martes, 30 de junio de 2015

EL ALBATROS



Abrió los ojos y sintió un enorme dolor en ambos costados. Pensó que sería por haber dormido en una mala postura. Cuando por fin logró girarse con mucho esfuerzo descubrió unas plumas blancas sobre el colchón. Había tenido otra de esas noches agitadas, pero tanto como para rasgar el edredón... Le vino a la mente su sueño recurrente.

Ella conducía una moto de montaña por una ruta que cada vez se volvía más estrecha y sinuosa. Pero la imagen que veía en el retrovisor la obligaba a seguir por una poderosa razón. Lo que dejaba atrás era la nada. La potente seguridad del motor bajo su cuerpo la ayudaba a controlar su angustia. Lo que no sabía era cuánto tiempo podría dominar ese caballo de acero cada vez más desbocado. Le dolían las muñecas de sujetar el manillar con tanta fuerza. Tampoco le quedaba mucho depósito. Veía pasar los árboles cada vez más deprisa para desaparecer sin dejar ni rastro en el espejo retrovisor, igual que las piedras del camino y las nubes y los arbustos.

Ni siquiera sabía a dónde iba...

Estaba sorprendida con su capacidad de resistencia. Incluso enfadada. No quería rendirse. Por eso esperaba que sencillamente la abandonaran las fuerzas. Pero las fuerzas no la abandonaban.

Empezó a perder la noción del tiempo. Le daba la sensación de que las estaciones se sucedían cada minuto. Una bocanada de calor desértico daba paso a una lluvia torrencial. Granizo. Viento primaveral.

Echó un vistazo a la aguja del cuenta kilómetros. Marcaba 1.000 kilómetros por hora. En ese momento siempre se daba cuenta de que estaba soñando. Entonces su estado anímico daba un giro de 180º no sólo porque ya sabía lo que iba a pasar, sino porque lo que ocurría a continuación era maravilloso. 

Los árboles se hacían cada vez más grandes. De sus raíces comenzaba a emanar agua que surtía ambos lados del camino. Al poco tiempo empezaba a llover hojas grises que cubrían el terreno escarpado y hostil con un manto de terciopelo plateado. La carretera se volvía recta y espaciosa. Una belleza deslumbrante se apoderaba del paisaje. Y de pronto, sobre el fatigado rugido de su moto se empezaba a escuchar una melodía maravillosa que la embargaba de felicidad. 

En ese momento soltaba los mandos de la moto y conseguía desplegar unas enormes alas blancas que le permitían elevarse sobre el cielo para disfrutar de aquel impresionante paraíso que había conseguido crear sólo con su mente.

Pero qué raro. Estas plumas...

Logró sentarse en el borde de la cama y apoyó los pies en el suelo. Al ir a ponerse de pie un enorme contrapeso sobre su espalda la tiró de nuevo sobre la cama. 

No pudo contener un grito de dolor al notar que se clavaba dos enormes huesos contra la espalda. Tomó un fuerte impulso para conseguir erguirse definitivamente. Una sombra enorme se alzó sobre todo su cuerpo eclipsándo su figura frente a la pared. Una sombra tan grande como la duda que la angustiaba:


¿Cómo iba a caminar ahora con esas alas de gigante?



lunes, 22 de junio de 2015

TE LO JURO POR SNOOPY




En mi mundo ideal no habría cabida para la mentira. La mentira siempre va de la mano de la traición, el dolor y la perdición. 
Aún así, cada vez que mis hijos mienten para "salvar su culo" me siento orgullosa y tranquila pensando que les irá mejor por la vida sabiendo disfrazar la verdad a merced de los oídos que la vayan a escuchar.
Podría poneros mil ejemplos. El último que se me viene a la mente es genial.

Nos despertamos el sábado por la mañana y mi hija apareció en el salón con una bolsita de fiesta que le habían regalado en un cumpleaños el día anterior. Empezó a sacar cachigalinas que diría mi madre, entre ellas un collar de esos de bolitas de plástico rojo, imitando a los de perlas de mayores y un monedero de apertura de cruce metálico arriba, como los de las abuelas. Me transportó por completo a mi infancia, porque eran los regalos de mi época. De pronto sacó una corneta azul brillante con un aro de cintas colgando al final del cono y se puso a soplar con su habitual delicadeza, afortunadamente para el bien de nuestros oídos.

-Eso era del niño del cumple y no se podía coger, Alicia, -delató su hermano-. Eso es robar, -censuró con dureza.

Entonces ella, rápidamente, en un visto y no visto, arrancó el aro de cintas, arrugó un poco el cono y defendió convencida su coartada.

-Es que se había roto y me lo regaló porque ya no lo quería más.

Repito que me sentí muy orgullosa de mi pequeña. Si es que se lo había creído hasta ella. Y había sacrificado su objeto en pos de la mentira. ¡Qué grande!

Como dice mi entrenador, "hagas lo que hagas, hazlo bien". Así que aquí va una pequeña aportación para el inevitable arte de mentir en la supervivencia.

1. UN BUEN MOTIVO. En primer lugar tiene que haber un buen motivo consciente. No se puede mentir por deporte. Eso acaba dejando unas agujetas terribles. Sólo se vale mentir por una causa de fuerza mayor. Por aquello de no dejar que tu sentido de la moral te impida hacer lo correcto.

2. BREVEDAD EN EL TIEMPO. Se puede avanzar en la mentira, pero no por mucho tiempo. Una vez leí que se puede engañar a una persona toda la vida o a muchas personas un tiempo, pero no se puede engañar a muchas personas toda la vida. El gran peligro de sostener una mentira a lo largo de los meses y de los años es que todo se va desvirtuando. Si no cortas una mentira a tiempo se te va de las manos. Y una mentira cuando se va de las manos es una puta mierda que acaba salpicando todo lo que la rodea. 

3. DISCRECIÓN. No se puede alardear de una mentira. Eso lo saben muy los políticos. No puedes ir por ahí fardando de lo mucho que te has beneficiado gracias a tu impecable arte de mentir. Cuantas menos personas conozcan la mentira mejor. Y es muy muy importante saber quién debe conocer la mentira y quién no. Si estás casado y tienes una aventura, es la aventura la que tiene que saber si estás casado. A no ser que te vaya la marcha. Entonces debes hacer lo contrario. Verás qué diver!!!

4. DAÑOS COLATERALES. En una mentira tienes que estar dispuesto a sacrificar alguna pieza cuando llegue el momento.  Mi hija no dudó en romper la corneta para salvar su honor, y consiguió seguir chiflando. Llegado el momento tienes que saber elegir. ¿Devuelves la maleta con el dinero robado, o cambias para siempre tu identidad?


5. NO CAER EN NUESTRA PROPIA MENTIRA. Hablando de identidades lo peor que nos puede pasar es acabar creyendo nuestra propia mentira. Eso es lo que ocurre cuando fallamos en los cuatro puntos anteriormente citados. Si no somos conscientes del motivo, la alargamos en el tiempo, empezamos a hacer partícipe a todo el mundo y no somos capaces de sacrificar ningún peón llegado el momento, entonces acabamos perdidamente instalados en la mentira. 

No sé a vosotros, pero a mi me gusta vivir las cosas de verdad. Feel the real thing, que dicen los americanos. Os lo juro por Snoopy.



Sam Smith - I'm Not The Only One




domingo, 14 de junio de 2015

Si tu valor te rehuye, supera tu valor.

La puerta de la Kasbah, con cara de recién recuperada la fortaleza.


Dije que hoy cerraría este blog, pero si algo me ha mantenido joven y vital hasta los nuevos 30, es la gran flexibilidad, física y mental, que siempre he cultivado.

Muchas maravillosas personas que me rodean me han hecho ver que no debo clausurar esta pequeña ventana al fondo de mi corazón. Quizás sólo la abra un par de veces al mes, pero aquí seguirá.

En cualquier caso sí me gustaría cerrar un círculo infinito y hacer un pequeño balance de lo que ha sido esta experiencia.

Lo primero que quiero compartir es que la vida merece la pena, tanto por las bellísimas personas que habitamos este planeta como por lo fascinante que resulta nuestro medio natural.

Ya he mencionado en este blog dos de las premisas básicas para convivir en paz en esta sociedad. La primera es que tu libertad acaba donde empieza la de los demás. La segunda es no tener miedo a dejar fluir y expresar tus sentimientos. Lo contrario, la represión y la imposición de criterios es lo que nos mata como personas.

Cuando empecé este DIARIODEUNAMUJERFUERADEFOCO estaba más hundida que el Titánic. No tenía ni puta idea de por dónde tirar. Había perdido los dos pilares básicos de mi vida y sentía que no tenía fuerzas para volver a levantar una estructura vital sostenible. Mi padre, mi hermano y mis mejores amigas vivían lo suficientemente lejos como para no poder darme los abrazos que necesitaba para seguir adelante. Vamos, un drama de la vírgen. Me da mucha pena de mi misma sólo de recordarlo...

Entonces mi amadísimo padre me pidió que le escribiera contándole mi vida. Lo que empezaron siendo unas líneas de ¿hola qué tal? Jodida pero qué remedio hay que tirar acabó convirtiéndose en una balsa de salvamento emocional desde donde podía empezar a ser consciente de mi naufragio y relativizar la situación pensando que aún tenía toda la vida por delante para recuperarme y remar hasta alcanzar una isla. Y así fue como llegué a iniciar este blog, como una Robinsona solitaria obligada a enfrentarse a sí misma.

A medida que exponía mis angustias no sólo me iba liberando de ellas, sino que me iba acercando más a muchas personas queridas. Puedo garantizaros que todo el amor que uno da en la vida siempre revierte. Y al igual que la violencia engendra violencia, el cariño y la confianza engendran cariño y confianza.

Ahora cierro el círculo y sigo igual que cuando empezé. No tengo pareja de vida y tampoco ha resucitado mi madre. Pero no sólo he aprendido a vivir feliz sin estos "pilares", sino que he logrado verle el lado positivo a lo que en su día fueron pérdidas inconsolables.

A las dos premisas que ya sabía cuando inicé este blog puedo añadir una nueva. La mayor conquista que podemos hacer en esta vida es la conquista de nosotros mismos. En su día hablé de la película Alma Salvaje, con cuya protagonista me identifiqué como si me viera reflejada en un espejo. A lo largo de su andadura, la joven como yo pelada con un mundo injusto, repetía una frase constantemente. "Si tu valor te rehuye, supera tu valor". No lo entendí muy bien en su momento, pero ahora que he superado mi valor le encuentro todo el sentido del mundo.

En la editorial del anuario del colegio de mis hijos, mi apreciado Don Jaime comentaba su objetivo de formar alumnos capaces de tomar las riendas de su existencia, superar adversidades, ser capaces de tomar decisiones acertadas y, sobre todo, ser felices con la vida que les toque vivir. Para ello exponía también una serie de bases educativas sin desperdicio. Quiero destacar dos que me vienen al pelo para este post:

. Confiar siempre en su capacidad para corregirse.

. Inculcarles la idea de que un triunfador es un fracasado que nunca se da por vencido.

Gracias a todos por acompañarme en esta dura lucha por recuperar mi fortaleza(kasbah), aunque eso sólo resuelva la mitad del problema.

Os dedico este blog a todos vosotros, sobretodo a los que devolvéis algo de feedback...

Especialmente se lo dedico a mis padres que no se limitaron a darme la vida, sino que la acompañaron con el mejor manual de instrucciones posible. Y me enseñaron el amor como debe ser: libre e incondicional. 
Y a mi hermano mayor, el mejor que podía imaginar.


Pagagnini - Pachelbel's Canon in D 

Versión como la vida misma




viernes, 12 de junio de 2015

EL TETRIS DE LA VIDA. Dedicado a Charly, que me regaló un par de sonrisas antes de terminar su partida.

LA VIDA EN TETRIS



Recuerdo perfectamente uno de los primeros videojuegos que descubrí allá  en mi adolescencia. 

No estoy segura de si fue en el Locar o en Landolina, los dos bares que solíamos frecuentar al salir del colegio, donde pusieron una máquina con el Tétris. A mi muy mejor amiga, con su mentalidad de ciencias, le encantaba. A mi me ponía un poco nerviosa eso de tener que encajar piezas a toda velocidad. La composición espacial nunca fue mi fuerte.

Ella pasaba fase tras fase. A mi me costaba mucho más. No me caían las piezas que yo quería y me costaba encajar las que me salían.

Con el tiempo me he dado cuenta de que la vida es como un Tetris. Cada etapa es una fase en la que te llueven piezas que tienes que encajar en un tiempo limitado para formar la estructura. Si lo haces bien vas pasando de pantalla. Pero cada vez hay menos tiempo para encajar piezas más complejas.

El éxito de todo radica en tu capacidad para olvidarte de poder elegir las piezas y concentrar más bien tus energías en analizar lo que te llega y saber emplazarlo cuanto antes en su sitio.

Se acabó el pensar ¡Dios mío! ¡¿Qué he hecho yo para merecer que ahora me caiga esta pieza de Tetris?! Porque el tiempo corre, señores. Y si no la encajas pronto te va a caer otra peor y acabarás agobiado en un puzzle de zozobra con un bonito GAME OVER al final.

Que conste que esto me lo digo más que nada a mi misma. Este blog me ha servido para asumir que la felicidad y la paz de espíritu radica mucho más en la aceptación que en el análisis. Al final es todo una cuestión de fe. Hay que tener fe en que, cuando pensemos que hemos perdido todas las fichas posibles para sanear la pantalla, nos va a caer ESA que nos permite, secillamente, seguir avanzando. Con esto no quiero decir que haya que relajarse y esperar que todo encaje milagrosamente. Más bien hay que estar muy atentos a verlas venir. Porque venir siempre vienen.

Buscando la imagen que ilustra este post me he encontrado con una noticia interesante que viene a apostillar mi reflexión:

Investigadores de la Universidad de Oxford, dirigidos por la Dra. Emily Holmes del Departamento de Psiquiatría de dicha Universidad, demostraron que jugar Tetris después de pasar por experiencias o situaciones traumáticas puede reducir los flashbacks (imágenes o pensamientos intrusivos sobre el evento traumático) en voluntarios sanos.

En este estudio experimental, los científicos realizaron dos pruebas separadas. En ambas mostraron a los voluntarios películas que incluían imágenes de lesiones causadas por diferentes situaciones violentas.

En la primera prueba, dejaron pasar 30 minutos tras la proyección, para dividirlos de la siguiente manera: 20  voluntarios jugaron Tetris durante 10 minutos, 20 jugaron  Pub Quiz Machine (juego de preguntas y respuestas, del estilo quieres ser millonario) en el que tenían que seleccionar una de cuatro respuestas que veían en la pantalla durante 10 minutos, y 20 no hicieron nada.
El resultado de esta primera prueba presentó que quienes habían jugado Tetris experimentaban una marcada disminución de los flashbacks de la película, en comparación de quienes no habían realizado nada. Por el contrario, los que habían jugado Pub Quiz experimentaban muchos más.
La segunda prueba extendió a cuatro horas el tiempo de espera y aumentó el número de voluntarios a 25 voluntarios en cada grupo. Los resultados fueron iguales a la prueba anterior. En ambos casos todas las personas fueron capaces de recordar detalles específicos de la película.
Si bien se trata de un modelo de laboratorio para evaluar los  recuerdos intrusivos asociados con el trastorno de estrés post-traumático (PTSD), conocer detalles de cómo nuestra atención consciente tiene sus límites y la importancia de una interpretación adecuada es fundamental.
Los científicos explicaron que el Tetris es eficaz siempre y cuando se juegue dentro de las cuatro horas posteriores de ver ―cómo en el caso de este trabajo― una película estresante, ya que ese es el tiempo que se considera en el que se puede hacer una modelación en la memoria. Sugieren también,  que el Tetris puede reducir el flashback, sin quitar  la capacidad de dar sentido a los eventos.

¿Os imagináis a los servicios de emergencia con cajas de tétris, repartiendo pantallas después de una catástrofe?

Yo me voy a comprar uno de bolsillo. Cada vez que me den una noticia desagradable lo saco y a jugar...


No quiero ir de listilla, pero me da que puede tener algo que ver el hecho de entrenar al cerebro para encajar sin más.

La vida es dura. Pero negar la realidad no ayuda. Lo que hay que hacer es encajar y punto. Pero sin perder la fe. 

Una vez, un chico, probablemente sin darse cuenta, me soltó uno de los más bonitos piropos que he escuchado. (Y eso que no he escuchado pocos...)

Me dijo: "Me encanta que pareces muy frágil y muy fuerte al mismo tiempo".

Creo que así deberíamos ser todos. Frágiles para sentir las debilidades humanas con compasión y empatía, y fuertes para aceptarlas sin dramatizar más de lo necesario. 



Tetris - Theme 'A' Acapella   






martes, 9 de junio de 2015

Resurrección





La vida es una contradicción en sí misma. 

La primera contradicción es que nacemos para morir. La segunda es que nacemos y morimos solos, pero estamos obligados a vivir en sociedad. 
Estas dos paradojas convierten nuestra existencia en una coña marinera.

Nadie, en su sano juicio, debería tomarse nuestro paso por aquí demasiado en serio. Por eso una de las cosas que más valoro en las personas que me rodean es que sean capaces de reirse de si mismos. La repanocha es encontrarte con compañeros de viaje que encima te ayuden a ello, relativizando y aligerando cargas mentales. Si encima te prestan dinero cuando se lo pides ya es para deshacerse en lágrimas de emoción.

Quiero dedicarle este blog a J. B., un tipo muy especial que ha puesto la guinda a esta última etapa de mi vida. Y también a este blog.

He estado unos días missing por motivos administrativos y de ocio.  Y hoy, cuando se cumple un año de la muerte de mi madre, he logrado poner un importante punto y final a una dura etapa de lucha por recuperar el control de mi vida.

Este fin de semana me fui a Tánger, con una amiga de mi infancia y otra amiga de mi adolescencia, a celebrar el 40 aniversario de un viejo compañero del colegio. Mi amiga de la dolescencia y yo decidimos reservar una habitación en una Riad en el centro de la medina, muy cerca de la kasbah (que significa fortaleza en árabe). Aquello fue como hospedarse en el centro de un laberinto. Nos daba la sensación de estar permamentemente perdidas, pero luego siempre encontrábamos el camino. 

Tánger podría ser la ciudad de las almas perdidas y reencontradas. La ciudad de la paradoja. 

Tánger es la guinda de África. Sólo un pequeño estrecho de agua separa una cultura tan opuesta a la europea. Aquí se juntan los despojos del capitalismo con la avanzadilla de la ancestral cultura musulmana. Podría verse Tánger como un pequeño contenedor en el que acaban confluyendo las almas desprendidas por la erosión del hastío de una estructura carente de sentido. Allí aterrizó mi alma y allí, el sábado por la mañana, en la terraza de la Riad Arousa de Chamell, volví a sentir una paz infinita. De pronto me di cuenta de que lo mal que lo había pasado. Pero también fui consciente de que no había otro camino para llegar a sentir esta plenitud.

Bajo el cielo protector, logré aceptar que no depende de uno mismo conseguir escribir una historia bonita. Que a veces el personaje principal de nuestra vida se vuelve secundario o inlcuso se muere. Pero siempre aparecen otros personajes nuevos. A veces son personajes que sólo caminan un rato a tu lado, pero te pueden animar y orientar mucho para llegar a tu mejor destino.

El secreto de la felicidad está en dejar que la vida fluya. Lo único que podemos hacer para favorecer este destino impuesto es tratar de estar a gusto con nosotros mismos. Porque ni siquiera nosotros permanecemos inalterables.

Al final sólo el amor puede salvarnos. Pero en esta era Mad Max que nos ha tocado vivir es muy difícil de encontrar.

Al menos tenemos agua.

No puedo hablaros de la fiesta porque firmé una cláusula de confidencialidad.

Sólo cito las palabras textuales que me escribió un soldado de la paz mientras nos escoltaba de vuelta a la Riad.

Where is the Kasbah? Find it is only half of the solution.


Janis Joplin. Me and Bobby Mcgee