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| PUENTE INFINITO |
Soy Mac-quera. Ser maquera responde a una forma de vida.
Sin que suene a reproche, creo que le debo a Raúl Mora, uno de mis más queridos compañeros de trabajo, el haberme enganchado definitivamente a la tecnología de la firma Apple.
Todo lo que sale de esa manzanita es terriblemente tentador.
El único problema que tienen los muy cabrones es que, cotizan en bolsa. Y claro, buscan maximizar beneficios. Entonces van y sacan máquinas indestructibles en esencia, pero con una fecha de caducidad determinada por su incapacidad de adaptación a los nuevos software que van sacando.
Hace ya un tiempo que mi amado Mac OSX 10.6.7 se ha convertido en la máquina de escribir más cara del mundo, como dice mi amiga Vero. Estoy exagerando un pelín, pero muchas veces me encuentro con la paradoja de no poder instalar la nueva versión de un programa por no tener mi Mac actualizado con un programa que requiere la actualización de mi Mac. Entramos así en esa horrible espiral de sufrimiento en la que no te puedes actualizar por no estar actualizado. Y te das cuenta de que da igual si fue primero el huevo o la gallina cuando lo que quieres es comerte una tortilla.
Ser maquera te obliga a estar ahí siempre a la última, buscando la manera más elegante de puentear una actualización para engañar al sistema.
Así es la vida. A veces, cuando tu máquina pierde un software escencial para su buen funcionamiento, tienes que engañarte. Tienes que pretender que no necesitas esa herramienta para continuar. Ojo porque todo tu esquema vital puede cambiar radicalmente para mantener su buen funcionamiento sin ese elemento fundamental. Entonces el mayor desafío es lograr construir un puente que te permita saltar por encima de ti mismo.
Lo más difícil de evolucionar es conseguir hacerlo sin perder tu honestidad.
Tampoco voy a entrar a valorar si fue primero el huevo o la gallina. Sólo sé que cuando nuestros esquemas vitales se rompen es fácil traicionarse a uno mismo. Es difícil determinar a qué puedes agarrarte y a qué no.
Mi sabio padre una vez me dijo que, en esta vida hay que tener mucho cuidado porque un mal paso te puede llevar a una espiral de malos pasos que te arruine por completo la vida.
Cuando uno se pierde puede hacer muchas tonterías. Yo las he hecho. Creo que es bueno perderse. A veces es incluso necesario para encontrarse mejor. Pero ojo con perderse para siempre.
Si de algo me he dado cuenta en esta etapa de pérdida y desenfoque, es de que, lo más difícl para lograr una buena actualización es encontrar tu verdadera esencia, esa base de apoyo que te permita puentearte evolucionando a la mejor versión de ti mismo.
Honesty, de Fink.

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