viernes, 8 de mayo de 2015

HÉROES COTIDIANOS



No sé que me pasa últimamente que lloro más con la vida real que con la ficción.

La actuación de Cordelia acaba con un concurso de dibujos en el que los niños tienen que ilustrar el relato que han escuchado. 

Estoy viendo de todo. Desde madres que hacen descaradamente los dibujos de sus hijos, a las que me apetece luego añadir un cero en el apartado de la edad del niño, hasta esos pequeños esforzados que se concentran y se quedan hasta el final para hacer el mejor dibujo sin importarles en absoluto el premio.

Hoy me quedé esperando a Almudena, una encantadora niña de 7 años que había participado muy activamente en la actuación aportando datos sobre sirenas y tritones que incluso yo desconocía. Cuando me acerqué a comentarle que no se apurara, que disponía de todo el tiempo del mundo para acabar su precioso dibujo, le pregunté que cómo conocía tantas cosas sobre las sirenas. Su madre no puedo evitar meter baza apuntando que leía mucho.

- Es que me quiero hacer sabia, explicó la pequeña.

La animé mucho en su propósito. 

- Yo también lo intento cada día, empaticé con ella. Pero creo que es un largo camino y como todo en esta vida hay que ir disfrutando de avanzar cada paso.

Cuando acabó el dibujo salió disparada a jugar con otra niña de su edad. Su madre se quedó un rato más conmigo para rellenar los datos del concurso. Dudó un poco, pero al final arrancó a contarme.

- Almudena es diabética. Se lo diagnosticaron en febrero.

Me dolió escucharlo. Recordé a una vecina de mi urbanización que vivió exactamente lo mismo con su hijo cuando también tenía poco más de siete años.

Sé que es una enfermedad muy difícil, tanto para los padres como para los hijos. Hay que estar constantemente controlando los niveles de azúcar de tal manera que no te puedes relajar ya nunca.

- Antes de febrero tenía una hija sana y ahora está enferma, -constataba.

Traté de animarla aunque creo que en estos casos sólo puedes aportar comprensión. Le comenté que tenía una niña muy especial, enferma o no, y que veía que ella era fuerte y que saldrían adelante.

- Yo desde luego tengo una cosa clara, -me señaló mientras sus ojos se empañaban con lágrimas de pundonor-. Fui una vez con ella al hospital. Fue un momento. Un pinchazo. Le diagnosticaron y me explicaron lo que tenía que hacer. Y no pienso volver nunca más. 

Casi lloramos Cordelia y yo.

A todas esas personas, que asumen en silencio cargas de las que no son culpables, con el único aliento de su propio honor, yo les digo que estoy segura de que se han ganado el respeto del universo. Y desde luego, van por el buen camino de alcanzar la sabiduría.



Family of the Year - Hero


https://youtu.be/mYFaghHyMKc
 








 



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