lunes, 16 de marzo de 2015

CONTRARRELOJ





Hoy ha sido uno de esos días que no sé muy bien si tenía 6 horas o 52. No sé cómo me he organizado tan mal que hasta ahora, a las 22:21 no he tenido un segundo libre.

Lo cierto es que ya empezó mal y lo que mal empieza, mal acaba. Me desperté a las 4:00 a.m. con un ataque de tos brutal que no se me pasaba con nada. Y tengo comprobado que ésta es de las peores horas para despertarse por la noche. A mi entre las 4:00 y las 5:00 es la hora en que más me cuesta volver a coger el sueño. Porque yo ta tengo comprobado que el tiempo es lo más relativo que existe.

Es como lo de los viajes en coche. Un viaje de hasta 3 horas es muy llevadero. Entre 4 y 4 horas y media se hace algo pesado pero es asumible. Y más de 5 ya es para pensárselo mucho.

Yo creo que por eso necesitamos tanto las rutinas. Para ordenarnos más allá del tiempo, porque la propia gestión del tiempo es lo que más tiempo lleva. Y como te confundas la has cagado.

A mi el ataque de tos de esta madrugada ya me descolocó por completo.

Para empezar, me declaré en huelga y decidí llevar a los niños tarde al colegio. Encima de que estaba agotada de lo mal que había dormido tampoco podía utilizar la fuerza de mis cuerdas vocales para hacerme respetar. (Es triste tener que gritar, pero es más triste tener que abofetear a un niño) Así que me abandoné a dejar que los procesos duraran lo que tienen que durar. Que acabó siendo una hora más de lo normal.

A las diez estaban en clase más o menos peinados y con los morros más o menos limpios. No fue tan mal. Entonces corriendo a una entrevista de trabajo que tenía a las 12:00. Tuve mucha suerte con el tráfico y llegué con media hora de adelanto, pero tampoco me dio para mucho más que mandar algún whasap de ánimo a mi amiga Chill que estaba a punto de ser operada de la rodilla.

Entré muy puntual a la entrevista. Por cierto, ojalá me den ese puesto porque me pareció un lugar de lo más agradable. Y la directora de recursos humanos me resultó tremendamente humana, algo que en mi sector de las aparentemente fascinantes series de ficción no se estila tanto entre las altas esferas. (Pero tampoco quiero decir más)

Me preguntó que cuál había sido la situación más tensa que había vivido en cualquiera de mis trabajos. No he vivido yo muchas tensiones graves, afortunadamente, pero sí recordé un episodio con un alumno algo violento y rebelde que, ante un desacuerdo con el hecho de que yo le bajara la nota de evaluación por su mal comportamiento, se levantó y me enganchó del cuello con una mano contra la pared de la pizarra vileda, mientras echaba la otra para atrás cerrando el puño. Completamente impertérrita le dije, -¿cómo no te voy a bajar la nota por mal comportamiento? ¿tu crees que esto es normal?-.
Afortunadamente toda la situación se acabó aflojando sin dejar marcas. 
La mayoría de mis alumnos me confesaron luego que habían pasado muy mal rato temiendo por mi integridad física, pero yo estaba segura de que era incapaz de hacerme el más mínimo daño.
Al final de curso consiguió una buena nota porque mejoró mucho su comportamiento.

Comí luego con mi buena amiga Mónica. Ella estaba cansada, también por la eterna dificultad de gestión del tiempo.

Otra de las cosas que más agotan de divorciarse es precisamente eso. ¿Cómo gestionas tu tiempo libre? Una de las cosas que se te ocurren es dedicarte a buscar otra pareja. Pero eso lleva taaannnto tiempo... que sólo de pensarlo te dan ganas de tirar la toalla. Y la acabas tirando y dedicándote mejor a buscar rutinas.

La rutina está muy denostada pero es maravillosa y da mucho más de si porque como no hay que perder tiempo pensando qué hacer... Ya está:

A las 7:00 a.m. suena el despertador. A las 8:00 entro a trabajar. De 14:00 a 15:00 como. 15:20 mando whasap a la churri para que no piense que la tengo abandonada. A las 18:00 a clase de ingles...
Los viernes impares comemos a las 14:00 con la suegra. Los miércoles a las 15:00 peluquería. y yo qué sé...

Nada que ver con mi anterior trabajo, en el que mi pobre jefa, debido a que la única constante de nuestra producción era la variabilidad, nos mandaba el plan de trabajo de la semana el mismo domingo. Y a mi al principio me gustaba. Me encantaba la emoción de la impredecibilidad. Pero ya no.

No sé si ha sido mi divorcio lo que me ha hecho renegar del espíritu de improvisación, pero cuando en la entrevista me hablaron de un horario fijo y de poder coger las vacaciones de manera programada, vi la luz al final del túnel.

Después de comer al cole a por los niños, un rato de parque para que merienden en la calle y no llenen la casa de migas y luego a casa a limpiar un poco y planchar, que esta mañana salieron reivindicando que "la arruga es bella".

Y aún tengo que tender!!!!!!

Lo siento mucho. A medida que establezca mis nuevas rutinas igual consigo que los días vuelvan a tener 24 horas. De momento es todo muy variable. Y la variabilidad agota.

A partir de ahora voy a desear Buenas noches, y que sean del tirón.









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