturias haga mal tiempo, así no se llena de turismo foquil, como dice un amigo mío que veranea en Cádiz.

Luego hemos invitado a comer un amigo de mi cuñada que ha venido a mi pueblo a inseminar a una yegua.  Es veterinario, como habréis deducido. Venía el pobre disculpándose por el aroma a caballo fértil que le acompañaba. Pero en seguida nos acostumbramos y al final me vi entablando una glamurosa conversación sobre semen de noble corcel venido de Francia para emparentar con esplendorosa yegua asturiana.

Entre medias he podido comunicarme con varias personas de distintos puntos de España. Una en concreto me ha mandado un link a una preciosa canción que me ha emocionado muchísimo.

También he recibido el e-mail de mi futuro profesor, que imparte un curso-taller al que me he apuntado sobre emprendimiento e innovación en el periodismo. Nos pide amablemente rellenar un cuestionario para conocer algo más de sus alumnos antes de empezar el curso. Lo he rellenado y para allá que ha salido.

Nunca pensé que conocería la tele transportación, pero al menos de manera virtual, está claro que existe.

Estamos viviendo una era absolutamente revolucionaria. Y quiero pensar, ¿será capaz el ser humano de aprovechar todas estas herramientas para ser más feliz?

Cuando se desarrolló el ferrocarril los indios se escandalizaron mucho pensando que no podía existir un medio de transporte tan rápido porque el alma no podría seguir al cuerpo en su desplazamiento.

Es cierto que muchas veces vamos y volvemos tan rápido de un lugar a otro que nos da la sensación de que ni siquiera hemos estado.  Es porque a nuestra alma no le ha dado tiempo a seguirnos.

Quizás las nuevas tecnologías de la información vengan a permitir lo contrario. Que el alma permanezca en un mismo lugar y sea el mundo el que pueda viajar hasta ella. 


"It Must Be Love", Madness




lunes, 30 de marzo de 2015

LA EXTINCIÓN DEL MACHO ALFA


DON DRAPER


Mi amigo Joaquín dice que la diferencia entre hombres y mujeres podría resumirse en que ellos son unos huevones y nosotras unas histéricas.

Desde que me divorcié he meditado mucho sobre las relaciones entre géneros. Bueno. No desde que me divorcié. Desde antes. Desde que vi que nuestra relación se iba irremediablemente al garete llevándose por delante una familia sin que yo pudiera hacer nada.

Por aquel entonces yo iba a Asturias a menudo a ver a mi madre en Bla, Bla, Car: un estupendo servicio de contacto entre viajeros para compartir los gastos del viaje usando un mismo coche. En varias ocasiones me vi desarrollando verdaderas terapias emocionales con algún desconocido que me ofrecía esclarecedores puntos de vista completamente objetivos respecto a algunas de mis inquietudes. Uno de ellos, un chico de Gijón guapo, soltero y trabajador me comentaba que él tenía muy claro que no quería casarse, más que nada porque casi todos sus amigos habían caído y él no envidiaba en absoluto ninguna de aquellas relaciones. 

Es un poco triste, pero yo tampoco envidio a la mayoría de los matrimonios que conozco. 

Volviendo a los descalificativos iniciales, y a pesar de que las generalidades generalidades son, creo que conozco dos tipos de papeles en las relaciones: uno manda y otro pringa. Esto suele depender de cuál de los dos sea más escandaloso en su perfil. Si el huevones es escandalosamente huevones, la histérica acaba renunciando e pedirle cualquier tipo de colaboración en las tareas familiares.
Si la histérica es escandalosamente histérica, el huevones deja de ser tan huevones y se convierte en un esclavo servicial.

Pero ambas relaciones están abocadas al fracaso, siempre cuando decide la mujer eso sí. En un caso se cansa de ser la pringada, en el otro se cansa de tener al lado a un pringado.

¿Cómo encontrar una relación en equilibrio? Es complicado, pero todo se puede. Con algo de esfuerzo y sobre todo mucha comprensión. El problema es que el ser humano está acostumbrado a acomodarse en un papel fijo, aunque sea el de víctima (que puede ser comodísimo). Yo creo que hay que revisar los papeles constantemente. Y en esa revisión, lejos de andar yendo de extremo a extremo, deberíamos procurar alcanzar un equilibrio.

Hasta hace bien poco, el hombre referente que toda mujer deseaba podía ser el Don Draper de Mad Men.

Un diálogo de la serie que resume a la perfección esta figura es el que mantiene con una conquista potencial (bastante inteligente, por cierto):

Don: La razón por la que no lo has sentido (el amor) es porque no existe. Lo que llamas “amor” fue inventado por tipos como yo para vender medias... Naces solo y mueres solo y este mundo sólo te impone un montón de reglas que te hacen olvidar estos hechos. Pero nunca me olvido. Vivo como si no hubiera mañana porque no lo hay.

Rachel: Creo que hasta este momento no me había dado cuenta de que también debe de ser duro ser un hombre.

Yo hace relativamente poco que me he dado cuenta de lo duro que debe de resultar ser hombre, sobre todo en estos tiempos.

Os dejo un link muy divertido para que aprendáis cómo ser Don Draper.



Lo malo es que ya ni siquiera sirve. Con esto de la incorporación de la mujer al mundo laboral, el papel del Macho Alfa se ha ido al garete. Así que los pobres hombres ya no saben si queremos que nos cedan el paso o que nos arrollen, que nos inviten o que blanqueen tickets restaurante con nosotras, que nos digan lo mucho que nos echan de menos o que nos castiguen con desdén. Para mi siempre la opción A, muchas gracias. Otras ya no sé. Tendréis que negociar.

La verdad es que hay que ser muy hombre, más hombre que nunca en estos tiempos que corren. Hay que ser tan hombre como para poder respetar y comprender a la mujer de tal manera que te haga sentir un verdadero hombre.

No hay más secretos. Bueno sí. Hacer reír. 

Para inspiraos un poco os dejo uno de los temas preferidos del invasor de mi alma.

I Am Your Man, de Leonard Cohen.





domingo, 29 de marzo de 2015

LA MAGIA DEL ESPACIO

La casa de los espíritus


Mi casa del pueblo se construyó en el año 1929. Desde que un aventurero indiano, antepasado mío, se decidiera a edificarla, sólo Dios sabe la cantidad de sentimientos que se han cobijado en este espacio. Algunos han sido revelados abiertamente, otros más oscuros han sido descubiertos por mi en conversaciones de cocina, finiquitadas demasiado tarde, cuando mi sigilosa presencia era acusada. Otros fueron sacados a la luz tras arduas investigaciones por parte de mi madre, siempre curiosa por saber de nuestros antepasados. Otros dejaron visible cicatriz, como la bala de cañón de la Guerra Civil Española, que entró prudentemente por una ventana y rodó escaleras abajo sin causar mayores estragos que una muesca en el último peldaño de piedra.

No creo en los espíritus como entes independientes, pero estoy convencida de que existen dentro de nosotros. Y es a través de los lugares que hemos compartido con ellos como podemos sentirlos más presentes. 

No quiero asustar a nadie pero ahora mismo, desde la galería sur de mi casa, puedo ver perfectamente a mi madrina (enterrada en el año 92) sentada en la mecedora de la galería norte, con su vestido ochentero de abuela, blanco y azul marino y con lunares naranjas, que se abrochaba con una pila de botones adelante, y siempre dejaba asomar la puntilla de la enagua. 

También escucho el alegre eco de mi madre preguntando -¿quién quiere venir a Llanes?- , o -vamos a la playa que está clareando-, o -¡madreee!, ¡cuánto hay que hacer en una casa!-. Esto último me veo yo diciéndolo también ahora a menudo, desde que no está.

Pero lo más fuerte es cuando me asomo a la ventana que da al jardín y me veo a mi misma jugando con mi hermano, descubriendo salamandras, subiéndonos a los árboles o dando incansables vueltas a la casa con la bici.

Hace un par de años volví a pasear por la zona de mi Colegio Mayor y de pronto me invadió la presencia de mi primer novio, Cecilio, sin duda el hombre que más huella ha dejado en mi vida. Dicen los Cat Stevens que “The first cut is the deepest”. Más castellanizado, que el primer amor no se olvida nunca. ¡Cómo quise a ese hombre! Me costó tanto olvidarlo, que aún no lo he hecho. 
Estaba felizmente casada, pero no pude evitar mandarle un mensaje para compartir mis buenos recuerdos. Y me respondió algo precioso: “No es bueno frecuentar los lugares donde fuimos extremadamente felices”.

Por supuesto que te invade la melancolía. Hace unos meses volvía a pasear por ahí con un chico que me gustaba mucho, pero que realmente nunca estuvo en ningún lugar conmigo. Es relevante que mientras yo le comentaba entusiasmada dónde había estudiado y le señalaba mi habitación del Colegio Mayor, él hablaba con otra persona y no se enteraba de nada.

En esta etapa telúrica de mi vida donde cobra tanta importancia lo espiritual frente a lo material, se me hace especialmente relevante la expresión “estar de cuerpo presente”. El cuerpo no es nada. Los cuerpos no llenan los espacios, sino los espíritus. Y muchas veces los llenan tanto que se quedan ahí para siempre.

Me recuerda mucho a un poema que le encantaba a mi primer profesor de Literatura, el Padre Dictino. Era un cura, pero yo estoy segura de que en su día amó con toda su alma a una mujer porque si no, no habría sido capaz de recitar la estrofa de este poema como la recitaba: Soleares, de Manuel Machado:

Tu calle ya no es tu calle,
que es una calle cualquiera,
camino de cualquier parte.

No se me ocurre una manera más bonita de describir el desamor. Por eso sé que una parte de mi sigue enamorada de mi primer amor, porque para mi, su Colegio Mayor siempre será su Colegio Mayor.

Sólo a través de los espacios podemos seguir manteniendo una promesa de fidelidad más allá del compromiso físico. En su día le prometí a Javi que nunca volvería las Cuevas de Valdevimbre, testigo de nuestro apogeo amoroso, con nadie más. Un día, otra persona me propuso ignorante la traición. Puse una excusa y aún mantengo nuestro compromiso.

Lo sé. Soy una romántica sin remedio.




Fito & Fitipaldis - Las nubes de tu pelo. Para todos aquellos que saben dejar su espíritu ...


https://youtu.be/qdG2i-QqG54


sábado, 28 de marzo de 2015

ASTURIAS, PATRIA QUERIDA



Porrúa (Asturias) (España)(Europa)(La Tierra)



Acabo de llegar a mi pueblo. Los asturianos expatriados, cuando tenemos el privilegio de volver a casa, siempre decimos que "vamos pa la tierrina". También proclamamos con un sano sentimiento nacionalista universal que ser español es un honor, ser asturiano es un un título.

Mis hijos llevan este sentimiento en los genes. Cada vez que planificamos un viaje a Asturias lo primero que preguntan es cuánto tiempo van a quedarse. Como buenos negociadores que son, en seguida empiezan a darme todo tipo de ideas para alargarlo. También me alegra comprobar su gran capacidad de esperanzarse, ya que cuando ven que no hay manera de salirse con la suya, acaban apelando a la posibilidad de que caiga una gran nevada y tengamos que quedarnos por causa de fuerza mayor.
Al final yo reflexiono de nuevo sobre la insatisfacción innata del ser humano, siempre dejando de disfrutar el presente por esperar demasiado del futuro.
Aprovecho para tratar de explicarles esta lección y parece que la entienden cuando les digo que nada más llegar van a ver a su a abuelo y disfrutar de unos moros y cristianos (alubias pintas con arroz) y que no deben pensar mucho más allá.

En este viaje, aparte de querer estrellarme con ellos sólo en tres ocasiones, me he emocionado mucho en varios momentos. Antes que nada voy a explicar lo de querer estrellarme, no vaya a ser que vengan los de asuntos sociales a quitarme mi media custodia. 

Cuando estaba felizmente casada, mi marido conducía y yo iba haciendo el chou durante todo el viaje. Bueno, a veces iba haciendo el chou y a veces repartiendo cachetes. Pero controlaba la situación para que el conductor pudiera permanecer relajado y concentrado al volante. Ahora que soy la mujer orquesta, todo lo más puedo entretenerles cantando canciones. Así que, cuando se empiezan a pelear a grito pelao no puedo evitar visualizarme estrellando el coche en un aparatoso accidente con vueltas de campana, para explicarles con mucha tranquilidad mientras nos rescatan los bomberos, -¿veis lo que pasa cuando no respetáis la calma que necesita un conductor?- Luego también me imagino tumbada en la camilla dejándome llevar mientras el guapísimo bombero se interesa mucho por mi estado. (Me voy tener que pasar a la ficción)

Al final no ocurre nada de esto y lo que hago es pegarles un grito del copón bendito que también surte efecto. A cambio también hay momentos de entrañable conversación donde me emociono mucho pensando que igual dentro de poco les puedo pedir hasta que escriban el blog por mi. (Definitivamente me voy a pasar a la ficción)

-¿Por qué Asturias está tan lejos?-, pregunta mi hija resignada después de infinitos cuantoqueda. -Es así, Alicia. Si estuviera más cerca no sería Asturias-, contesta sabiamente mi hijo. 
-Yo de mayor no voy a trabajar para vivir en Asturias-, planifica mi hija.
-Pues yo lo que voy a hacer es trabajar en Asturias-, deduce el pequeño crack de mi hijo.

-Buena idea. Yo también-, secunda la hermana.

Por fin llegamos y mi padre nos recibe tan encantador como siempre. El escenario de siempre. Los olores de siempre. La casa familiar de siempre (de la que hablaré mañana sin falta).

Comemos juntos con una agradable conversación. Yo no quiero vino. Quiero aposentarme poco a poco sintiendo cada momento con toda la sobriedad posible.

Mi padre pregunta en alto -¿quién quiere luego plantar un árbol conmigo?-. Los dos contestan entusiasmados levantando la mano. Me encanta cuando levantan la mano abriendo mucho los ojos con el dedo para arriba en una emoción celestial. De hecho mi hijo levanta la mano y hace más muecas que un mimo en Las Ramblas. Y me miran sorprendidos de que yo no la levante. -Yo igual aprovecho y me echo una siesta-, contesto a ver si cuela.

Y sí. Cuela. Estoy en mi tierra. En mi tierra todo fluye. La tierra verde del Valleyu de Serna, de donde siempre saco fuerzas. Más fuerzas que un irlandés, porque yo soy asturiana.

Asturias, Melendi







viernes, 27 de marzo de 2015

NO HAY GEN PARA EL ESPÍRITU HUMANO

Un gran hombre demuestra su espíritu con palabras delicadas y acciones firmes.




Ayer escribía sobre el estado naciente de Alberoni como el descubrimiento de una vida superior que nos impulsaba a romper nuestras barreras establecidas. Y hablaba también del miedete que se puede sentir al pegar este salto al vacío.

Creo que es importante considerar dos aspectos muy claros a la hora de tomar la decisión de lanzarse a dicho proyecto.

En primer lugar hay que valorar bien nuestra capacidad para entregarnos a la causa sin reservas. Y para eso es importante ser consciente de dónde te estás metiendo. No puedes dejar un trabajo estable con un sueldo decente para dedicarte a tu verdadera vocación de actor si tienes 50 años y dos hijos que alimentar, más por lo segundo que por lo primero, evidentemente.

Conozco un caso real y espeluznante de una mujer que se enamoró de un hombre en un curso de autoconocimiento, se quedó embarazada de él, dejó a su marido (esto no sé muy bien en qué orden ocurrió, aunque tampoco importa demasiado) y se lanzó sin ningún paracaídas a vivir su estado naciente. Evidentemente a él le costó mucho adaptarse a vivir en otra ciudad con una mujer embarazada, desconocida (por muy bueno que hubiera sido el curso)  y con dos mellizos de tres años. Y a ella también le debió de costar renunciar a ver a sus hijos mayores el tiempo que pasaban con su padre y probablemente luego verse en una diferencia de tiempo compartido con unos y con otros. En fin todo mal. Porque, como muy bien dice Paul Bowles en Bajo el Cielo Protector, "Hay que ser realista, señora. Cuando uno deja de serlo todos salen perdiendo".      

Pero bueno. Si una vez valoradas todas las circunstancias y capacidades personales de los implicados parece que la cosa pudiera salir bien, entonces el siguiente paso es, como dice mi amiga Claudia, no retroceder ni para coger carrerilla.  Por seguir con Bowles "A partir de cierto punto no hay retorno posible. Ese es el punto al que hay que llegar". 

Esto me trae a la memoria una maravillosa película de Andrew Niccol que se titula Gattaca, por los componentes del ADN, nuestra carga genética.
Se supone que estamos en un futuro de ciencia ficción donde se conciben "niños a la carta". Por cierto que cuando se estrenó la película emitieron un falso anuncio ofreciendo esta posibilidad y las llamadas colapsaron las líneas.

Aún queda una pareja romántica que se atiene a las leyes de Darwin y decide tener un hijo fruto del amor. Pero al pobre chaval nada más nacer le diagnostican un futuro lleno de enfermedades con pocas posibilidades de pasar de los 30 años. A este tipo de individuos les relegan a trabajos menores y, desde luego, les queda completamente vetada la salida al espacio. 
Entonces los padres deciden buscar consuelo encargando otro niño con más garantías de fábrica. Y así crecen los dos hermanos juntitos.

A pesar de sus diferentes potenciales genéticos, en un juego ritual llamado "el gallina" que desarrollan a lo largo de su vida en la casa de la playa, el hijo del amor siempre consigue llegar más lejos nadando. El juego consiste en que los dos se lanzan al agua y ver quién se da la vuelta antes.

Al final de la película, después de toda una serie de bellas secuencias donde el hijo del amor demuestra tener una fuerza de voluntad a prueba de todo, consigue ingeniárselas para llegar más lejos que su hermano y alcanzar su sueño de salir al espacio.

Entonces tienen una emotiva conversación:


(Anton)
"Vincent! ¿Cómo lo consigues?
¿Cómo has podido conseguirlo?"

(Vincent)
¿Quieres saber cómo lo conseguí?
Así es cómo lo conseguí:
Jamás me reservé nada para la vuelta"

No son las cartas. Sino cómo las juegas.

Simply The Best, de Tina Turner. Espíritu puro.

https://youtu.be/oT4kqYEcXkY




jueves, 26 de marzo de 2015

EL ÁRBOL DE LA VIDA


El árbol de la vida, de Klimt




Ayer escribí sobre mi madre y eso me hizo volver a sentirla más. Por fin empiezo a reconocerme a mí misma lo mucho que la echo de menos. Ya no sé qué demonios de fase de duelo sería esa. Sólo sé que la siento con más gloria que pena. Que al tiempo que se me encoge el corazón y se me empañan los ojos mis labios se juntan para contener las lágrimas dibujando una sonrisa.


Uno de los libros que solía tener mi madre en su mesita de noche era El Árbol de la Vida, de Francesco Alberoni. El subtítulo reza: Acerca de las fuerzas, los deseos y las pasiones que nos permiten vivir. Y es curioso que pertenece a la Colección Libertad y Cambio, dentro de su editorial.


Ahora este libro está en mi mesita de noche, y me está ayudando mucho en esta etapa de mi vida. "El hombre es el único ser viviente insatisfecho con su naturaleza. Siempre lo fue, aun en el pasado más remoto al punto que imaginó seres inmortales y felices: los dioses". Así arranca este tratado de máximo potencial del imperfecto ser humano.

Todo el libro es un canto a la libertad y a la capacidad del ser humano para evolucionar a través del cambio. Evidentemente nunca llegaremos a ser Dioses, pero sí podemos llegar a sentir breves instantes de eterna inmortalidad. Para ello tenemos que entregarnos sin miedo a lo que él llama el estado naciente, que viene a ser una sensación de poder alcanzar una posición más perfecta y más feliz. 
Es evidente que dicha posición tampoco durará para siempre y su vislumbramiento ni siquiera ofrece la garantía de llegar a materializarse, pero hay que arriesgarse.

"El estado naciente no es un pacífico estado de certidumbre. Tanto en el amor cuanto en la conversión nos precipitamos a un riesgo existencial, arrojamos nuestra vida más allá, hacia la esperanza luminosa sin saber -porque nadie puede decirlo- si el camino es transitable. Cuando nos enamoramos, no sabemos si nos amarán con la misma fuerza terrible que nos arrebata. En realidad, no sabemos con seguridad ni si quiera si amamos. Nos damos cuenta de que amamos, porque nos sobreviene de modo continuo el pensamiento del ser amado aunque queramos expulsarlo de la mente, porque nos asaltan deseos de llorar, necesidad de volver a ver sus ojos aunque sea por un instante, de sentirnos acariciados aunque fuera por última vez. Nos damos cuenta de que estamos enamorados, porque nuestro amor se impone".

Mi madre era una enamorada de la vida. Y estar enamorado de la vida supone estar abierto al cambio. Este cambio a veces resulta muy doloroso, y, desde luego está lleno de incertidumbres, pero es el único camino para aprender y evolucionar.

El otro día teatralizaba con un amigo lo terrible que habría sido mantenerme felizmente casada con mi ex-marido. -Imagínate qué coñazo. Qué rollo. No habría pasado por todo este dolor. Y probablemente nunca habría iniciado este blog. Viviría asquerosamente feliz con toda mi familia junta. Y tendría la misma sonrisa esa estúpida con la que aparezco en las fotos de los años felices de nuestro matrimonio. ¡Qué horrorrrr!-.

Pero es cierto que no habría evolucionado tanto. ¿Veis? Tenía razón mi madre. Todo tiene su lado bueno.

Tengo que acabar porque no llego a teatro y tengo que seguir cultivando la capacidad de mi fuerza expresiva...

Le voy a echar morro y copio otro fragmento clave de Francesco para animarnos a lanzarnos al vacío de la reestructuración.

"Todo cambio en el corazón implica dolor y pena. Pensemos en el momento en que vamos advirtiendo que no amamos como antes a nuestro hombre o a nuestra mujer y nos sentimos atraídos por otra persona. No hablo de un enamoramiento brusco como el rayo sino de esas cosas lentas, tan frecuentes, cuando lo nuevo nace junto a lo antiguo y todo parece como antes, pero ya no es así. Viven entonces en nosotros tanto lo antiguo como lo nuevo, lo anterior nos conmueve, nos parece que al perderlo perdemos una cosa esencial de nuestra vida. Por otra parte no tenemos el coraje de renunciar a lo nuevo. Es como una chispa, una lucecita, una ternura, un momento de evasión, una sensación de paz que nos hace olvidar el drama, la tensión. Y sin embargo no somos felices, más aún, somos doblemente infelices. Todo esto es humano, humano en extremo y no puede eliminarse. Algo de nosotros muere... El desasosiego por el fin del mundo desaparecerá algún día, nuestro dolor llegará a su fin y surgirá un alba nueva más luminosa y hasta podremos recordar el pasado".

No es nada fácil enfrentarse a los cambios estructurales de la vida. Pero hay que ser valientes y una vez decidido el salto no mirar atrás o nos quedaremos convertidos en tristes estatuas de sal.

De todas formas mañana escribiré un blog sobre las consecuencias de las consecuencias para estos casos. Así que no os lancéis aún...

¡I Lived! de One Republic






miércoles, 25 de marzo de 2015

ABRAZAR EL DOLOR




ESE QUERER ESTAR SOLO Y AL MISMO TIEMPO NECESITAR UN ABRAZO...




No hay que ser psiquiatra para diagnosticar que estoy inmersa en una fase de duelo. No quiero sonar plañidera, pero perder a tu madre y a tu marido en el mismo año es duro de asimilar.

La vida de cualquier ser humano realmente es una sucesión de pérdidas consecutivas. Hasta la última, que es la pérdida de la propia vida... 
Normalmente se reciben con espíritu deportivo porque suelen tener una compensación. Mi hija, desde que averiguó la generosidad del Ratoncito Pérez en casa de su padre, está deseando perder todos los dientes. Bueno, y yo, que diez pavos por diente, es para pensárselo. Fui tan tonta que igualé la oferta. Si me hubiera mantenido en los cinco euros por diente seguro que mis hijos conseguían acabar depositando todas sus piezas bajo la almohada de su casa paterna.

A veces ni nos damos cuenta de las pérdidas, y no me refiero a perder las gafas de sol (yo siempre pierdo las de marca, las de los chinos se me multiplican). Seguro que todos recordamos ese peluche con el que jugábamos de pequeños, y que, de pronto un día fue guardado en un baúl y nunca más nos acordamos de él. O esa amiga de la infancia que aún recuerdas con cariño en muy borrosos y entrañables momentos, que un día se mudó de ciudad y la dejaste de ver sin que supusiera ningún trauma. O la propia virginidad, que yo ni me enteré de haberla perdido...

El trauma viene cuando no hay NADA que pueda reemplazar esa pérdida. Entonces toca por pelotas enfrentarse al duelo. El duelo podría describirse como el proceso de adaptación emocional que tenemos que superar para vivir felizmente con ese vacío en el alma. Lo que viene siendo el AJOYAGUA de toda la vida.
Por lo visto ya está muy estudiado, como todo el penoso y estático comportamiento humano.
En el año 1969, la psiquiatra suizo-estadounidense Elisabeth Kübler-Ross (1926-2004) publicó sus cinco fases en su libro On death and dying.

1. NEGACIÓN. El clásico "esto no me está pasando a mi". "Es todo una pesadilla". "Se va a arreglar todo". El mítico "ya lo pensaré mañana de Escarlata O´Hara". Pero por desgracia, por la mañana te levantas con un nudo en el estómago y cuando lo piensas es incluso peor. Entonces pasas a la siguiente fase.

2. IRA o MECAGÜENLAPUTA POR QUÉ- A- MI. Es la fase más peligrosa porque claro, el individuo se vuelve algo agresivo. Es la fase en la que yo recomiendo hacer mucho deporte (a no ser que hayas perdido la movilidad total del cuerpo, en cuyo caso, perdonad mi brusquedad, yo me pido eutanasia) y escuchar a Paquita la del Barrio en casos de pérdida sentimental.

3. NEGOCIACIÓN. Para mi es la fase más importante sin duda. Cuando mi madre estaba ya postergada en el sillón la mayor parte del tiempo, me miró con sus amorosos ojos verdes color uvita (como le habían enseñado de pequeña a describir), y adivinando mi fingido ánimo me aleccionó, -Hija. ¿Recuerdas lo que siempre te he dicho sobre que todo tiene su lado bueno y hay que saber verlo?-. Creí adivinar por donde iba y ya empezó a acelerarse mi enojado corazón. -Mi enfermedad también lo tiene. Aunque ahora no sepas verlo-, concluyó serenamente.
-¡No mamá! ¡No me digas que esto tiene un puto lado bueno porque yo no se lo veo por ningún lado! , le grité como sólo me he atrevido a gritarle a ella en mi vida, mientras me deshacía en lágrimas de indignación.
Pues al final he acabado viéndolo.  Claro que otra cosa es que te llegue a compensar el lado bueno con el lado malo. En mi caso eso no pasará nunca. Otra cosa es con una ruptura sentimental. Ahí creo que, a poco listos que seamos y aprendamos a valorarnos, está chupado. 
Si no te han sabido apreciar, que les den con desdén donde quiera que estén.

4. DEPRESIÓN. Es la fase de no hay tu tía y me siento fatal porque no veo ninguna salida. Podría describirse como ¡la vida es una caca!. Yo debo de andar un poco ahí últimamente porque lo digo mucho. ¡Caca de vida! Aquí se vale todo. Yo recomiendo tocar fondo y llorar desconsoladamente todo lo que se pueda. Se valora mucho tener un buen hombro para empapar.

5. ACEPTACIÓN. !Por finnnnnn! Es la luz al final del túnel. Es despertarse, si no con un gran gozo en el alma, al menos sin sentir ningún tipo de presión. Es poder recordar la pérdida con más gloria que pena.

Por lo visto estas fases se solapan a veces, con lo cual es difícil convivir con una persona en situación de pérdida traumática, a no ser que te gusten mucho las montañas rusas emocionales.

Es importante recordar que debe vivirse el duelo con deportividad. Se dice que este recorrido emocional suele necesitar un año. Yo no sé en qué fase me encuentro. En teoría me quedan 2 meses y medio. Sólo sé que acabo de darme cuenta de que es importante abrazar el duelo. Abrirse a sentir el dolor como quien tiene que echar alcohol para desinfectar una herida. Y apretar los dientes siempre que se pueda esbozando una sonrisa. Y recogerse a menudo para, lejos de huir del dolor tratar de abrazarlo hasta lograr absorberlo con cordura y afecto.

Precisamente por eso una de las mejores cosas que he aprendido es a valorar mi soledad. Claro que el problema puede ser acostumbrarte a ella. Y cito aquí un bonito fragmento de la novela "Cien Años de Soledad", de Gabriel García Márquez:

"Había necesitado muchos años de sufrimiento y miseria para conquistar los privilegios de la soledad, y no estaba dispuesta a renunciar a ellos a cambio de ... (los puntos suspensivos son cosa mía)".

Otra cita que aporta bastante consuelo es del invasor musical de mi alma: Leonard Cohen. En una estrofa de su tema "Tower of Song" dice que everything that we lost We´ll never have to lose it again. Que lo que bueno de perder algo es que ya no lo tienes que volver a perder.

Os dejo con una bonita canción de aceptación/resignación del cambio.

Todo cambia, de Mercedes Sosa.

https://youtu.be/0khKL3tTOTs



Me voy a cenar a casa de mi amiga Montse, mi gran compañera de montaña rusa.

martes, 24 de marzo de 2015

LIVE THE KIDS ALONE


Hoy no me encuentro muy arriba anímicamente. Aún me dura la resaca del desencuentro con mi ex.
Sé que es importantísimo que nos llevemos bien por los niños, pero a veces resulta completamente imposible.
Según mi visión, evidentemente partidista, si las cosas no se hacen a su manera, se enfada. 

Imagino que todos los divorciados pasamos por esto. Ya sé que los casados también, pero éstos a cambio duermen acompañados. Al menos algunos... 

Las discusiones con tu ex te joden particularmente porque vienen a recordarte de un plumazo todos los motivos por los que tuvo que romperse el acuerdo de convivencia. Pero lo más duro es que se use a los niños como herramienta para herir. 

Hace unos meses, hablando con otra víctima de ruptura familiar, me comentaba el hombre (porque aquí no hay distinción de géneros) que su ex le había denunciado por llamarla "hija de puta" por no dejarle ver a la niña. La desafortunada expresión fue considerada como un maltrato y la hija de puta se salió con la suya. 

Es cierto que siempre hay que escuchar las dos versiones. Pero que un progenitor amenace a otro con cualquier aspecto referente a los niños, eso sí me parece que tiene delito.

Los niños son las mayores víctimas de un divorcio y no deberían ser salpicados por los rencores de sus padres. 

Me tengo que ir ya y tampoco quiero escribir mucho más porque hoy no me siento la alegría de la huerta. Mañana con más calma y alguna nota de humor hablaré de las fases del duelo. Una de ellas, muy importante, es el enfado, y para pasarla bien es fundamental soltar la ira. 








lunes, 23 de marzo de 2015

LA LEY DEL MÁS FUERTE

Lamayuru (Tíbet)



Mola que te cagas ser Zen. Pero a veces es jodidamente difícil. 
Es cierto que cuando te propones evitar cualquier tipo de conflicto sueles conseguirlo. Pero a ¿qué precio?, pues al de que se te quede una cara de pringada de aquí a la luna y no te lo agradezca ni el Karma. 

Que a lo mejor eso del orden cósmico y la justicia universal se da en los monasterios del Tíbet, pero claro, en esos pueblos tan encantadores no hay que matar para encontrar aparcamiento.

El jueves pasado, día del padre, fui a Madrid con el coche, algo que siempre intento evitar, pero que al final siempre acabo haciendo.

En la tercera vuelta a la manzana por fin me percaté de un vehículo que salía justo delante de mi, pero, cuando me di cuenta, había otro acechando desde el carril contrario, que ya había bajado la ventanilla y me miraba amenazante. 
Si trasladáramos este escenario a un duelo en el Oeste, el tipo estirado del X5 no habría tenido nada que hacer. Estaba al otro lado de una doble ralla continua, en sentido contrario y yo emplazada justamente para meter mi coche en ese hueco en una sola maniobra. Pero tengo que reconocer que él lo había visto antes. Así que pasé de largo en un suspiro zen. 

A la quinta vuelta observé que una mujer entraba en su coche aparcado justo a la vuelta de la rotonda donde yo estaba. No había tanto tráfico y me lancé a ocupar mi plaza. Sólo había un coche delante de mi. -Por favor, por favor. Que pase de largo...-, me vi rezando en alto. Y ya iba a pasar de largo cuando vio las luces de marcha atrás del puñetero coche que salía y se paró en seco. 
Para entonces yo ya estaba en un punto en el que, si no daba marcha atrás, el coche de delante no podía aparcar porque ya no dejaba salir al otro. Y claro, empezó la discusión. Yo traté de explicarle amablemente que lo había visto antes. Entonces un hombre se bajó del asiento de atrás y empezó a llamarme "zorra". Yo entonces dije que ahora si que no pensaba dar marcha atrás porque no me gustaba que me insultaran. Se bajó también el conductor y ese ya me amenazó con dar marcha atrás y reventarme el capó del coche. Pero con una violencia que me dejó paralizada.
Me pregunto qué habrían hecho esos dos mierda-de-hombres si llego a ir acompañada por un boxeador de pesos pesados, o de cualquier valiente capaz de hacer el cristo, o de montarlo...
Me dieron tanto ascazo que di marcha atrás por no verles más.

La gente pierde los papeles con una facilidad preocupante. Pero lo más triste es que, el que más violento se pone, al final es el que se sale con la suya.

Hace ya unos cuantos años llegó a mi pueblo una dramática noticia que revelaba el terror que se vivía en las calles de Venezuela con la ley de la justicia por su mano. Por lo visto habían matado al hermano de una buena amiga mía de un disparo en la cabeza por una pelea de aparcamiento.
A mi en su momento me tuvieron que contar el relato varias veces. -¿Y sólo por eso? ¿por una plaza de aparcamiento? ¿por una plaza? ¿sólo por aparcar el coche?-. No daba crédito. 
Hoy me habría limitado a responder -Joder. Lo siento. Qué putada-.

Pero tampoco hay que llegar a la violencia extrema. Cada día vivimos mil episodios donde, por educación y esfuerzo por mantener la calma y evitar situaciones aún más tensas, nos tenemos que tragar comportamientos verdaderamente zafios.

El otro día en un bar, intentando mantener una agradable charla con un amigo, nos encontramos en una de esas situaciones de conservación de reducto zen, mientras íbamos siendo rodeados hasta casi la absorción por un grupo de moteros. A medida que llenaban su estómago con bien de gasolina de tasca, se iban volviendo más ruidosos y desagradables. En una de éstas, uno de ellos tiró nuestros abrigos al suelo. Mi amigo Felix, en una demostración de generosidad absoluta los colocó en su sitio y, ante la disculpa del patán, dijo: -no pasa nada. Nosotros también somos motoristas-. Pero el patán tenía que ir más lejos. 
-Motoristas no. Moteros. Nosotros somos moteros. Es como lo de futbolistas y futboleros-, corrigió orgulloso.
Decidimos asentir con una sonrisa y volver a nuestro microcosmos zen. Pero no pudimos evitar debatir un poco el tema llegando a la conclusión de que nosotros éramos motoristas y moteros y él era motero y gilipollas.

Yo no creo en el Karma como esa justicia universal que acaba equilibrando nuestras buenas y malas acciones. Pero sí quiero pensar que lo que no te mata te hace fuerte. Y estoy convencida de que podemos procurar la compañía de las personas que potencien nuestro desarrollo zen y evitar en gran medida aquellas que nos despierten nuestros más bajos instintos destructivos (por no entrar en detalles).

Cuando empecé este artículo tenía unas ganas horribles de hablar del último altercado con mi ex. Pero ya estoy mejor. 

Y para despedirme os dejo con una canción del cantante que más me ha llegado al alma con diferencia: Leonard Cohen.

Ojalá pudiera tenerla grabada en el cerebro para poder escucharla cada vez que tengo que tragar con alguna puñetera injusticia para evitar un mal mayor.

Hallelujah


https://youtu.be/Izi7h9WA6P8











sábado, 21 de marzo de 2015

KEEP CALM AND ENJOY THE MOMENT






Hoy he tenido un día duro. Pero al final ha sido bonito.

El jaleo de mis hijos jugando con los dos amigos del cole que se vinieron a pasar la noche me despertó a las 7 de la mañana.

Anoche se me olvidó darles la consigna de mi padre para este tipo de conviviencias sociales. "El primero que se despierte, que se vuelva a dormir". Y como la consigna con la que nacemos es "el primero que entreabra un ojo que ponga en danza a toda la casa", a las 7.30 a.m. me encontraba en la cocina sirviendo desayunos mientras calibraba qué posibilidades tenía de volver a la cama sin que lo que me volviera a despertar fuera la alarma de incendios.

Les vi muy organizados y aplicados con su moja, moja, así que en cuanto pude, hice mutis por el pasillo.

-¡Mamáaaaa!, ¡¿podemos disfrazarnos?!-, vociferó mi hija apenas acababa de coger postura y esbozar una sonrisa de plácido abandono. -Mierda. Mira que era fácil de prever-, pensé apretando los dientes. Me levanté a contrarreloj, porque estas cosas hay que hacerlas sin pensarlas,  descolgué los vestidos de Elsa y Ana y los lancé sobre la cama. -¡Ya los tenéis sobre la camaaaa!-, vociferé hacia la cocina antes de correr de nuevo al sobre. Y volví a recuperar la posición exacta como si no hubiera pasado nada.

-¡Mamáaaaaa!, ¡¿podemos salir a la urbaaaaa?!-, vociferó ahora mi hijo. Estaba a punto de obviar que llovía y que aún no habría ni luz, pero cómo no fue más lejos. -¡Y vamos a llamar a Antoniooooo...!-. (Antonio es un amigo vecino de su edad, que es encantador. Pero sus padres son más encantadores aún y pretendo seguir conservando esta buena amistad muchos años).
-¡Noooo!-, me levanté ya corriendo para impedir semejante violencia. Entonces caí en la cuenta de que no estaban. Se habían ido a esquiar el fin de semana. -¡Mierda!-. Pero ya de perdidos, decidí hacer café y alegrar la situación con una rica palmera de chocolate.

La mañana fue transcurriendo sin mayores altercados que un par de golpes y llantos generados por una guerra de paraguas y mi batalla por tratar de recoger más de lo que ellos desperdigaban.

Pero entonces me llegó el mensaje de mi amiga diciendo que no me habían cogido del trabajo ese que tanto me apetecía. Y me sentó peor que despertarme un sábado a las siete.

Se lo conté primero a mi amiga Montse, que está en mi misma situación. Muchas veces hemos hablado de lo duro que es esto de ser fija discontinua porque pasas de hacer malabarismos para poder atender a los niños cuando trabajas, a hacer malabarismos para llegar a fin de mes cuando no trabajas.

Me animó mucho, como no esperaba menos. Me dijo que ya me llegaría mi trabajo y que mientras tanto más que podía seguir disfrutando de los niños.

Luego me llegó un whatssap de mi cuñada que me desató la risa: "Hola... como ya se está acercando el momento de volver a vernos aprovecho para tantear y ver si estamos muy enfadadas una con la otra o nada en absoluto. Yo como pura Géminis no soy nada rencorosa y tu?. Ya me irás contando qué planes tienes para Semana Santa."
Le contesté: "Jajajaja (no tengo emoticonos). Yo también pura Géminis no sé lo que es el rencor. Jajaja. De hecho yo nunca llegué a enfadarme".

El supuesto motivo del supuesto enfado es tan tonto que ni siquiera lo cuento. En el fondo es que nos queremos mucho.

Yo le dije que, por temas económicos, no me quedaba otra que pasar las vacaciones en el pueblo. Y ella tres cuartos de lo mismo. Pero al final también acordamos que, aunque hubiéramos tenido más dinero, era el plan que más nos apetecía. Así que, de nuevo, una afortunada.

Para rematar, con ese radar que parece que tiene las personas que nos quieren, me llamó mi hermano muy cariñoso, como siempre. Y cuando le conté lo del curro me dijo que él ni se acordaba.
Le dije que estaba de bajón porque me había ilusionado mucho con él. -¡Pues qué bien!, hermana. ¿Y lo pasaste muy bien con esa ilusión estos días?. Pues bienvenido. Pero ahora a otra cosa. No te preocupes que, como diría mi amigo Abdalaramnosequé (un amigo suyo árabe que por lo visto es muy sabio) Tu trabajo te está esperando. Ya lo encontrarás-.

Es un planteamiento muy positivo. Vives la ilusión mientras la vives y cuando descubres que es que no, tampoco hay que morirse.

Seguí desahogándome un poco contándole mis penas circunstanciales y volvió a callarme con otra: Es duro sufrir, pero es muy bueno haber sufrido...

La verdad es que el tío es un genio a la hora de fregar plañideras... Pero me encanta que así sea.

Muchas veces sufrimos tontamente porque las cosas no llegan en el momento exacto en el que las queremos porque creemos necesitarlas YAAAAA!!!! Pero, a la larga, te das cuenta de que las cosas llegan cuando tienen que llegar. Y mientras tanto hay que disfrutar de las cosas que tienes y punto. Porque si te obsesionas pensando en que llegue lo que tiene que llegar no disfrutas lo que ya te ha llegado, que no suele ser poco.

Otro estado de Whatsap que leí una vez y se me quedó grabado era: "A ver si voy a estar aquí y se me necesita más en otro sitio". Me hizo mucha gracia. Pero si te lo tomas en serio menudo sufrimiento sentirse así.

Yo quiero pensar que uno está donde tiene que estar y las cosas llegan cuando tienen que llegar.

Mi coach, cómo no, vino a corroborar todas estas reflexiones, pero de manera más académica y encima con emoticonos de calavera.

Y encima volví a darme cuenta de los buenos amigos que tengo, que me animaron todos.

De final me acaba de llamar mi amiga Mónica, la del curro, para ver qué tal estaba. He acabado alentándola yo a ella.

Las divorciadas con niños, a veces nos vemos algo desbordadas. No es fácil lidiar un día tras otro con los pequeños monstruos. Pero no debemos olvidar que donde mejor está una madre es disfrutando de sus hijos, así que:


Y DISFRUTA DE TUS HIJOS




Y la canción de hoy también está chupada. Una de mis preferidas.

Sorpresa!!!!!

https://youtu.be/j7leQB_Oe_k









miércoles, 18 de marzo de 2015

TODO LO QUE NECESITO SABER...



Recuerda la primera palabra que aprendiste: MIRAR


Coge cualquiera de estas normas y llévatela al mundo adulto, a tu familia, a tu trabajo... y seguirán siendo verdad. 

Y comprobarás que continúa siendo cierto, no importa cuál sea tu edad, que cuando salgas al mundo, es mejor que te agarres de la mano y permanezcas junto a alguien.

                                                                                                               

Robert Fulghum



La semana pasada, bajando las escaleras del edificio de Educación Infantil del Colegio Punta Galea, me fijé por primera vez en un pequeño cuadro colgado en el hall de la primera planta. 
Por un instante solté a mi hija de la mano y me acerqué a descubrir qué enseñanzas se encerraban en ese marco tan expuesto como ignorado por mi durante los cientos de días que habría pasado por delante de él.

Eran una serie de normas básicas de convivencia que por lo visto deben aprenderse en el Jardín de Infancia. Me dio muchísimo qué pensar. 

Llevaba ya unas semanas constatando la suerte de colegio que había buscado para mis hijos. Y os voy a contar el calvario que viví antes de empezar a perseguir esta suerte. Porque sí, señores. La suerte no llega, la suerte hay que perseguirla sin descanso. Y para ello es fundamental recordar la primera palabra que aprendiste, como dice nuestro amigo Robert: saber MIRAR.


En su día creí tener la suerte de haber conseguido plaza para mis hijos en uno de los colegios públicos más afamado y solicitado de mi zona.
Mi experiencia, en los dos años de oportunidad que le di, fue nefasta. Me llegaron a recomendar que mandara a mi hijo de 4 años a un psicólogo privado atreviéndose a dictaminar que tenía la enfermedad de moda: el TDAH (Trastorno por déficit de Atención e Hiperactividad). Cuando le pedí a la experta asesora pedagógica que me diera su informe por escrito para buscarme una cita en el psicólogo público y gratuito que ofrecía mi Ayuntamiento, no fue tan osada...

Afortunadamente la psicóloga infantil de Las Rozas, Lourdes Hernández, nos recibió mucho antes de lo esperado y resolvió el problema en un par de sesiones. Nos apuntó que nuestro hijo era completamente normal aunque necesitaba que le marcáramos más límites, y nos aconsejó directamente que le cambiáramos de colegio.

Bendito el día en el que tomé la decisión de matricularle en el Colegio Punta Galea, de Las Rozas, que precisamente, en ese año cambiaba su condición de privado a concertado (eso sí que fue suerte).

Por fin encontré un equipo de profesionales pedagogos competentes.
El inicio no fue fácil. Mi hijo tuvo problemas para integrarse en su nueva clase, pero el Centro supo estar a la altura, y atajó el problema con una eficacia pasmosa.

Nunca olvidaré la reunión que tuve con la jefa de estudios de Educación Infantil, Elena Luna Serrano. Acabé llorando por la emoción de encontrar a alguien que no sólo comprendía el problema, sino que me ofrecía ideas muy alentadoras para resolverlo.

A mitad de curso lo cambiamos a la clase de María González Sánchez, la Virgen personificada. Y de apoyo, Amelie Mirada Muñoz, otra mujer de la luz. El cambio fue radical.

Este año, su maestra Sara Puerto García ha superado todas mis expectativas... No tengo palabras. Sencillamente la amo.

Tampoco voy a dar más la chapa personalizando mucho el blog. Pero a veces es bueno citar a las personas que hacen el bien con nombres y apellidos, aunque suelan ser las más anónimas, como los verdaderos héroes.

He mirado mucho el Colegio de mis hijos, porque miro por su educación. Y me encanta lo que veo.

Veo siempre cariño, dedicación, palabras de aliento ante los problemas, grandes maestras que ofrecen soluciones, profesores de deporte que hacen que me apetezca incorporarme a sus clases extraescolares, apoyo educativo en cualquier mínimo detalle. 

Veo un director que siempre está presente, que corre con su elegante traje detrás de un balón para devolverlo de una patada al otro lado de la valla, que se mezcla entre los niños en el patio, imagino que para mirar por su responsabilidad, orgulloso y consciente de la importancia de llevar las riendas de los hombres y mujeres del futuro.

Veo un equipo que sabe transformar lágrimas en sonrisas, preocupaciones en serenidad, conflictos en fuentes de aprendizaje,...niños en hombres de bien y provecho.

Hace poco, una madre de una alumna del curso de mi hija, de 3º de Infantil, me preguntaba alarmada si era cierto que en 1º de primaria no les mandaban deberes de sumas y restas. -Afortunadamente es cierto-, le respondí. Traté de tranquilizarla un poco constatando que sí les mandaban ejercicios de lectura y comprensión. De nuevo reflexioné sobre lo mucho que me gustaba la política educativa del Colegio de mis hijos. 

Creo que antes de aprender a sumar, restar y multiplicar hay que aprender valores y conceptos. Si no, igual cuando sean mayores confunden las cuentas y suman donde deberían restar o multiplican lo que deberían dividir.

Y si miráis bien, hacer cuentas no está en la lista de TODO LO QUE NECESITO SABER...


Os dejo con Hold My Hand Duet, 

Michael Jackson 

 ft. Akon (Traducida al Español)


https://youtu.be/jokBr3q5LKc