viernes, 12 de junio de 2015

EL TETRIS DE LA VIDA. Dedicado a Charly, que me regaló un par de sonrisas antes de terminar su partida.

LA VIDA EN TETRIS



Recuerdo perfectamente uno de los primeros videojuegos que descubrí allá  en mi adolescencia. 

No estoy segura de si fue en el Locar o en Landolina, los dos bares que solíamos frecuentar al salir del colegio, donde pusieron una máquina con el Tétris. A mi muy mejor amiga, con su mentalidad de ciencias, le encantaba. A mi me ponía un poco nerviosa eso de tener que encajar piezas a toda velocidad. La composición espacial nunca fue mi fuerte.

Ella pasaba fase tras fase. A mi me costaba mucho más. No me caían las piezas que yo quería y me costaba encajar las que me salían.

Con el tiempo me he dado cuenta de que la vida es como un Tetris. Cada etapa es una fase en la que te llueven piezas que tienes que encajar en un tiempo limitado para formar la estructura. Si lo haces bien vas pasando de pantalla. Pero cada vez hay menos tiempo para encajar piezas más complejas.

El éxito de todo radica en tu capacidad para olvidarte de poder elegir las piezas y concentrar más bien tus energías en analizar lo que te llega y saber emplazarlo cuanto antes en su sitio.

Se acabó el pensar ¡Dios mío! ¡¿Qué he hecho yo para merecer que ahora me caiga esta pieza de Tetris?! Porque el tiempo corre, señores. Y si no la encajas pronto te va a caer otra peor y acabarás agobiado en un puzzle de zozobra con un bonito GAME OVER al final.

Que conste que esto me lo digo más que nada a mi misma. Este blog me ha servido para asumir que la felicidad y la paz de espíritu radica mucho más en la aceptación que en el análisis. Al final es todo una cuestión de fe. Hay que tener fe en que, cuando pensemos que hemos perdido todas las fichas posibles para sanear la pantalla, nos va a caer ESA que nos permite, secillamente, seguir avanzando. Con esto no quiero decir que haya que relajarse y esperar que todo encaje milagrosamente. Más bien hay que estar muy atentos a verlas venir. Porque venir siempre vienen.

Buscando la imagen que ilustra este post me he encontrado con una noticia interesante que viene a apostillar mi reflexión:

Investigadores de la Universidad de Oxford, dirigidos por la Dra. Emily Holmes del Departamento de Psiquiatría de dicha Universidad, demostraron que jugar Tetris después de pasar por experiencias o situaciones traumáticas puede reducir los flashbacks (imágenes o pensamientos intrusivos sobre el evento traumático) en voluntarios sanos.

En este estudio experimental, los científicos realizaron dos pruebas separadas. En ambas mostraron a los voluntarios películas que incluían imágenes de lesiones causadas por diferentes situaciones violentas.

En la primera prueba, dejaron pasar 30 minutos tras la proyección, para dividirlos de la siguiente manera: 20  voluntarios jugaron Tetris durante 10 minutos, 20 jugaron  Pub Quiz Machine (juego de preguntas y respuestas, del estilo quieres ser millonario) en el que tenían que seleccionar una de cuatro respuestas que veían en la pantalla durante 10 minutos, y 20 no hicieron nada.
El resultado de esta primera prueba presentó que quienes habían jugado Tetris experimentaban una marcada disminución de los flashbacks de la película, en comparación de quienes no habían realizado nada. Por el contrario, los que habían jugado Pub Quiz experimentaban muchos más.
La segunda prueba extendió a cuatro horas el tiempo de espera y aumentó el número de voluntarios a 25 voluntarios en cada grupo. Los resultados fueron iguales a la prueba anterior. En ambos casos todas las personas fueron capaces de recordar detalles específicos de la película.
Si bien se trata de un modelo de laboratorio para evaluar los  recuerdos intrusivos asociados con el trastorno de estrés post-traumático (PTSD), conocer detalles de cómo nuestra atención consciente tiene sus límites y la importancia de una interpretación adecuada es fundamental.
Los científicos explicaron que el Tetris es eficaz siempre y cuando se juegue dentro de las cuatro horas posteriores de ver ―cómo en el caso de este trabajo― una película estresante, ya que ese es el tiempo que se considera en el que se puede hacer una modelación en la memoria. Sugieren también,  que el Tetris puede reducir el flashback, sin quitar  la capacidad de dar sentido a los eventos.

¿Os imagináis a los servicios de emergencia con cajas de tétris, repartiendo pantallas después de una catástrofe?

Yo me voy a comprar uno de bolsillo. Cada vez que me den una noticia desagradable lo saco y a jugar...


No quiero ir de listilla, pero me da que puede tener algo que ver el hecho de entrenar al cerebro para encajar sin más.

La vida es dura. Pero negar la realidad no ayuda. Lo que hay que hacer es encajar y punto. Pero sin perder la fe. 

Una vez, un chico, probablemente sin darse cuenta, me soltó uno de los más bonitos piropos que he escuchado. (Y eso que no he escuchado pocos...)

Me dijo: "Me encanta que pareces muy frágil y muy fuerte al mismo tiempo".

Creo que así deberíamos ser todos. Frágiles para sentir las debilidades humanas con compasión y empatía, y fuertes para aceptarlas sin dramatizar más de lo necesario. 



Tetris - Theme 'A' Acapella   






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