domingo, 25 de octubre de 2015

ETERNO RETORNO, HASTA SIEMPRE

ETERNO RETORNO


En mi último post hablaba de la sinceridad. 

Sinceramente, ya no soy una mujer fuera de foco. Es más, he alcanzado un grado de nitidez visual que roza la clarividencia.(Interesados en que os lea el futuro podéis mandar un privado)

Por eso hoy sí quiero poner fin a este blog.       
Por estas fechas, hace dos años, perdí a mi pareja de vida. Ahora soy consciente de que estuve todo este tiempo llorándolo sin querer llorarlo. Y de que probablemente fue aquello lo que más nubló mi visión.

El viernes hablaba con otra amiga divorciada de lo difícil que resulta romper con el padre de tus hijos. Ella me comentaba que era como tener que reconstruirse desde cero. Me pareció una gran definición.

Para ello necesitas todo el apoyo del resto de tus seres más queridos. A mi me faltó mi madre. Y me faltará siempre, porque una madre es lo más preciado que uno tiene en la vida. Una madre es el puñetero amor incodicional, aunque sea la peor madre del mundo. En el caso de la mía era encima una de las más bellas personas que he conocido. Sabía amar sin consentir. Su lema era "ayudo a quien se ayuda". Pero bueno, no me quiero poner ñoña. Además, ahora que me he encontrado conmigo misma, la noto mucho más cercana.

No soy psicóloga, pero imagino que está muy estudiado que cuando a uno no le gusta su realidad y no puede cambiarla, trata de escaparse de ella. 

El problema viene cuando las circunstancias se ponen tan adversas que tienes que salir corriendo para sobrevivir. Y en esa huída hacia adelante, cuando por fin te paras a resoplar en un descampado creyendo que ya estás a salvo, vas y te das cuenta de que en esa huída te has dejado tu identidad. Pero no pasa nada. Eres una mujer fuera de foco. Todo vale. Puede resultar muy divertido empezar una nueva vida sin identidad. 

Tus buenos amigos de siempre (incluyo por suepuesto a mi familia) te tratan igual. Es más. Te siguen la corriente, pobrecita. Y tienen una enorme paciencia. Tu estableces nuevas relaciones, generalmente con otros seres "sin identidad". Pero ves que no avanzas. Cada vez estás más enredada y por fin descubres que no te queda otro remedio que hacer un viaje interior.

Sin saberlo, este blog ha sido mi camino para encontrarla. Ahora lo veo evidente. La vida se entiende mirando para trás. De nuevo el poema me queda la palabra, que en su día utilicé en un post.


EN EL PRINCIPIO 

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.

(BLAS DE OTERO)


Mi hermano siempre ha admirado mucho mi capacidad para "desnudarme" en este blog. Pero es que uno no se puede limpiar bien cuando está vestido. Es como recuperar la identidad disfrazado de camaleón. 

Lo cierto es que una de las satisfacciones más inesperadas y grandes que me ha dado este blog ha sido descubrir el enorme respeto que la gente ha mostrado ante "mi desnudo integral".

Nuestras relaciones serían infinitamente mejores si nos desnudáramos más a menudo. Entiendo que haya miedete. El mayor de todos, el de ser aceptados tal y como somos. Pero es la pescadilla que se muerde la cola porque si no nos mostramos tal y como somos, tampoco nos van a querer de verdad. Querrán a esa proyección que queremos dar de nosotros mismos. Eso tiene que ser muy triste, y agotador. Además, tarde o temprano te tienes que quitar el maquillaje y la faja reductora. Y sé de alguno que ha salido corriendo...


PARA VIVIR NO QUIERO
 
Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!

Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
«Yo te quiero, soy yo».
 
Pedro Salinas, 
 
La voz a ti debida, 1933



En su día un desconocido me apuntó que encontrar la fuerza sólo era la mitad de la solución. Cuando por fin la encontré me preguntaba cuál sería la otra mitad. Ya está: La identidad. La identidad podría definirse como esa mezcla de memoria y voluntad. 
De nuevo las tres potencias del alma: memoria, entendimiento y voluntad.

Si. He estado muy perdida. Pero para encontrarse bien hay que perderse bien. Al fin y al cabo el motor del universo es precisamente la energía oscura.

Ahora creo estar preparada para coger mi ropa y seguir luchando por lo que todos deberíamos luchar. Por un mundo mejor. Y no es que vaya a fundar mañana una ONG, pero al menos empezaré por tratar de no gritar a mis hijos.


Michael Jackson - Heal The World

https://youtu.be/BWf-eARnf6U

Gracias a todos por haber compartido este viaje conmigo.



jueves, 22 de octubre de 2015

SINCERAMENTE




Hay que reconcer que, casi siempre, que te digan la verdad jode que te cagas.

Anoche vino a cenar mi amiga Montse con su chico. Yo profeso la máxima de que los amigos de mis amigos son mis amigos. En el caso de las parejas, como los hombres que hacen felices a mis amigas no pueden ser mis hombres, pues simplemente les hago la ola. Ojo, no porque mis amigas sean exigentes (qué menos), sino porque no abundan tales casos entre el género masculino.

Pero nuestro nuevo fichaje es mucho hombre, así que anoche, justo cuando estaba a punto de hacerle la ola, no sé cómo acabó consiguiendo que me rompiera encima. Bueno sí sé cómo...

Estábamos hablando de lo difícil que resulta a veces ver las cosas con claridad. De lo descolocado que te quedas cuando pierdes a tu pareja, más si es el padre de tus hijos y bla, bla, bla...(Hasta yo empiezo a estar hasta las narices de esta cantinela) De lo difícil que resulta en muchas ocasiones tomar una decisión firme. Y de que a veces no queda otro remedio que moverse entre la ambigüedad y la escala de grises.

Ahí estaba yo justificando todo tipo de comportamiento entre dos aguas. Reivindicando el derecho a estar perdida. A reincidir en los errores. Entonces, con la enorme sonrisa que siempre le acompaña, soltó un amargo discurso sobre el valor de las personas honestas, sobre lo difícil y lo fácil que resultaba ser completamente sincero. Y sobre el hartazgo y la despreciable frivolidad que maceraba bajo la cobarde excusa de - uy!, yo es que no lo veo muy claro...

Al principio traté de rebatirle con todas las fuerzas de mi desesperación. Pero él seguía aplastándome con la irrefutable losa de la puñetera razón.

Evidentemente ganó él. 

Hace poco me preguntaba un amigo que si aún tenía fé en el amor y en el hombre. Le respondí que por supuesto. Luego encima le escribí aquello de que es más importante lo que hacemos que lo que sentimos.

Ya me vale de pregonar sin dar ejemplo. De ver la paja en el ojo ajeno. De protagonizar comportamientos que antes condenaba sin vacilar.

Ya estoy harta de coquetear con el lado oscuro. Si al menos tuviera huevos de meterme del todo y llevarme por delante a unos cuantos hijos de puta...

Pero soy de naturaleza Jedi. Qué le vamos a hacer.

Así que gracias a Emilio y a su heróica sinceridad, por haberme devuelto a la Órden.

The force is calling to you... Just let it in!!!

Star Wars: The Force Awakens Trailer




viernes, 16 de octubre de 2015

Amantes de los gatos, sufridores impenitentes

Hace tiempo un buen amigo me explicaba con convicción científica la teoría de que las mujeres amantes de los gatos eran impenitentes a la hora de escoger la pareja que más les pudiera hacer sufrir.

A continuación expongo sus acertadas teorías:


1. Los gatos, como los tíos egoístas, van a su puta bola. Está demostrado que reconocen perfectamente la voz de sus amos cuando les llaman, pero les ignoran por completo deliberadamente. 





Es más. Distinguen perfectamente si tu tono de voz del bis bis es para regañarles por haber hecho algo mal o para ofrecerles algo bueno. En la segunda opción te garantizo que aparecen quemando pezuña derrapando por la esquina del pasillo. En la primera igual un día salen por la puerta y no los vuelves a ver...


2. Los gatos, como los machos alpha que necesitan reafirmar su hombría constantemente, anteponen su instinto cazador a tu sentido de la decencia y el decoro. 







Lo bueno de convivir con un depredador así es que al final te endureces. 
Este verano mi gata me llamó con su maullido tembloroso de excitación triunfal. Me acerqué resiganda a ver qué había pillado esta vez. Cuando llegué ante sus pezuñas, pude comprobar cómo jugaba maquiavélicamente con un pobre topo agonizante. Le dejaba escapar, pero en el último instante le echaba la zarpa para lanzarlo por los aires como una pelota. Recordé la última lagartija a la que había intentado salverle la vida. Me la encontré tiesa dos días después. Así que esta vez opté por la no injerencia, como EEUU en Siria. Decidí dejarla disfrutar de su trofeo y me fui a hacer la compra. A la vuelta me encontré al pobre topo muriendo entre convulsiones. Ni rastro de la gata. Ya debía de estar diviertiéndose con otro animalillo que aún pudiera escapar de sus garras. No me quedó otro remedio que envolver al topo con una servilleta de papel y pisarle la cabeza para que dejara de sufrir.
Lo que hay que hacer por amor...

3. Los gatos, como los hombres sin medida, te devoran hasta el alma en cuanto les das un poco de confianza.




Pero es que te devoran con tanta dulzura al principio que luego si hay que curarse algún arañazo, pues se cura. Además acabas ejercitando unos reflejos increíbles y al final hasta consigues retirar la mano a tiempo.


4. Los gatos, como los hombres que desafían tus límites, consiguen que al final te acabes adaptando a aceptarles como son.





Conclusión. Si te gustan los gatos, estás sentimentalmete jodida. O si estás sentimentalmente jodida, te gustan los gatos. 

Eso sí. La diversión está garantizada. Y si no que se lo digan a mi buena amiga Mónica. 


Roberto Carlos "El gato que está triste y azul" 

 (Para todos los amantes de los gatos. En especial para mi viejo amigo Favila, de quien saqué las viñetas que ilustran el post y que perdió a su gato hace poco. Y por supuesto para Mónica, que es evidente que ya ama a su gato)

https://youtu.be/bnZPBin7jLk

domingo, 11 de octubre de 2015

OTOÑO CON UNA PIERNA ROTA

RESISTIENDO AL DESTINO


Domingo de otoño con una pierna rota. Tiempo para descubir la belleza que se esconde en unas gotas de agua suspendidas a la intemperie en la punta de las hojas de un árbol. Gotas limpias y puras que se resisten a sucumbir a su inexorable destino. Gotas que han logrado ser inmortalizadas por mi objetivo en la inefable belleza de la lucha por una causa perdida.

Tiempo para reflexionar sobre ese extraño sentimiento que impregna las más puras motivaciones: Love.

El amor no se busca, te encuentra.
No pide permiso, entra sin llamar.
Se cuela sigiloso hasta la cocina y cuando te das cuenta, la única manera de expulsarlo es quemar la casa... contigo dentro.

El amor no perdona, ni tampoco olvida.
Utiliza el daño para apuntalar la torre más alta.
Nubla los malos recuerdos con la apabullante estela de un futuro imparable. 

El amor no ataca... ni se defiende.
Es la sombra ingobernable de Peter Pan, que te asusta acechante cuanto mayor es la oscuridad y te permite resplandecer sobre la luz. Sombra que se cierne maléfica sobre ti si tratas de manipularla y te envuelve de plenitud si la aceptas como es.

El amor no se destruye, ni se transforma. Se evapora sigiloso como se impregnó. Y te das cuenta cuando ya es demasiado tarde para recuperarlo. Cuando tu esencia se encuentra perdida en un vacío abrumador.

Sólo un eco te acompaña en esa fría soledad que te quema por dentro. El eco de tantas preguntas sin respuesta.

¿Por qué lo busqué desesperadamente?
¿Por qué quemé la casa... conmigo dentro?
¿Por qué no supe usar el daño para apuntalar?
¿Por qué no lo acepté como era?
¿Por qué no supe retenerlo?

Y yo me imploro: ¡Sal de esa cueva laberíntica de interrogantes zarzas envenenadas con las espinas de una falsa protección!

El amor no se cuestiona. El amor es la certeza absoluta. Aunque sólo dure lo mismo que esas inmortales gotas de agua, antes de estrellarse contra su cruel destino.

Buen domingo a todos!!!! 
Y hacer el favor de caminar por lo seagu...

The Walkabouts & Tindersticks - Take me



https://youtu.be/9XWkgiHcVHQ



jueves, 8 de octubre de 2015

RECUERDO CUANDO TE RECORDABA



Mi primer cortometraje se titulaba REC. Sé lo que estáis pensando, pero ellos me copiaron. Y el argumento no tiene nada que ver.
Trataba de una joven romántica que volvía a su tierra asturiana y recordaba a un antiguo novio del que seguía enamorada.
Era bastante autobiográfico. De hecho aún recuerdo la etapa que salí con ese chico como una de las más felices de mi vida.

El trasfondo de la peli era la idealización de los recuerdos. Aquella joven nostálgica se cuestionaba hasta qué punto su cerebro había podido magnificar el amor pasado transformando una historia de aquí te pillo aquí te mato en Romeo y Julieta. Es curioso que a mis 26 años yo pensara tristemente que "cualquier tiempo pasado fue mejor". Ahora creo firmemente que "lo mejor está por venir", aunque en ocasiones puntuales me veo apelando mucho al "virgencita, virgencita, que me quede como estoy".

Si algo bueno traen los años es la experiencia y con ella, a poco que usemos el coco, la sabiduría. En aquel cortometraje la mejor amiga de la protagonista deducía que probablemente recordábamos el pasado mejor de lo que había sido para ser más felices. Yo con el tiempo he aprendido más bien a objetivizar el pasado. Sobretodo para no cometer los mismos errores.

A lo mejor resulta que el hombre tropieza dos veces con la misma piedra porque su recuerdo cabrón va y transforma lo que fue un puñetero infierno en un idílico paraíso que nunca sucedió. 

Por supuesto que hay que amar siempre como si nunca nos hubieran hecho daño. Pero debemos tener muy presente quién, cómo, cuándo y por qué nos ha herido. Más que nada para ahorrarnos un poquito de sufrimiento inecesario.

Recientemente he escuchado dos historias similares de personas que llegan a abrazar el calor de su hogar y se encuentran con el gélido abandono de su pareja. Después de comprobar que no han dejado ni una triste muda sucia de recuerdo, marcan el teléfono de "Mi Gordi" para descubrir que han sido bloqueados. ¿Cómo se puede hacer algo así? En un caso ella estaba divorciada con una hija y llevaban viviendo juntos un año y medio. ¿Qué le cuentas a esa niña?.

Me comentaba un amigo psiquiatra que lo más intolerable de una persona era la falta de honestidad. Estoy de acuerdo, pero un comportamiento así va más allá para llegar a incurrir en una falta de humanidad. Qué le costara al abyecto ser dejar al menos una nota diciendo "Sonríe. Soy una rata despreciable y lo mejor que te puede pasar es que salga de tu vida".

A mis cuarenta años he conseguido aprender a recordar a las personas en su justa medida. 

Y en medio de tanta inmundicia de seres cobardes y dañinos que no te dejan otro remedio que tener que olvidarlos, de pronto un amigo te hace recordar lo bien que te hacía recordarle.

Nuestra identidad se forja con la suma de pequeñas acciones. TODO IMPORTA. Desde llegar puntual a la primera cita, hasta despedirse con humanidad cuando crees que la relación no da más de sí. Pasando por un pequeño detalle cuando menos lo esperas, un mensaje que no diga nada, un escrito íntimo y personal que lo diga todo, un plan propuesto con ilusión, una recomendación que saben que te hará bien o te gustará, porque te conocen... 

Todas esas pequeñas acciones que te recuerdan que puedes contar con esa persona. No uno, ni dos...


Michael Tolcher & Gareth Asher - Sooner Or Later

martes, 6 de octubre de 2015

REFERENCIAS



Recuerdo perfectamente la primera vez que vine a Madrid con mi familia. Yo tenía ocho años. Era la boda de mi primo Joaquín y mis padres como siempre muy animosos, decidieron aprovechar para organizar las visitas turísticas de rigor en la gran capital.

No sé cómo nos pudo dar tiempo a ver tantas cosas. Si no fuera porque el obturador de la cámara de mi padre lo registró todo, pensaría que parte había sido imaginado. Pero ahí estoy yo, con una bolsa de cacahuetes delante de los monos del Zoo; con pose congelada en el Museo de Cera; compartiendo un remo con mi hermano en la barca del Retiro; o poniendo cara de flipe delante de la montaña rusa. 

Lo cierto es que hay fotos de todo menos de la boda. Que por cierto, también recuerdo que era mi primera boda y yo estaba tan nerviosa que me entró cagalera. Al final llegamos tarde por mi culpa, que no acababa de conseguir separarme del water. Mi madre se moría de risa y decía que menos mal que no era la novia, que si no se tendría que acabar cancelando la boda. Me dejó algo preocupada durante un tiempo. Con los años fui aprendiendo a quitarle hierro a este tipo de asuntos sociales, y el día de mi boda estaba tan tranquila que ni siquiera me alteró el hecho de llegar antes que el novio.

La obsesión de mi padre, aparte de inmortalizar nuestra visita a la capital, era que no nos perdiéramos entre tanta muchedumbre. Por eso cada vez que entrábamos en un concurrido recinto nos decía, -si alguien se pierde que venga aquí y me espere, que yo vengo a buscaros. Y a continuación nos explicaba que debíamos encontrar referencias para saber llegar a ese sitio. No avanzábamos hasta que no le demostrábamos que teníamos nuestro particular caminito de migas de referencia.

No es por hacerle la pelota porque me está cuidando de manera impagable estos días de pata quebrada y aún no ha tirado a ninguno de mis hijos por la ventana. (De momento sólo ha sido defenestrada la gata, que de paso ha demostrado su absoluta falta de rencor restregándose contra su pantalón en cuanto ha vuelto a casa). Pero lo que en su día fue planteado como un inocente ejercicio visual para no perserse, se ha acabado transformando en una herramienta básica de supervivencia.

Son tantas las veces que nos perdemos en el sinuoso camino de la vida. Es entonces cuando, sin darnos cuenta, buscamos referencias. Porque sabemos que sólo unas adecuadas referencias pueden guiarnos de nuevo para encontrar nuestra identidad entre la muchedumbre. 

Hay referencias muy sólidas en forma de familia o, sobretodo, amigos de verdad. Esas son seguras y fiables. Son las más importantes. Son las que permiten que nunca llegues a perderte del todo. Pero poco te puedes alejar con ellas. 

Con las otras hay que tener cuidado. Te pueden llevar muy lejos. Ayudarte a conocer senderos interiores que nunca hubieras imaginado. Pero puedes acabar más perdida de lo que estabas.

Mi humilde consejo es que busques aquellas referencias que te hagan sentirte orgulloso de ser tu mismo. Porque ahi estarás yendo por el buen camino, aunque sea con muletas.


Bon Jovi - Brokenpromiseland

"Let the past just fade to black"

https://youtu.be/p8hU37Mmkpo



sábado, 3 de octubre de 2015

SITUACIONES LÍMITE


I will be back...


Yo había decidido andar por lo segao. Pero está claro que uno no puede renunciar a su esencia. Por eso, el jueves por la mañana, no me pude resistir a probar una vía difícil de escalada en el rocódromo donde entreno normalmente. 
El paso que cruzaba de una pared a otra era precioso. Estaba a punto de conseguirlo, pero me confié demasiado y en el último momento caí en las terribles garras de la fuerza de la gravedad.
Pude escuchar perfectamente un preocupante crack, seguido por un inteso dolor que me tumbó en el suelo de la colchoneta.

Los fuertes brazos de Luis, mi monitor, me aparcaron cuidadosamente en boxes. Allí fui inmediatamente asistida por otro escalador profesional que habría logrado tranquilizarme por completo si no se hubiera empeñado en apretar una enorme bolsa de hielos contra mi malogrado tobillo. 
Cuando estaba a punto de desmayarme de dolor apareció Loli con un azucarado café que logró resucitarme lo suficiente para llegar a Urgencias por mi propio pie.

Todos los responsables y compañeros de escalada del King-Kong estuvieron, nunca mejor dicho, a la altura. Especial mención a Amparo que con su maravilloso sentido del humor logró sacarme unas cuantas sonrisas en medio de tanta agonía. Aparte de demostrar que se puede contar con ella, no uno ni dos... y que encima tiene un estupendo gusto para escoger gominolas.
Y por supuesto a Loli, que me acompañó como una verdadera amiga en todo momento. Desde la aparatosa salida del rocódromo hasta el también aparatoso asentamiento en el sofá de mi casa, ya debidamente diagnosticada con fractura de peroné.

Realmente tengo que dar gracias a tantas personas... Especialmente a mi padre, que ha venido a salvarme el culo como siempre. Pero también a Marco, que ha hecho lo que ha podido. A Montse que me porporcionó inmediatamente las mejores herramientas para esta situación; y de paso se quedó a hacerme la cena, acompañada de su maravillosa pareja. (Por eso le perdono que dejaran mi cocina impregnada con su asqueroso amor...)

A mis vecinas Maaike, Popi, Teresa y Eva. A Iván, que siempre ha estado ahí. Y a mis amigas de siempre, de las que no esperaba menos. A mi prima Marian...
A mi hermano ni le menciono.

Y después de expresar toda mi gratitud a mis seres queridos sólo tengo una pregunta. ¿Me van a seguir puteando los dioses? ¿Me pueden ocurrir más desgracias? ¿Qué coño estoy haciendo tan mal?

Empiezo a pensar que se han puesto de acuerdo para poner a prueba mi espíritu positivo. Es como si comentaran "mmm... ahí abajo hay una flipada de la vida que no se rinde; que sigue queriendo cambiar el mundo; que se cree que uno puede perseguir sus sueños toda la vida; que se empeña en poner a prueba sus límites; que sigue teniendo fe en el amor y en la bondad de los seres humanos... Vamos a por ella."

Pues que sepan que no van a poder conmigo. Que sigo pensando que de todo se aprende. Más aún de las situaciones límite.

Esta fractura me ha traído dos nuevas amigas y muchas ratificaciones. La más importante es que no voy a rendirme jamás. 

Pero además pienso rodearme y fomentar mis relaciones con personas que sepan sacarme carcajadas ante el dolor, que las hay. Y vade retro cualquiera que me haga torcer el más mínimo gesto. 

Michael Bublé - It's A Beautiful Day












lunes, 28 de septiembre de 2015

ESPÍRITU DEPORTIVO

Llega ese día en el que tus hijos te cuentan que "la novia de papá ha dormido en casa". Y te lo sueltan así, sin dramatizar, seguido de un "¿puedo tomar unas natillas de postre?". Tu, que de pronto te sientes completamemnte identificada con ese postre tembloroso, pálido e indefenso, que encima viene aplastado por una galleta y axifisiado en polvos de canela, le dices que mejor saque el chocolate, que ya le arrancas tu unas buenas onzas. De paso coges una y empiezas a interrogar como quien no quiere la cosa.

Afortunadamente no sacas mucho en claro.  Las informaciones de los dos pequeños sujetos son contradictorias. Y no puedes pasarte demasiado con el número de preguntas o mosatrarte ávido de escuchar respuestas porque los pequeños sujetos son muy listos. En seguida adoptan ese porte de superioridad que te da el tener una información que el otro ansía obtener.

Al final decidí obrar de manera adulta y preguntar directamente a su padre mediante un socorrido interrogante de whasap. La ratificación no pudo llegarme en mejor momento. Estaba celebrando el 40 cumpleaños de mi mejor amiga, rodeada de un montón de gente a la que quiero mucho. Aún así algo dolió. 

Un compañero de escalada me observaba hace poco que la vida se entiende mirando hacia atrás. Por eso estos impactos de realidad son necesarios. Porque te ratifican que la cuerda hace tiempo que se acabó. Pero no pasa nada. Tengo una buena reunión para coger fuerzas y la cumbre no se va a mover de sitio.

Es un buen momento para soltar ese mosquetón que te impedía seguir avanzando. Un buen momento para agradecerle a tu compañero que te haya asegurado bien hasta ese punto. Un buen momento para desearle que siga disfrutando con su nueva compañera de escalada. Un buen momento para dar ejemplo de espíritu deportivo a los pequeños. 
 
La cumbre nos espera siempre. Los compañeros de viaje a veces cambian. En ocasiones, incluso, nos vemos solos. Pero todo va bien mientras podamos mirar hacia abajo con orgullo y hacia arriba con ilusión. 

Y siempre podemos coronar solos y sin cuerda, aunque pueda parecer una misión imposible.

MISION IMPOSIBLE escalada

https://youtu.be/RXrSZqU6NhI







domingo, 20 de septiembre de 2015

BANG BANG (YOU SHOT ME DOWN)

THE BRIDE


Hoy estoy agotada intelectualmente, pero ha sido un sábado muy productivo. 
Llevo todo el día escribiendo un par de scketh de situaciones de pareja.
Me he metido en un proyecto muy interesante, en el que, para variar, trabajo gratis. Eso sí, como todo lo que se hace por amor al arte, me llena de orgullo y satisfacción, como el rey cuando nos daba buenas noticias a los españoles.
Y quién sabe. Así a base de sembrar y sembrar igual un día empiezo a recoger algún puñetero fruto.
Mientras tanto que me quiten la libertad física y mental que ahora disfruto.

El esfuerzo siempre acaba trayendo recompensas. Precisamente a través de este ejercicio me he dado cuenta de que sólo tengo verdaderos recuerdos de pareja con mi exmarido. Y lo que es peor. La mayoría son horriblemente buenos. Así que, desde aquí voy a abrir los corazones hacia un prioritario entendimiento con nuestras antiguas parejas, porque el que tuvo retuvo. Más si esa persona es también el padre o madre de nuestros hijos.

Esta mañana le comentaba a mi hermano lo bien que me llevo últimamente con mi ex. Y todo ha sido en parte a raíz de empezar a pensar en situaciones de pareja.

Es tan fácil conocer a una persona una noche o quedar con ella de vez en cuando. Es tan fácil ligotear unas horas. Decirle lo que crees que quiere escuchar. Mostrar tu mejor cara por unos instantes. Con la ayuda de algo de alcohol y un CD de Sade, puedes hasta llegar a meterte en la cama con esa persona. Aunque después de intercambiar los justos fluidos sólo desees que le surja una urgencia post coito.

Lo difícil es llegar a vivir esa sensanción de estar en casa, escuchar la cerradura de la puerta y empezar a salivar como el perro de Paulov sabiendo que tu hombre ha vuelto al hogar. Aunque se le haya olvidado comprar los huevos, o deje los zapatos tirados a la entrada, o elija rozar sus labios con la lata de cerveza antes que contigo.

Después de haber compartido tantas cosas con esa persona. Y de seguir compartiendo lo más importante que puedes llegar a compartir, que son tus hijos. ¿Cómo puedes llevarte mal?

Esta mañana me llamó una mujer maravillosa a la que he cogido mucho cariño últimamente, porque aparte de vivir muy cerca de mi casa, está atravesando una situación muy parecida a la mía. 

Me comentaba que le gustaba tanto aún su exmarido que no era capaz de permanecer a su lado mucho tiempo. Casi prefería no verlo. Y se lamentaba de que, a pesar de tener claro que jamás volvería con él, de alguna manera seguía enamorada del pasado que había vivido a su lado.

-Eso es genial, -la alenté. Imagínate lo contrario. Tener que lidiar con un hombre que te diera asco. Un hombre con el que te arrepintieras del maldito día en el que dejaste que su esperma listillo se introdujera en tu óvulo atontado.

Nos estuvimos riendo un rato. Y creo que acabó más animada. Desde luego yo si. 

Debería ser obligatorio llevarse bien con tu ex pareja. Al fin y al cabo ya no tienes que recoger sus zapatos, ni frustrarte porque porque remoje sus labios con la lata de cerveza mientras los tuyos se secan esperando. 

Sólo hay que recordar que esa persona es la misma que un día te hizo completamente feliz. Aunque el amor no haya sido suficiente para poder con todo.  

Even though, he shot you down.
 


Bang Bang (You Shot Me Down). Kill Bill


https://youtu.be/ZxJrdCIejus 











lunes, 7 de septiembre de 2015

JUGAR A PERDER





El último espejismo al que he tenido que enfrentarme en mi dura travesía por el desierto emocinal que inicié hace ya más de una año ha sido tan asombroso que me ha llevado a cuestionarme todo mi planteamiento vital.

No sólo nada es lo que parece, sino que la mayoría de las veces es precisamente lo contrario.

-No prometes lo que cumples, -me chantajeaba ayer mi hijo equivocadamente acertado porque no le quería comprar una movida de lanzar que ya había sido canjeada por no sé cuántas cosas. Lo cierto es que sin haberlo prometido, estoy cumpliendo con un nuevo hábito de no sucumbir a sus caprichosas peticiones materiales cada vez que tienen la más mínima posibilidad de sacarme algo. 

Las verdaderas promesas no tienen que plantearse. Se cumplen sin más. Igual que los besos y abrazos más necesarios no se piden, se reciben.

El domingo pasado regresaba a Madrid con mi buena amiga Carmen haciendo balance del inolvidable verano de 2015. Comentábamos lo injusta que era a veces la vida, cuando por más que lucharas, no obtenías los resultados merecidos. Entonces me dio un consejo clave. Me dijo que a veces lo mejor era jugar a perder. 

Está claro que si quieres tener distintos resultados tienes que cambiar de estrategia. Y a mi la de ir a ganar me ha ido de culo. Así que mira. Ahora creo que voy a ir a perder.

(Hago aquí un inciso, en honor a mi amigo Luis Ángel para aclarar que, con jugar a perder me refiero más bien a saber dosificar las fuerzas para buscar una victoria más a largo plazo. Y apunto su definición de derrota, que me ha gustado mucho, como una visión opuesta a aquello que queríamos conseguir)

Lo cierto es que así fue como me tomé este verano lo del proyecto de la serie de ficción y ha sido uno de mis mayores logros personales de los últimos meses. Empecé a escribirlo con todas mis fuerzas, pero sin esperar tampoco grandes resultados. Por el camino tuve la suerte de encontrame con un admirado guionista asturiano que más allá de darme unas pautas clave para pensar en el objetivo último de satisfacer los deseos de las cadenas, me animó comprendiendo mis limitaciones y alentándome a enfrentarme a cualquier miedo al fracaso.  

Al fin y al cabo un triunfador es un fracasado que lo intenta una y otra vez.

De nuevo las paradojas y mi comprensión cada vez más empírica de la filosofía Tao, que significa camino. El planteamiento vital de esta forma de pensar distingue claramente la virtud del verdadero avanzar retrocediendo, porque cuanto más se busca más se pierde y cuánto menos se pretende más se encuentra.
No hay nada que anhelar más que la satisfacción interna. El saber que lo has intentado con toda tu fe y evidentemente con tus mejores intenciones. 
De nuevo, todo está dentro de uno mismo. Y nadie es quién para juzgar nuestros actos.

Otra cosa que parece obvia y no lo es tanto. 

Últimamente he conocido varias almas prisioneras por injustísimas calificaciones de individuos tan imperfectos que se creen Dioses. Individuos tan perdidos que sólo buscan culpables en quien depositar su terrible miedo al fracaso.

Esos individuos ya me dan igual. Pero a las almas prisioneras les digo que la única manera de liberarse es abandonar. Dejar de luchar por una aprobación y un reconociemiento que no va a llegar nunca y hacerlo sencillamente por la propia satisfacción personal.

A veces es imprescindible perder alguna batalla para ganar la guerra.


Hilario Camacho-Tristeza de amor  

... Son muchos los que ignoran el llanto y el amor. Matan el cariño. Abusan del dolor.

https://youtu.be/sLNhGccpnBA 


jueves, 3 de septiembre de 2015

BULLYNG



Este verano me enteré del primer episodio de bullyng sufrido por mi hijo de siete años. 

Mi pequeño guerrero anduvo bastante suelto por el pueblo, construyendo imaginativas cabañas por los montes, repoblando renacuajos entre bebederos y relacionándose con todos los vecinos, desde el borracho hasta el cura. 

Sólo se quejó una vez de que unos amigos le habían hecho el típico conjunto vacío de no te ajuntamos porque queremos que te chinches. En cuanto le sugerí que lo mínimo que se merecían era que nos mostrara dónde ocultaban su cabaña secreta, se apresuró a guiarnos entusiasmado, reconfortándose enormemente con la venganza de esta pequeña traición. Aunque nunca llegaré a saber si aquello que nos enseñó era la cabaña de verdad o el almacén de donde sacaban el material. Desde luego mi desarrollada imaginación sólo alcanzó a ver unas cuantas ramas desperdigadas por el prao. 

Pero una tarde, cuando fui a buscarlo inocentemente al parque de La Bolera, unos chicos del pueblo se acercaron a comentarme el terrible episodio que había padecido mi hijo y que tenían grabado en el móvil. Tuve que respirar tres veces para mantener mi estado zen mientras me preparaba para visualizar una de esas secuencias de bullyng que tanto me espeluznaban cuando veía en los telediarios. Sólo que ahora el protagonista era mi propio hijo. Me enseñaron un vídeo donde un adolescente le empujaba monte abajo una y otra vez impidiéndole subir tras haber recuperado su pelota.
Jamás se me olvidarán los ojos de rabia contenida que se le veían a mi hijo. Era una mirada limpia cuestionándose el porqué de un mal tan gratuito.
El dolor de ver esas imágenes de mi niño de siete años sufriendo se mezclaba con el orgullo de comprobar cómo se enfrentaba con valor tragándose las lágrimas por dentro y sin apartarle la mirada fija a semejante abusón.

Pregunté indignada dónde podía encontrar a ese sinvergüenza. Ante mi grata sorpresa me señalaron que estaba ahí mismo, a tiro de piedra.
En cuanto vio el dedo apuntando hacia él huyó delatándose cobardemente. Pero debió de recapacitar sobre su nula posibilidad de escapatoria en un pueblo y de día, y al poco apareció de nuevo.

-¿A ti te parece normal lo que le has hecho a mi hijo?,- interrogué desde la calma. Al principio se hizo un poco el loco. Hasta que le amenacé con llevarle el vídeo a la policía y meterle una denuncia. Entonces con voz temblorosa se vino tan abajo que mi pequeño gran hombre intervino para defenderle.
-Vale ya mamá, que estábamos jugando-, alegó a su favor.

Me di cuenta de que se había formado un corrillo de niños a los que probablemente también habría intimidado de mala manera. Y de que mi noble hijo no quería ser el protagonista de aquella desagradable escena con tanto público. 

- ¿A si? ¿Estabais jugando? Pues está bien jugar. Pero hay que medir mucho cuándo se pasa de la diversión al daño, porque el maltrato no le gusta a nadie-, les expliqué. -Así que ya sabéis. Si alguien os hace sentir mal tenéis que decirlo y alejaros de él.

Al final todo se resolvió con un apretón de manos y un pequeño público que se dispersó muy satisfecho tras haber presenciado la indigna metamorfosis de matón a gallina.

Me alegró comprobar que mi hijo no va a sufrir maltratos. Aunque me alegró mucho más comprobar que tampoco va a maltratar a nadie. Ni siquiera por venganza.

Pero me quedé pensando en lo frágiles que son los niños. En lo importante que es hablar con ellos. Darles confianza para que expresen sus miedos. Y sobre todo enseñarles a reconocer y repudiar el maltrato.

Que parece muy obvio, pero no lo es tanto.



Dire Straits- Why Worry Now.







jueves, 27 de agosto de 2015

EL PERDÓN



Hace poco, alguien a quien no quiero juzgar, me dijo que las personas malas sólo recuerdan lo malo y las buenas se aferran a lo bueno. Yo creo que esta cualidad diferencia más bien a los optimistas de los pesimistas. Y que el mayor hijo de puta del mundo puede tener una gran capacidad para recordar lo bueno.

Lo que nos hace buena gente es básicamente nuestra capacidad de perdonar:

CULTIVO UNA ROSA BLANCA

Cultivo una rosa blanca
en junio como en enero
para el amigo sincero
que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo;
cultivo la rosa blanca.

(José Martí)


Yo como soy optimista, buena gente y no tengo abuela, me apunto a todo. Perdono siempre a todos, empezando por perdonarme a mi misma. Pero también me aferro como una perrilla a los buenos recuerdos. Por eso no deja de asombrarme mi capacidad mental para recordar con todo tipo de detalle los buenos momentos y nublar de confusión los malos.

Uno de los primeros me transporta al Polideportivo de mi colegio. Nada más entrar por la puerta, antes de ir al vestuario, echábamos un vistazo rápido para comprobar si la colchoneta naranja que usaban para entrenar salto de altura estaba arrinconada bajo las gradas. Si era así corríamos a cambiarnos a toda velocidad para poder ir a saltar antes de que empezara la clase de gimnasia.

Trepábamos como podíamos gradas arriba con nuestros playeros Crube ayudándonos unas a otras. Maite, Marta, Camino, Diana, Carmencita, Gema. La verdad es que siempre la armábamos las mismas. Al fin y al cabo sabíamos que éramos el ojito derecho de Azpeitia y que siempre se hacía un poco el tonto antes de regañarnos (más porque se dañara la colchoneta que por poder lastimarnos).

Quizás ese alguien del principio, a quien no quiero juzgar, tenga parte de razón y resulte que los buenos recuerdos nos sirven de colchón para ayudarnos a perdonar. A reconocer que la vida está hecha de momentos y que no merece la pena perder el tiempo señalando víctimas y culpables. Sólo hay que intentar seguir disfrutando, sin miedo al aterrizaje. 


Desde luego lo que sí ayuda es tener “amigos colchoneta”, de esos que te apoyan a subir, saltan contigo, te hacen reír cuando te resientes dolorido por una mala caída y te miran orgullosos aliviando las consecuencias negativas de tus actos porque saben que al menos lo has intentado con todo tu valor y honestidad.

Perdonemos también a los que sólo saltan para ver si son capaces de romper la colchoneta, aunque a esos jamás podremos considerarlos amigos. 


Elton John - Sorry Seems To Be The Hardest Word



https://youtu.be/epJXMOYevH4

domingo, 23 de agosto de 2015

HACER LAS COSAS BIEN

En mis primeras prácticas laborales en TLG (Televisión Local de Gijón) fui felizmente explotada durante tres veranos. El ambiente era increíble. Todos los que allí trabajábamos formábamos un equipo divertido y eficaz. Por eso no nos importaba echar horas y horas creando contenidos para el agradecido público de esta incomparable villa marinera, cuna de mi madre, por cierto.

Pero todo tiene un límite, y cuando el único compañero del que podría hablar mal me pidió que saliera también a hacer encuestas por la calle en las dos horas libres que me quedaban al día, le dije que si jamones, que ya sacaba yo bastante programación gratis al día.

Fui llamada ipso facto al despacho de la jefa de equipo, quien afortunadamente era una mujer encantadora. Con mucho cariño me reconoció que en el fondo tenía toda la razón, pero en las formas no podía ser tan irreverente. Apeló al viejo dicho de que “la mujer del César no tiene que ser buena, tiene que aparentarlo”.

Se me quedó grabado porque era la primera vez que tenía que aplicarme esta paradójica máxima que no podía ir más en contra de mi quintaesencia.

Mi primera encuesta, de otras muchas muy divertidas que la siguieron renunciando con gozo  a aquellas dos horas libres, fue preguntar a la gente qué opinaba de este dicho. Me reconfortó descubrir que las mujeres de Gijón eran de las mías y que en términos absolutos “cagaben pa él, ¿oísti?”.

¿Quién me iba a decir a mi que veinte años después le vería una aplicación práctica?

Así de divertida puede llegar a ser la vida. En cuanto bordeas un poco los límites de las estructuras sociales convencionales, te ves sumergido en un mundo de paradojas, donde tu sentido de la moral ya no te impide hacer lo correcto. Un mundo donde hacer las cosas bien es sólo cuestión de formas.

Toda una educación asimilando que lo importante es el contenido. Que la belleza está en el interior. Y de pronto observo que sólo quien domina las formas puede serpentear sigilosamente hasta las profundidades del alma humana sin herir sentimientos.

Todos queremos hacer las cosas bien. Pero cuando las cosas se complican la buena intención no basta.

De nuevo el medio es el mensaje y sólo las buenas formas nos permiten alcanzar el buen contenido. 

Sarah Connor - Son Of Preacher Man


https://youtu.be/KvkfyYoLjho 


miércoles, 5 de agosto de 2015

NO CONTAMINES. RECICLA

Todos sabemos que la inmensa mayoría de las relaciones amorosas vienen con fecha de caducidad. Cuando se empieza a pasar, el mojo se torna moho y  el hongo del mal rollo brota y se multiplica hasta que se hace inevitable tirar el producto. El problema es que la relación con el padre de tus hijos debe perdurar irremediablemente toda la vida. Es más. Por el bien de los pequeños esta relación debe ser lo más agradable posible.

Por este motivo no me sorprendió demasiado que mi razonable ex-marido, según viajaba de Madrid a traerme a los niños, me pidiera que le reservara un par de noches en un hotel rural en mi pueblo.

Como yo soy de naturaleza amable le ofrecí quedarse con nosotros en la amplia casa de verano. Al fin y al cabo estaba mi padre presente para proteger mi honra. Su extremada caballerosidad le llevó a wasapearme un correcto: “¿Estás segura?. No es necesario”. A lo cual respondí que la oferta era sincera y sensata siempre y cuando no viniera con una mujer, ya que mi grado de liberación no había llegado aún a ese punto.
Entonces me comentó que venía con un amigo y volvió a insistir en la opción del hotel rural, que finalmente fue la elegida.

No me preguntéis cómo de pronto me vi sentada al lado de su encantador amigo, quien a su vez sostenía con toda confianza a mi hija feliz en su regazo. Mientras mi ex marido charlaba afablemente con mi padre, su encantador acompañante me enseñaba las fotos de una amiga común con la que salían a menudo en su nueva cuadrilla de bici. De hecho me mostró también las fotos de su nueva pandilla. Muy majos todos, aunque extraños para mi.

Cuando después de tres horas de agradable conversación se fueron a compartir la única habitación con cama de matrimonio que quedaba en el hotel, bromeé seriamente sobre lo mucho que me agradaría que hubieran cambiado de acera y el amigo fuera un nuevo coopadre para mis hijos. Creo que no era el caso, pero nunca se sabe.

Al día siguiente se iban a subir en bici al Lago Enol, pero mi ex propuso invitarnos a cenar a todos a la vuelta, “más que nada por los niños”.

No me preguntéis cómo de pronto me vi sentada en frente de mi ex marido escuchándole decir que había pasado los mejores años de su vida a mi lado, pero que él ahora quería seguir por libre, y que, por el bien de los niños, estaba genial que nos lleváramos así de bien.

Últimamente me ha preguntado más de un amigo/a qué siento por él. Ya no lo sé ni yo. Creo que lo que más siento es que se nos pasó hace mucho la fecha de caducidad.

Ayer, dos mujeres de mi pueblo muy sensatas que se lo habían encontrado por aquí, me comentaban que ellas en mi caso no le querrían ver ni en pintura.

Al principio les di la razón. Esos dos días de convivencia con él, cenando como amigos en el restaurante en el que me abrazaba cuando tenía frío o haciendo surf con las mismas tablas en las que en su día aprendíamos a deslizar nuestro amor, me dejaron un poco descolocada. Pero ser valiente tiene su premio. Después de enfrentarme a esta situación y darle vueltas y vueltas a mis sentimientos, me he dado cuenta de que el problema, de nuevo, es sólo mío. Y sólo yo tengo la solución.

Esa mujer fuera de foco por fin ha logrado ver al padre de sus hijos como lo que es: el padre de sus hijos. Nada más y nada menos.

Otra paradoja. Porque creo que era el papel más claro de asignar en esta nueva vida postdivorcio. Pero también era el más difícil de reconocer. Y mira que yo tengo mentalidad de reciclaje.

Claro que reciclar al que fuera el amor de tu vida son palabras mayores.

Ahora sólo espero que él haya hecho el mismo ejercicio y los dos seamos capaces de actuar siempre pensando en el bien de nuestros hijos. Sencillamente haciendo todo lo que esté en nuestra mano para hacernos la vida más feliz y más fácil, sin rencor y sin anhelos. 



Goodbye My Lover - James Blunt

Dedicada al padre de mis hijos, con sano afecto.

https://youtu.be/I_RD_mcJTkk