Llega ese día en el que tus hijos te cuentan que "la novia de papá ha dormido en casa". Y te lo sueltan así, sin dramatizar, seguido de un "¿puedo tomar unas natillas de postre?". Tu, que de pronto te sientes completamemnte identificada con ese postre tembloroso, pálido e indefenso, que encima viene aplastado por una galleta y axifisiado en polvos de canela, le dices que mejor saque el chocolate, que ya le arrancas tu unas buenas onzas. De paso coges una y empiezas a interrogar como quien no quiere la cosa.
Afortunadamente no sacas mucho en claro. Las informaciones de los dos pequeños sujetos son contradictorias. Y no puedes pasarte demasiado con el número de preguntas o mosatrarte ávido de escuchar respuestas porque los pequeños sujetos son muy listos. En seguida adoptan ese porte de superioridad que te da el tener una información que el otro ansía obtener.
Al final decidí obrar de manera adulta y preguntar directamente a su padre mediante un socorrido interrogante de whasap. La ratificación no pudo llegarme en mejor momento. Estaba celebrando el 40 cumpleaños de mi mejor amiga, rodeada de un montón de gente a la que quiero mucho. Aún así algo dolió.
Un compañero de escalada me observaba hace poco que la vida se entiende mirando hacia atrás. Por eso estos impactos de realidad son necesarios. Porque te ratifican que la cuerda hace tiempo que se acabó. Pero no pasa nada. Tengo una buena reunión para coger fuerzas y la cumbre no se va a mover de sitio.
Es un buen momento para soltar ese mosquetón que te impedía seguir avanzando. Un buen momento para agradecerle a tu compañero que te haya asegurado bien hasta ese punto. Un buen momento para desearle que siga disfrutando con su nueva compañera de escalada. Un buen momento para dar ejemplo de espíritu deportivo a los pequeños.
La cumbre nos espera siempre. Los compañeros de viaje a veces cambian. En ocasiones, incluso, nos vemos solos. Pero todo va bien mientras podamos mirar hacia abajo con orgullo y hacia arriba con ilusión.
Y siempre podemos coronar solos y sin cuerda, aunque pueda parecer una misión imposible.
Y siempre podemos coronar solos y sin cuerda, aunque pueda parecer una misión imposible.
"La vida sólo puede ser comprendida hacia atrás, pero únicamente puede ser vivida hacia delante." Søren Kierkegaard
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