domingo, 23 de agosto de 2015

HACER LAS COSAS BIEN

En mis primeras prácticas laborales en TLG (Televisión Local de Gijón) fui felizmente explotada durante tres veranos. El ambiente era increíble. Todos los que allí trabajábamos formábamos un equipo divertido y eficaz. Por eso no nos importaba echar horas y horas creando contenidos para el agradecido público de esta incomparable villa marinera, cuna de mi madre, por cierto.

Pero todo tiene un límite, y cuando el único compañero del que podría hablar mal me pidió que saliera también a hacer encuestas por la calle en las dos horas libres que me quedaban al día, le dije que si jamones, que ya sacaba yo bastante programación gratis al día.

Fui llamada ipso facto al despacho de la jefa de equipo, quien afortunadamente era una mujer encantadora. Con mucho cariño me reconoció que en el fondo tenía toda la razón, pero en las formas no podía ser tan irreverente. Apeló al viejo dicho de que “la mujer del César no tiene que ser buena, tiene que aparentarlo”.

Se me quedó grabado porque era la primera vez que tenía que aplicarme esta paradójica máxima que no podía ir más en contra de mi quintaesencia.

Mi primera encuesta, de otras muchas muy divertidas que la siguieron renunciando con gozo  a aquellas dos horas libres, fue preguntar a la gente qué opinaba de este dicho. Me reconfortó descubrir que las mujeres de Gijón eran de las mías y que en términos absolutos “cagaben pa él, ¿oísti?”.

¿Quién me iba a decir a mi que veinte años después le vería una aplicación práctica?

Así de divertida puede llegar a ser la vida. En cuanto bordeas un poco los límites de las estructuras sociales convencionales, te ves sumergido en un mundo de paradojas, donde tu sentido de la moral ya no te impide hacer lo correcto. Un mundo donde hacer las cosas bien es sólo cuestión de formas.

Toda una educación asimilando que lo importante es el contenido. Que la belleza está en el interior. Y de pronto observo que sólo quien domina las formas puede serpentear sigilosamente hasta las profundidades del alma humana sin herir sentimientos.

Todos queremos hacer las cosas bien. Pero cuando las cosas se complican la buena intención no basta.

De nuevo el medio es el mensaje y sólo las buenas formas nos permiten alcanzar el buen contenido. 

Sarah Connor - Son Of Preacher Man


https://youtu.be/KvkfyYoLjho 


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