viernes, 29 de mayo de 2015

ALIMENTAR UN GOZO EN EL ALMA

La ilusión no se come, pero alimenta.



El concepto de ilusión tiene dos acepciones bien distintas.

ilusión.
(Del lat. illusĭo, -ōnis).
1. f. Concepto, imagen o representación sin verdadera realidad, sugeridos por la imaginación o causados por engaño de los sentidos.
2. f. Esperanza cuyo cumplimiento parece especialmente atractivo.
3. f. Viva complacencia en una persona, una cosa, una tarea, etc.
4. f. Ret. Ironía viva y picante.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados


No tiene nada que ver el punto 1 con el punto 3. El punto 1 basa el concepto en proyecciones de futuro. El punto 3 la define como una actitud presente y constante.

Continuos fracasos en el punto 1 pueden llevarte a dejar de moverte por el mundo con viva complacencia por personas, cosas o tareas que merecen la pena.

Digo esto porque cuando uno fracasa una y otra vez en un objetivo mal apuntado puede caer en el terrible error de asentarse en la desmotivación y tirar la toalla antes de tiempo.

Se vale descansar. Coger fuerzas. Permanecer inactivo el tiempo que sea necesario. Pero una vez que te lanzas a cumplir un objetivo tienes que poner toda la carne en el asador.

Si puedes soñarlo puedes crearlo. Pero jamás lo conseguirás si no te lo crees ni tu.

Hay un monitor de mi gimnasio cuyo lema es "hagas lo que hagas, hazlo bien". Y hacerlo bien implica hacerlo con ilusión, con viva complacencia. Sintiendo un gozo en el alma. (Esto último me viene heredado de mi educación jesuita) Si no, vale más no intentarlo.



Yo tengo Gozo en Mí Alma y en Mí Ser 

(Dedicada a mis todos mis compis de los Jesuitas que son los únicos que no se van a preocupar pensando que me he vuelto loca) 




miércoles, 27 de mayo de 2015

SIMPLE

SIMPLE IS BEAUTIFUL



Creo que el secreto de la felicidad radica en la simplificación. Por eso últimamente estoy tratando de simplificar las cosas al máximo.
No me resulta fácil. Pero al menos veo el camino.

Ya he hablado en este blog de que en el fondo TODO ESTÁ EN UNO MISMO. Que sí. Que convivimos en sociedad. Pero uno decide si carga con la cruz o aplasta con ella al que se la ha puesto encima. (Hablo siempre metafóricamente)

No sé por qué extraña razón siempre me ha gustado complicarme la vida. Ya desde pequeña me inventaba jueguecitos de esos de pisar sólo las rayas de las baldosas o llegar hasta la siguiente columna sin respirar. 

En el colegio siempre he sido de las que se leían todos los libros recomendados cayeran o no en el exámen. Incluso, a veces, he perdido tiempo investigando cosas que no me iban a aportar ni una décima más a mis calificaciones finales. 

Cuando llegó el momento de las relaciones, siempre me fijaba en aquel que me pudiera hacer sufrir más.

En el trabajo más de lo mismo. Cuánto más complicada la función más me interesaba. Al final siempre me he acabado extralimitando con mis funciones y cuando me han propuesto el trabajo chollo lo he rechazado porque no le veía yo el desafío...¡Menuda subnor!

Y de pronto me cansé de hacerlo difícil. Me rindo. Ya no lucho más contra el destino, ni voy a perder el tiempo tratando de buscar la cuadratura del círculo.

Ahora mismo sólo quiero simplificar mi vida al máximo.

Este mes he cambiado mi gimnasio de hace una década por un rocódromo para practicar la escalada. Este deporte me ha enganchado porque es la actividad más simple del mundo. Tiene su técnica, como todo. Y hay que estar muy en forma para trepar bien. Pero por lo demás llegas, te pones tus pies de gato y tratas de alcanzar la cima utilizando los puntos de agarre que te plantea tu monitor. No hay más que pensar.

Con el curro igual. Voy a escoger el trabajo más sencillo y me voy a limitar a cumplir bien con las funciones que me pidan sin ningún tipo de extralimitación, ni siquiera mental.

Y en las relaciones más de lo mismo. Me pido quedar con las personas que me lo pongan más fácil y me hagan sentir bien.

Lo dicho. Al final es todo mucho más fácil de lo que parece.

Al menos me he dado cuenta antes de cumplir los cuarenta.



All You Need is Love - The Beatles

Dedicada a Ion, mi héroe de Olimpia.



lunes, 25 de mayo de 2015

PREDICAR EN EL DESIERTO




Mojando los pies

Mi madre tenía un gran sentido del humor. Hoy se me vino a la mente una de sus graciosas expresiones recurrentes.

- No sé para qué me repito tanto. Si total, esto es como predicar en el desierto.

Pero es que la palabra no sirve para predicar. Yo me he dado cuenta de que, cuando pretendes conseguir un cambio de actitud en alguien, es imposible lograrlo por medio de la palabra. Hay que tener un grado de sensibilidad y una inteligencia inusuales para comprender una petición de este tipo.

Ya he constatado que los seres humanos somos muy egoístas (y lo hemos justificado por la necesidad de superviviencia). Pero el problema es que, en base a ese egoísmo, construimos un habitat también muy cerrado, para que nadie perturbe nuestra egoísta zona de confort.

Uno de mis grandes sufrimientos en la vida es constatar la falta de sensibilidad del ser humano. Lo que más me puede emocionar en esta sociedad es presenciar un comportamiento altruísta. Y lo que más me puede enfadar es constatar la práctica constante del amibolismoHablo de falta de sensibilidad porque creo que en el fondo todo se reduce a eso. A tener una mayor amplitud de mente y sentimientos.

Pero me siento ya gilipollas manteniendo este discurso. Y por eso he tirado la toga de predicadora y ya sólo me dedico a observar esos deleznables comportamientos tratando de mantenerme neutra.


El otro día, contando el cuento de La Leyenda de Katmandú en el Corte Inglés de Goya, volvió a aparecer una madre con su hija (que según pone en los dibujos tiene 3 años, aunque aparenta 4 y su comportamiento es de 2) que estoy convencida de que es hiperactiva o muy mal educada o las dos cosas. 

Llegaron tarde. La niña estuvo toda la sesión molestando. Y por si fuera poco, cuando acabé el cuento se puso a cambiarle un pañal en el santo suelo ante las caras de estupor del resto de padres. Para rematar la faena le hizo el dibujo casi por completo a su hija, como la otra vez, y dejó el pañal en el santo suelo.

Yo ya ni me inmuto con este tipo de comportamientos. 

Cuando empecé a educar a mis hijos en seguida aprendí que el secreto está en reforzar los comportamientos positivos y pasar por alto los negativos sin dramatizar mucho. Esto mismo me lo estoy aplicando al mundo adulto y me va bastante bien.

Cuando alguien se comporta de una manera para mi reprobable ya ni desgasto saliva. Intento pasar. Me doy cuenta de que no suele ser nada personal y pienso por lo bajo en una expresión asturiana, que usa mucho mi hermano y me hace mucha gracia: tira que libras. 

A cambio trato de reforzar mucho mis contactos con esas personas que son conscientes de que la libertad de uno acaba donde empieza la de los demás. Esas personas que dan sin esperar nada a cambio. Esas personas que cuando las llamas están. Y ya la repanocha, que os aseguro que existen, son esas personas que aparecen justo cuando las necesitas sin ni siquiera llamarlas.

Digamos que trato de reforzar mis relaciones con personas. Porque en esta vida hay personas y hay individuos.

Afortunadamente estoy rodeada de personas. Adorables y maravillosas personas a las que quiero mucho. Muchas gracias por estar ahí.

Y el resto, ... que tiren, que libran.



Birdy - People Help The People


https://youtu.be/OmLNs6zQIHo






 



martes, 19 de mayo de 2015

EL VALOR DEL FIB (FELICIDAD INTERIOR BRUTA)

 
Bután: El reino de la felicidad




Quiero empezar el post de hoy pidiendo disculpas por el cambio de periodicidad en mi publicación.
Mis muy mejor seguidores no habéis tardado en manifestar cierto educado reproche, lo cual me llena de orgullo y satisfacción. 
Por unos instantes me he sentido como cuando mi hija me pide que sea la primera mamá en recogerla del colegio. Con una especie de presión que en el fondo brota de un sentimiento que te embarga con tal fuerza que no te deja otra opción que entregarte por completo a la causa.
El sentimiento es el amor y el abandono (del egoísmo) es el compromiso.

En su día manifesté que me había enamorado del blog y había decidido escribir diariamente. Pero me lleva mucho tiempo y no se puede vivir de un blog. Al final las circustancias siempre se imponen al amor.  Es simple cuestión de supervivencia. Por eso los románticos de verdad acaban suicidándose, como Larra.

Ojalá fuera más fácil vivir del pensamiento original. Pero, en esta cultura de TODO A 1 EURO, donde el objetivo es maximizar la audiencia al mínimo coste, eso es una utopía.

A mi también me va a costar dejar esta relación. Pero me quiero entregar a tratar de escribir algo más productivo desde el punto de vista comercial. (Maximizar la audiencia es la consigna)

La verdad es que esta sociedad es una vergüenza. Y lo que envilece su estructura de base es usar el dinero como moneda de cambio. Que no digo que tengamos que volver a la política del trueque. Pero desde luego permitía un intercambio económico mucho más humano. 

- Si me arreglas la cisterna del water te regalo unos huevos de gallina que te chupas los dedos amarillos.

Yo haría un sistema económico en función del comportamiento cívico de las personas. Todo individuo que nace recibe del Estado una cantidad y luego, en función de su comportamiento social puede ir ganando más o menos, según su esfuerzo y grado de compromiso con el medio. 

Que no le das los buenos días a un vecino... te quitan dinero del saldo. 

Que ayudas a cruzar la calle a la viejita... te dan.

Que pasas de educar bien a tus hijos... te quitan.

Que te molestas en corregirles un mal comportamiento.... te dan.

Que le robas la plaza de aparcamiento a otro y encima le insultas... te quitan el coche. (Y estaría genial que se lo dieran al otro)

Que le cedes el paso al coche que se incorpora... te dan.

Que contestas mal a una persona (sea el cliente o el trabajador)... te quitan.

Aquí el crédito sería como debe ser, en función del compromiso cívico de la persona. Una persona maja, responsable, puntual, cumplidora, agradable, tendría todo el crédito del mundo para emprender lo que quisiera. Y sería una empresa donde todo el mundo querría trabajar.

Y todo empezaría por pagar a las personas por decir cosas interesantes y originales (a mi), y no por publicar las mismas mierdas de mentiras que soportan este deplorable sistema que no hay por dónde cogerlo.

Perdón que ya me estoy calentando...

Pensaba escribir de otra cosa más mediática y divertida, pero me duele mucho que todos estemos tan puteados en nuestros trabajos y agobiados por llegar a fin de mes en una sociedad que supuestamente debería evolucionar.

Es tan injusto que el empresario millonetis sobrevuele con su helicóptero privado cientos de miles de favelas hacinadas para aterrizar en su isla privada...

Pero de pronto lees el Informe Mundial sobre la Felicidad que elabora la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN) de la ONU y piensas que igual no estás tan loca.

El trabajo de estos pensadores de un mundo mejor, describe cómo las medidas de bienestar subjetivo son eficaces marcadores del progreso nacional. Según señala Jeffrey Sachs "el bienestar social no se consigue solo con dinero, sino también gracias a la justicia, la honestidad, la confianza y una buena salud”.


Un aspecto importante que muestra el Informe Mundial de la Felicidad 2015 es que,  tanto a nivel nacional como individual, todas las medidas de bienestar están fuertemente influenciadas por la calidad de las normas e instituciones sociales de cada país.

Richard Layard remarca en este sentido la importancia de políticas aplicadas a la infancia: "Tenemos que invertir desde el principio en la vida de nuestros hijos para que estos crezcan y se conviertan en adultos independientes, productivos y felices, que puedan contribuir tanto social como económicamente". Os aseguro que esta inversión no se refiere a dejarlos al cuidado de una filipina y matricularlos en los colegios más caros.


John F. Helliwell, otro de los autores del Informe, habla, por su parte, de un avance en “la ciencia de la felicidad”; y afirma que se está llegando “al corazón de los factores que definen la calidad de vida de los ciudadanos”.  
 
En lo que a este punto se refiere, además de la aparición en estos últimos años de los Informes Mundiales sobre Felicidad de la ONU, que implican investigación en los factores que mejoran el bienestar de la población; desde 1972 existe el concepto de felicidad nacional bruta (FNB) o felicidad interna bruta (FIB). Estos términos fueron acuñados y perseguidos por Jigme Singye Wangchuck, rey de Bután, uno de los países más felices de la tierra.  


En el reino de Bután, situado en el tramo oriental de la cordillera del Himalaya, entre India y Tibet, el principal principio político es el de la Felicidad Nacional Bruta, un criterio que ha situado a este país en el octavo lugar en el ranking mundial de bienestar subjetivo. Es el primer país del mundo que implementa en un 100% la agricultura ecológica y en el que desde 2004 está prohibida la venta de tabaco. Su Carta Magna ordena que el 60% del territorio nacional sea dedicado a bosques, si bien llega al 72% la superficie forestal del territorio. Aunque su renta per cápita es muy baja, no hay paro y tanto la sanidad como la educación son gratuitas.

El informe también define algunas medidas que impulsarían el aumento del FNB en cualquier país: cubrir las necesidades básicas de la población, reforzar los sistemas sociales, implementar las políticas activas de trabajo, mejorar los servicios de salud mental; promover la compasión, el altruismo y la honestidad o ayudar a la gente a resistir el exceso de mercantilismo.  

 

Pues eso. Que a ver si empezamos a valorar lo que hay que valorar.

En términos absolutos debería ser mucho más gratificante obtener la sonrisa de un niño que un maletín lleno de billetes de 500 euros. 

Pero hasta a mi se me escapa la risa floja pensando en la opción B.

Caca de vida!!!

Tendré que irme a vivir a Bután...

 

Melbourne Ska Orchestra - The Best Things In Life Are Free

 

https://youtu.be/xUVvBF9BWdg














 

 

 








domingo, 17 de mayo de 2015

UN PUENTE HACIA TU MEJOR VERSIÓN

PUENTE INFINITO


Soy Mac-quera. Ser maquera responde a una forma de vida.

Sin que suene a reproche, creo que le debo a Raúl Mora, uno de mis más queridos compañeros de trabajo, el haberme enganchado definitivamente a la tecnología de la firma Apple.
Todo lo que sale de esa manzanita es terriblemente tentador.
El único problema que tienen los muy cabrones es que, cotizan en bolsa. Y claro, buscan maximizar beneficios. Entonces van y sacan máquinas indestructibles en esencia, pero con una fecha de caducidad determinada por su incapacidad de adaptación a los nuevos software que van sacando.

Hace ya un tiempo que mi amado Mac OSX 10.6.7 se ha convertido en la máquina de escribir más cara del mundo, como dice mi amiga Vero. Estoy exagerando un pelín, pero muchas veces me encuentro con la paradoja de no poder instalar la nueva versión de un programa por no tener mi Mac actualizado con un programa que requiere la actualización de mi Mac. Entramos así en esa horrible espiral de sufrimiento en la que no te puedes actualizar por no estar actualizado. Y te das cuenta de que da igual si fue primero el huevo o la gallina cuando lo que quieres es comerte una tortilla.

Ser maquera te obliga a estar ahí siempre a la última, buscando la manera más elegante de puentear una actualización para engañar al sistema. 


Así es la vida. A veces, cuando tu máquina pierde un software escencial para su  buen funcionamiento, tienes que engañarte. Tienes que pretender que no necesitas esa herramienta para continuar. Ojo porque todo tu esquema vital puede cambiar radicalmente para mantener su buen funcionamiento sin ese elemento fundamental. Entonces el mayor desafío es lograr construir un puente que te permita saltar por encima de ti mismo. 

Lo más difícil de evolucionar es conseguir hacerlo sin perder tu honestidad.

Tampoco voy a entrar a valorar si fue primero el huevo o la gallina. Sólo sé que cuando nuestros esquemas vitales se rompen es fácil traicionarse a uno mismo. Es difícil determinar a qué puedes agarrarte y a qué no. 

Mi sabio padre una vez me dijo que, en esta vida hay que tener mucho cuidado porque un mal paso te puede llevar a una espiral de malos pasos que te arruine por completo la vida.

Cuando uno se pierde puede hacer muchas tonterías. Yo las he hecho. Creo que es bueno perderse. A veces es incluso necesario para encontrarse mejor. Pero ojo con perderse para siempre.

Si de algo me he dado cuenta en esta etapa de pérdida y desenfoque, es de que, lo más difícl para lograr una buena actualización es encontrar tu verdadera esencia, esa base de apoyo que te permita puentearte evolucionando a la mejor versión de ti mismo. 


Honesty, de Fink.

viernes, 15 de mayo de 2015

LA MATERNIDAD EN EL SIGLO XXI

De 10 a 12



Ayer tuve un terapéutico día de mujeres. 

Por una casualidad de concentración de agenda estuve intercambiando agradables encuentros con distintas amigas en contextos muy dispares. 
Comí en la House Beer con Carmen y Camino, amigas del colegio de toda la vida. Luego me tomé un café con Claudia, la hermana del último hombre que me hizo ensanchar el límite de mi capacidad de sufrimiento. Sin cuya inestimable ayuda probablemente seguiría sufriendo. Y por último fui a buscar a Mónica a su nueva casa de divorciada para salir a celebrar su cumpleaños con su grupo de amigas de toda la vida.

El denominador común es que todas son fuertes, independientes y divertidas. Mujeres evolucionadas, de las que llaman a las cosas por su nombre y se atreven a decir me palpita la pepita.

Especial conexión la tuve con Mónica. No os podeis imaginar lo que une esto de padecer un divorcio.

Nada más entrar en su casa sentí perfectamente, como ella, lo ajeno que le resultaba su nuevo espacio. Es difícil construir un hogar sin un hombre.

Hablamos de chicos. Me enseñó unas fotos de su selección de candidatos para whasapear. Tres. Me decanté clarísimamente por el segundo. Últimamente he desarrollado un ojo clínico para detectar hombres que merezcan mínimamente la pena.

El otro día la excuidadora de mis hijos me mandó la foto del chico de Badoo con el que había quedado. Me preguntó que qué me parecía. Le respondí que no se hiciera ningún tipo de ilusión. Es más, le dije que si tenía cualquier problema con él, me llamara. A las tres horas me llamó. La había dejado en un semáforo porque ella no había querido ir a su casa a ver el partido...

A Mónica, by the way, le dije que ya sabía lo que iba a pasar. Que veía cláramente que no estaba preparada para una relación estable. Pero que podía disfrutar de alguna relación esporádica siempre y cuando no la desestabilizara más.

Siempre me ha fascinado la inteligencia de esta mujer. Tiene una capacidad muy poco común que es la de absorver en un instante los datos valiosos de la realidad de manera objetiva, sabiendo perfectamente en qué punto se encuentra y sus posibilidades de acción sin llamarse a engaño. Eso y la habilidad que tiene de reirse con los ojos, me tienen completamente enamorada.
Ayer hubo un momento, hablando de la capacidad de su ex para hacerse la víctima, que más allá de la empatía que sentía por la situación que describía, me contagió la risa con la boca, pero luego también con la mirada. Y acabamos riendonos juntas como con toda el alma.

Antes habíamos ido a ver una obra de teatro de Cabaret titulada de 10 a 12, escrita y coprotagonizada por su amiga Mónica Caballero.

La obra comienza con una agonizante mujer de parto que clama por la Epidural. A partir de ahi hace un retrato muy real en tono de comedia, de lo que significa ser madre en el siglo XXI.

Se reflejan distintos tipos, todas con el denominador común de sentirse sólas y desbordadas. La obra merece la pena, sin ninguna duda. Es completamente catárquica para cualquier madre contemporánea. Las actrices se desenvuelven con una mezcla de heroísmo e ironía muy acertadas para reflejar las distintas maneras de sobrevivir a la crianza. A esas repetidas escenas diarias que, como se dice en un momento de la obra, nos hacen enfrentarnos una y otra vez a nuestros límites como mujeres. 
El último número musical, titulado "No puedo más", es maravilloso.

Es duro. Es muy duro ser madre en estos tiempos. Nos educaron en la autonomía y la capacidad de realizarnos plenamente como mujeres independientes en el mundo laboral. Pero la mujer, desde que se convierte en madre, está abocada a la esclavitud.
Recuerdo perfectamente el día en el que fui consciente de que mi libertad como tal se había terminado.  Tenía mi hijo tres meses y lo dejé con mi madre para subir a la base del Naranjo de Bulnes con mi padre y con mi ex. Por unas horas llegué incluso a olvidarme de su existencia. Pero, apenas llegamos a coronar nuestro destino, empecé a notar cómo se me hinchaban las tetas como una vaca lechera.
Tuvimos que bajar casi patinando entre las rocas. Y yo llegué a casa semibañada en leche rezando porque mi hijo me esperara muerto de hambre. 

Desde ese día pocas veces me he olvidado de que soy  madre, aunque últimamente voy asumiendo que soy una madre imperfecta. Constato que también me gusta sentirme mujer independiente en ocasiones. 

Estoy convencida de que, en la medida que los hombres nos ayuden y se impliquen más en la crianza de sus hijos, nuestra relación de pareja mejorará indudablemente.

Creo que la evolución apunta cláramente a una igualdad en el compromiso en la educación de los hijos. Donde los dos progenitores tengan el mismo espacio para realizarse a nivel individual y los dos mantengan el mismo nivel de implicación en la crianza.

Nada puede enamorar más a una mujer que ver a un hombre implicado en el cuidado de sus crías. Y nada puede desenamorarla más que percibir la ausencia de esa figura paterna.

Ahí lo dejo...



John Lennon - Mother




























miércoles, 13 de mayo de 2015

PERDER EL TIEMPO CON GILIPOLLECES



En nuestra sociedad hay casi tantas estadísticas como aplicaciones de I-Phone, pero no creo que se atrevan a constatar el tiempo de nuestra vida que perdemos en gilipolleces.

Aquí tengo que matizar que cuando hablamos de gilipolleces podemos enfocar el tema desde tres puntos de vista que no tienen nada que ver.

1. Podemos ser el sujeto activo de la acción. Lo que viene siendo el que hace el gilipollas. Normalmente el que hace el gilipollas no se da cuenta en el momento preciso. Se da cuenta después. El ejemplo típico es el de pasarte media hora buscando las gafas de sol antes de salir a la calle, para darte cuenta de que las llevas puestas.
Yo fui educada en el arte de sacar el máximo aprovechamiento del tiempo, pero eso a veces te puede llevar a cometer muchas gilipolleces. Por ejemplo, caerte de la bici por ponerte las gafas de sol en marcha, en lugar de parar. 
Hace nada, preparando la cena de los niños, estaba convencida de que había puesto a calentar la sartén mientras cortaba las patatas, como siempre hago para ganar tiempo. Pues tardé unos segundos en comprobar por qué el aceite no acababa de calentar como de costumbre. Resulta que en esta ocasión no había encendido la placa de la vitro.
Un ejemplo más dramático es el típico de la parte de la relación que nota que algo no va bien con su pareja. Uno se esfuerza por reconducir la situación, pero al final se rompe. Pasados unos días/semanas/meses, atormentándote por analizar si luchaste lo suficiente, te enteras de que él o ella llevaba tieeemmmpooo con otra persona.
Es entonces cuando das con la palma en la frente y te dices a ti mismo:

¡Qué gilipollas he sido! 

A veces ayuda pensar que en ese instante seguro que hay un hombre en algún punto del planeta empujando insistentemente una puerta con un cartel bien grande que pone: TIRE.

2. Podemos ser el sujeto pasivo de la acción. Es cuando te sientes gilipollas sin serlo. Esto pasa mucho cuando tratas con el funcionariado. Vas a ver qué papeles se necesitan para tramitar desde un cambio de titularidad hasta la apertura de un negocio. Y te da la sensación de que nunca te acabas de enterar bien del todo. Al final te pones en manos de un gestor que te dice eso de "esto es una gilipollez, pero hay que saberla". También pasa mucho con las tecnologías. El clásico que te llevas peleando media hora con cualquier aparato y te llega el gilipollas listillo de turno y te dice: "¿Has probado a reiniciarlo?". Y tu le miras de soslayo pensando "el gilipollas me toma por gilipollas". Pero reinicias y te funciona. 
Hoy me vi en una parecida. Llevaba dos días editando el vídeo del cumpleaños de mi hija, y cuando por fin había exportado la secuencia en la calidad máxima, pero que se pudiera enviar por whasap, no había manera de pasarla de la carpeta de vídeo de mi Iphone al carrete. Algo tan tonto..., pero inexplicable. Al final, después de perder toda la mañana indagando, descubrí, gracias a la cantidad de gilipollas que pierden el tiempo en internet, como yo, con estas cosas, que podía hacerlo a través de dropbox.
Ahora que lo pienso. Estuve también haciendo mucho el gilipollas tratando de hacer cantar a una muñeca de Elsa, de Frozen, que le regaló su padre a mi hija por el cumple. Por lo visto se activaba sensorialmente bailando el Let it Go delante ella. Os podeis imaginar mis performances tratando de demostrar a las amigas de mi hija que aquello funcionaba. Yo lo había comprobado en casa. Pero por mucho brazo para acá y para allá lanzando hielo imaginario, Elsa permanecía completamente muda.
Ya veníamos hablando de comprar otras pilas cuando, nada más entrar en el portal, se arrancó con su tema estrella ante nuestra perplejidad.

-Va a ser que no funciona con el sol, dedujo Alejandro de un plumazo.

Y yo constaté orgullosa que lo que va a ser es que mi hijo es mucho menos gilipollas que su madre.


3. Podemos ser meros expectadores de la gilipollez. Esta es la parte más divertida. Son los típicos vídeos de whasap con gente haciendo el gilipollas con los que tanto te ríes. Estos de pardillos que se lanzan a la cinta de correr como si la fueran a detener y acaban rallándola con los dientes. O se tiran de cabeza a una piscina sin preguntar cuánto cubre.

Ahora que me doy cuenta, me falta un enfoque importante, el de esa gente que te trata como si fueras gilipollas. Se da mucho en la clase política y en los mandamases en general que, como dan el ejemplo contrario al que deberían se justifican creyendo que somos gilipollas. Al hilo de esto leí hace poco un artículo de un tal Gerardo Tecé donde hablaba de dar los premios Te Trato Como Si Fueras Gilipollas.  Uno de ello se lo llevaba sin duda el presidente de Extremadura, José Antonio Monago, quien había pagado, en sus años de senador unos 30 viajes privados a Canarias para visitar a su novia con dinero de todos. Días después de desmentir categóricamente que hubiera realizado viajes privados y amenazar con denunciar a quien lo dijera, anunció solemnemente que devolvería el dinero de esos viajes privados que días antes aseguraba no haber hecho, y una semana después hacía pública una maravillosa tercera versión: no voy a pagar los viajes privados que no hice, porque ya los pagué en su momento. Cada nueva explicación iba acompañada de argumentos TTCSFG dignos de aplauso, como por ejemplo: "Yo no he volado a Canarias, yo llevo toda mi vida recorriendo Extremadura en coche" (como insinuando que si hubiera tenido que visitar las islas, hubiese llenado el tanque de gasolina y se hubiera echado en coche al Atlántico), o "Yo no tengo parabólica" (todos sabemos que si no tienes antena parabólica en casa no pagas viajes privados con dinero público). En sus sucesivas nuevas versiones que acompañaba a los TTCSFG, Monago gritaba, lloraba o reía. Medalla TTCSFG con distintivo blanco como las batas de los manicomios para Don José Antonio Monago. No sube a recogerlo pero pide que se lo acerquen a Mérida en guagua. 



 Está claro que se pierde mucho tiempo con gilipolleces porque estamos rodeados. Yo recomiendo aprender de las del tipo 1, ser pacientes con las del tipo 2 y seguir compartiendo por whasap las de tipo 3. 
Lo que habría que hacer con las de tipo 4 mejor me lo callo.


Fool (Traducida al Español) Shaki




martes, 12 de mayo de 2015

VENIMOS DE LA CACA


Atlantis


El final del capítulo 2 del Gen Egoísta me ha dejado estupefacta. No sé por dónde empezar a escribir. Me siento supermierdecilla.

Me acabo de enterar de que venimos de la caca. Pero eso es sólo el principio. El final es peor. 

Resulta que aquí para sobrevivir hay que buscar la estabilidad. Ya sabemos que en este universo todo se reduce a átomos. Los átomos, por sí solos no pueden hacer gran cosa, pero cuando una buena energía les sacude, forman moléculas más interesantes. Cuando estas moléculas son lo suficientemente estables, se pueden ir agrupando a otras moléculas para formar estructuras cada vez más complejas. La hemoglobina de nuestra sangre es una típica molécula de proteína. Cada una de ellas está formada por otras 574 moléculas de aminoácidos que a su vez contienen una docena de átomos bien organizados. Esta estructura se repite en nuestro organismo seis mil millones de millones de veces y nace y muere a razón de cuatro millones de millones por segundo. La estabilidad de un sistema tan complejo es lo que permite que perdure. 

Ahora bien. ¿Cuál es la molécula de la vida? Para averiguarlo, los científicos han intentado imitar las condiciones químicas de la Tierra en su etapa joven. Han colocado en un matraz sustancias simples como el agua, el dióxido de carbono, el metano y el amoníaco. Después han aplicado una fuente de energía como la luz ultravioleta. Al cabo de unas semanas suele descubirse algo muy interesante. Resulta que se crea un débil caldo que contiene una gran cantidad de moléculas más complejas que las que se pusieron en su momento, en concreto aminoácidos (moléculas biológicas por excelencia).

Biólogos y químicos creen que este pudo haber sido el origen de la vida. Unas determinadas sustancias orgánicas se concentraron en determinados lugares creando un "caldo primario". Probablemente con el calor del sol las sustancias se fueron combinando en distintas moléculas hasta que, en una de estas, una de esas moléculas creó una copia de sí misma. Richard Dawkins, que ya veo yo que es muy peliculero, la llama el replicador. Ésta divertida molécula va y se divide en dos y a partir de ahí, como los Gremlins cuando se mojan.

Resulta interesante matizar varios aspectos:

1. Los equivalentes modernos del primer replicador, las moléculas de ADN, emplean la replicación positivo-negativo.

2. Al hacer las réplicas a veces se cometen errores dando lugar a moléculas distintas. Pero éstas, en ocasiones, resultan más efectivas que las otras, dando lugar a una evolución.

Así que los genes nacen de la estabilidad, pero evolucionan gracias al cambio.

De hecho, a pesar de que por lógica, los replicadores más fértiles, más estables y con mayor fidelidad de replicación, serían los que sobrevivirían, llegó otro fáctor super importante: la habitabilidad del medio.

De pronto el caldo de vida, que yo me lo imagino muy parecido a una charca de renacuajos (de ahí el título del blog), se empezaba a quedar pequeño para acoger a tanta molécula.

A partir de aquí transcribo literalmente a Richard porque no sabría redactar un final más intrigante.

Los replicadores que sobrevivieron fueron aquellos que construyeron máquinas de supervivencia para vivir en ellas. Las primeras máquinas de supervivencia consistían, probablemente, nada más que en una capa protectora. Pero ganarse la vida se hizo cada vez más duro a medida que surgían nuevos rivales con mejores y más efectivas máquinas de supervivencia. Las máquinas de supervivencia se hicieron más grandes y más elaboradas, y el proceso fue acumulativo y progresivo.
¿Llegaría a tener algún final este gradual perfeccionamiento de las técnicas y artificios empleados por los replicadores para asegurarse su propia continuidad en el mundo? Habría mucho tiempo disponible para su perfeccionamiento. ¿Qué misterioas máquinas de autopreservación producirían al cabo de milenios? En cuatro mil millones de años, ¿cuál sería el destino de los antiguos replicadores? No murieron, porque son maestros en el arte de la supervivencia. Pero no se les debe buscar flotando libremente en el mar; ellos renunciaron a esa desenvuelta libertad hace mucho tiempo. Ahora, abundan en grandes colonias, a salvo dentro de gigantescos y lerdos robots, encerrados y protegidos del mundo exterior, comunicándose con él por medio de rutas indirectas y tortuosas, manipulándolo por control remoto. Se encuentran en ti y en mi; ellos nos crearon, cuerpo y mente; y su preservación es la razón última de nuestra existencia. Aquellos replicadores han recorrido un largo camino. Ahora se les reconoce con el término de genes, y nosotros somos sus máquinas de supervivencia.

¿Cómo se os queda la máquina de supervivencia? A mi casi se me para.

Somos robots manipulados por nuestros genes. Pero es todo para sobrevivir.

Igual tengo que escuchar más a mi gen egoísta... 

¡Caca de vida! 


I´Will Survive, Gloria Gaynor




lunes, 11 de mayo de 2015

LA EVOLUCIÓN DEL CABALLERO DEL TITÁNIC



Me vais a perdonar los hombres seguidores de este blog, pero, desde que mi hermano me regaló el libro de "El Gen egoísta",  no puedo visualizarlo de otra manera que no sea empotrado en el cromosoma Y. 

Fue lo primero que pensé y juro que cada día me esfuerzo por rebatirlo, pero por desgracia, no dejo de constatar que las mujeres somos infinitamente más altruístas que los hombres.

El capítulo IX se titula la batalla de los sexos. A lo mejor cuando lo lea aclaro el porqué de esta sensación. De momento he decidido ir por órden.

Me parece tan fascinante este tema que no voy a esperar a terminar el libro para daros la chapa, sino que voy a ir dedicando un post por capítulo.

El primero se titula nada más y nada menos que ¿por qué existimos?. Parte de la asunción de la teoría darwinista de la evolución de la especie. Esa que postula que sólo los más fuertes sobreviven. Esto nos lleva a concluir que si existimos es porque el gen egoísta (ese del muérete tu que ya me salvo yo) es el que ha prevalecido. El autor aclara bien que su propósito no es defender esta teoría, que, por mucho que deploremos no deja de ser verdad. Su cometido es más bien advertir de que, si deseamos construir una sociedad en la cual los individuos cooperen generosamente y con altruismo al bien común, no podemos esperar gran ayuda por parte de nuestra naturaleza biológica.

Leyendo esto recordé una historia verídica que en su día había escuchado por la radio. 

La noche del 14 de abril de 1912, en medio del hundimiento del Titánic, emergió la caballerosidad de Manuel R. Uruchurtu. El pasajero mexicano, que por viajar en primera clase tenía prioridad para ocupar un asiento en uno de los pocos botes salvavidas,  decidió cedérselo (ignorando por completo a su gen egoísta) a una mujer con un niño en brazos.

Este noble acto se vio reflejado en un libro titulado "El Caballero del Titánic", de la escritora Guadalupe Loaeza. Pero lejos de lograr probar la veracidad de estos hechos, la autora acabó constatando, una vez publicada la novela, que en la biografía de la mujer a quien supuestamente había cedido el asiento, no se hablaba en absoluto del héroe que supuestamente le salvara la vida.
En la siguiente edición tuvo que añadir un prólogo en el que se especifica que realmente era una leyenda de la familia Uruchurto.

Resultado: Darwin 1- Gen Altruísta 0.

Ahora bien, si superamos la individualidad del ser humano y lo englobamos en su especie, el grupo puede tener más probabilidades de sobrevivir con un comportamiento altruísta.

Reconozco que el bog de hoy tiene tela. Menos mal que en medio de esta escritura me ha llamado mi amiga Camino para debatir entre risas de qué nos disfrazamos en una interesante fiesta de 40 cumpleaños que tenemos el 6 de junio en Tánger. 

Para acabar otra vez de manera intensa ahí va un famoso poema y sermón sobre las consecuencias del silencio cómplice del nazismo.


Martin Niemöller 
Pastor luterano alemán (1892-1984)
Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,
Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie para defenderme.


Este poema ha sido atribuido erróneamente al dramaturgo Bertold Brecht. Pero su autor fue el pastor protestante Martin Niemöller quien, tras esa ceguera inicial que llevó al nazismo a ganar democráticamente las elecciones, en seguida se dio cuenta del craso error.
 En mayo de 1934 estuvo entre los fundadores de la Iglesia Confesante –Beken-nend Kirche– junto con Dietrich Bonhöffer y Karl Barth. Cuando Bonhöeffer exhortó a los cristianos a defender a los judíos frente a la persecución nazi, Niemöller le contestó desde el gen egoísta que la iglesia tenía que preocuparse de su propia seguridad antes de alzar la voz por otros.

Pero acabó pudiéndole su altruísmo, lo que le costó una órden de arresto del mismísimo Hítler. El 1º de julio de 1937 se le acabó la libertad. A partir de entonces, pasó ocho años en cárceles y campos de concentración nazis, con cuatro años de aislamiento, hasta que las tropas aliadas lo liberaron en 1945.
Unas semanas antes habían ahorcado con cuerdas de piano a Dietrich Bonhöeffer. 
  En enero de 1946, los representantes de la Iglesia  Confesante se reunieron en Frankfort para debatir su actitud en los tiempos de la dictadura. Niemöller subió al púlpito para pronunciar un sermón que después repetiría muchas veces. Se titulaba,
¿Qué hubiera dicho Jesucristo?

Sí, Hitler atacó a los comunistas, pero ¿no eran ateos y revolucionarios?
Y sí, aniquiló a los incapacitados y los enfermos, pero ¿no eran una carga para la sociedad?
Y, claro, exterminar a los judíos era deplorable, pero los judíos no son cristianos, ¿verdad?
Y lo de los países ocupados era una lástima, pero por lo menos eso no ocurrió en Alemania ¿no es cierto?
Ninguna excusa justificaba todo eso.
Ninguna excusa justificaba todo eso.
No podemos negar la necesidad de expiación con la excusa de que “me habrían matado si hubiera hecho algo”. Preferíamos mantener silencio. Está absolutamente claro que no somos inocentes y me pregunto una y otra vez: ¿qué habría pasado si en el año 1933 ó 1934, 14.000 pastores protestantes y todas las comunidades protestantes de Alemania hubieran defendido la verdad hasta la muerte? Si hubiéramos dicho: “No es correcto que Hermann Göring simplemente meta en campos de concentración a 100.000 comunistas para que mueran”. Puedo imaginar que tal vez 30.000 ó 40.000 cristianos protestantes habrían muerto, pero    también puedo imaginar que
habríamos salvado a 30 ó 40 millones de personas, porque eso es lo que el silencio
nos costó.

A lo mejor el Titánic se hundió por culpa de un gen egoísta.   
A lo mejor el día en el que este gen se desintegre en un eslabón perdido, el ser humano da otro paso de gigante en su evolución.

Habrá que seguir leyendo... y escribiendo...

Pero el gen romántico que no mute nunca, por favor.