Hoy he descubierto que estoy enamorada... de este blog. Y ha sido nada más y nada menos que en el bar Amor, que es de unos amigos de unos amigos que nos han hecho sentir como en casa. Tan como en casa nos hemos llegado a sentir que han tenido que echarnos de la sobremesa a las 21.00 de la noche porque ya entraba la reserva de la cena.
Nos encontramos en la típica situación española de grupo que se lo está pasando tan bien que no se quiere separar y se plantean dónde trasladar la amistosa piña.
Y entonces sentí la llamada. -No puedo. Yo no puedo ir ni al cine ni a picar algo ni nada. Pero...¿que ya son las nueve?. Me tengo que ir a escribir el blog-.
Me despedí apurada y cuando entré en el coche sólo pensaba en llegar a casa, abrir el ordenador y ponerme a escribir.
Me di cuenta entonces de un aspecto indisoluble del amor: el compromiso. En estos tiempos que corren donde se valora tanto la libertad en el sentido de hacer lo que me plazca en cada momento según donde sople el viento, es fácil que cualquier incipiente brote de amor se volatilice sin llegar a ser.
Es una pena. No debe confundirse la libertad con la falta de compromiso, porque la gracia está en que yo libremente me comprometa.
Cuando sientes que disfrutas cumpliendo con tu compromiso es cuando te das cuenta de que amas eso que haces. Y de acuerdo que esta reflexión parece muy evidente, pero hoy quiero ir más allá y apuntar que el hecho de comprometerte te hace disfrutarlo más.
Cuando conocí a mi exmarido me mandó un SMS (de aquella no había whatsapp) que en su día no entendí. Decía: "Me apetece mucho estar contigo. Estar, estar,... Me cuesta todo menos esfuerzo".
¿Cómo te va a costar esfuerzo estar con la persona a la que amas?, pensé yo, ingenua de mi.
Pero claro, era y es un hombre. Estar contigo a veces supone no poder estar tomando cervezas con los amigos, o no poder ir a montar en bici un sábado, o, en definitiva, no poder hacer lo que me plazca cuando me sale de la punta de lo que me plazca.
Ojo, que con esto no quiero decir que uno tenga que entregarse a un único amor verdadero. Podemos comprometernos con un montón de causas. Sólo quiero compartir una reflexión para mejorar en el arte de amar.
Yo amo el teatro. Pero cuanto más me comprometo más lo amo. Cada una de las clases a las que me he forzado a acudir a pesar de sentir un cansancio que me imantaba a quedarme en el sofá de mi casa, me han hecho ir amándolo cada vez con más fuerza.
Si no sabemos utilizar nuestra libertad para comprometernos, nos convertiremos en burdos esclavos de nuestras pasiones.
Reconozco que a final este blog me ha quedado un poco ñoño. Y seguro que me lo habría pasado mucho mejor si hubiera seguido por ahí de juerga con mi divertida piña. Pero es mi blog y lo amo.
| Parte de la piña |
Y para acabar más ñoños que ñoños nada mejor que un bolero de Antonio Machín titulado, como no, "Un Compromiso". https://youtu.be/BwFmrTBkShQ

Me gusta mucho tu blog!!
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