lunes, 22 de junio de 2015

TE LO JURO POR SNOOPY




En mi mundo ideal no habría cabida para la mentira. La mentira siempre va de la mano de la traición, el dolor y la perdición. 
Aún así, cada vez que mis hijos mienten para "salvar su culo" me siento orgullosa y tranquila pensando que les irá mejor por la vida sabiendo disfrazar la verdad a merced de los oídos que la vayan a escuchar.
Podría poneros mil ejemplos. El último que se me viene a la mente es genial.

Nos despertamos el sábado por la mañana y mi hija apareció en el salón con una bolsita de fiesta que le habían regalado en un cumpleaños el día anterior. Empezó a sacar cachigalinas que diría mi madre, entre ellas un collar de esos de bolitas de plástico rojo, imitando a los de perlas de mayores y un monedero de apertura de cruce metálico arriba, como los de las abuelas. Me transportó por completo a mi infancia, porque eran los regalos de mi época. De pronto sacó una corneta azul brillante con un aro de cintas colgando al final del cono y se puso a soplar con su habitual delicadeza, afortunadamente para el bien de nuestros oídos.

-Eso era del niño del cumple y no se podía coger, Alicia, -delató su hermano-. Eso es robar, -censuró con dureza.

Entonces ella, rápidamente, en un visto y no visto, arrancó el aro de cintas, arrugó un poco el cono y defendió convencida su coartada.

-Es que se había roto y me lo regaló porque ya no lo quería más.

Repito que me sentí muy orgullosa de mi pequeña. Si es que se lo había creído hasta ella. Y había sacrificado su objeto en pos de la mentira. ¡Qué grande!

Como dice mi entrenador, "hagas lo que hagas, hazlo bien". Así que aquí va una pequeña aportación para el inevitable arte de mentir en la supervivencia.

1. UN BUEN MOTIVO. En primer lugar tiene que haber un buen motivo consciente. No se puede mentir por deporte. Eso acaba dejando unas agujetas terribles. Sólo se vale mentir por una causa de fuerza mayor. Por aquello de no dejar que tu sentido de la moral te impida hacer lo correcto.

2. BREVEDAD EN EL TIEMPO. Se puede avanzar en la mentira, pero no por mucho tiempo. Una vez leí que se puede engañar a una persona toda la vida o a muchas personas un tiempo, pero no se puede engañar a muchas personas toda la vida. El gran peligro de sostener una mentira a lo largo de los meses y de los años es que todo se va desvirtuando. Si no cortas una mentira a tiempo se te va de las manos. Y una mentira cuando se va de las manos es una puta mierda que acaba salpicando todo lo que la rodea. 

3. DISCRECIÓN. No se puede alardear de una mentira. Eso lo saben muy los políticos. No puedes ir por ahí fardando de lo mucho que te has beneficiado gracias a tu impecable arte de mentir. Cuantas menos personas conozcan la mentira mejor. Y es muy muy importante saber quién debe conocer la mentira y quién no. Si estás casado y tienes una aventura, es la aventura la que tiene que saber si estás casado. A no ser que te vaya la marcha. Entonces debes hacer lo contrario. Verás qué diver!!!

4. DAÑOS COLATERALES. En una mentira tienes que estar dispuesto a sacrificar alguna pieza cuando llegue el momento.  Mi hija no dudó en romper la corneta para salvar su honor, y consiguió seguir chiflando. Llegado el momento tienes que saber elegir. ¿Devuelves la maleta con el dinero robado, o cambias para siempre tu identidad?


5. NO CAER EN NUESTRA PROPIA MENTIRA. Hablando de identidades lo peor que nos puede pasar es acabar creyendo nuestra propia mentira. Eso es lo que ocurre cuando fallamos en los cuatro puntos anteriormente citados. Si no somos conscientes del motivo, la alargamos en el tiempo, empezamos a hacer partícipe a todo el mundo y no somos capaces de sacrificar ningún peón llegado el momento, entonces acabamos perdidamente instalados en la mentira. 

No sé a vosotros, pero a mi me gusta vivir las cosas de verdad. Feel the real thing, que dicen los americanos. Os lo juro por Snoopy.



Sam Smith - I'm Not The Only One




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