Hoy he estado dando vida a la sirena Cordelia y no tengo tiempo para escribir mucho.
Ha sido un día maravillosamente agotador.
Esto de contar cuentos a los niños ha resultado más difícil de lo que pensaba, pero también una experiencia más gratificante aún de lo que me esperaba.
Mañana relataré mi experiencia con tranquilidad porque da para muchas reflexiones.
Hoy a estas horas sólo puedo decir que ha sido increíble sentir cómo Eva, de siete años, a través de su mirada cada vez más enamorada de Cordelia, le ha ido insuflando vida logrando que hasta yo llegara a creer que existe.
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