Uno de los motivos por los que ayer no pude escribir un artículo decente es porque esta semana he estado en un taller para emprender e innovar en el periodismo que me ha robado mucho tiempo. No sólo de asistencia presencial, sino de absorción mental para tratar de asimilar la ingente cantidad de conceptos interesantes planteados.
Si algo me quedó claro es que la manera de entender el periodismo está en plena revolución. ¿Por qué todo lo que me rodea está en plena revolución?
Me parece ya muy evidente que nos ha tocado vivir una crisis socioeconómica de dimensiones abrumadoras. El otro día le planteaba estas angustias a mi sabio padre y él me respondía sobrado que a ver de qué me quejaba cuando nunca había vivido España un periodo tan largo de paz. De acuerdo. No hay guerra física con disparos, pero creo que estamos enfrentándonos a la batalla más importante de la historia: la batalla por la libertad.
La libertad es uno de los mayores privilegios que puede gozar el ser humano, pero también tiene su precio. Para ejercer la libertad hay que saber elegir bien entre todas las posibilidades. Y luego tener el valor de reconocer la responsabilidad de las consecuencias de nuestra elección. Y luego tener el compromiso de enmendar nuestros errores.
Efectivamente, es el periodo de mayor paz en la historia de España, pero también es el periodo de mayor incertidumbre por todas las posibilidades que nos ofrece una sociedad que no para de transformarse.
Cuando estudiaba en el colegio que los seres humanos íbamos subidos en una pelota redonda que giraba a 1.700Km/h y a su vez se desplazaba alrededor del sol a 30Km/s, se me hacía incomprensible. Pero últimamente estoy viviendo una sensación de velocidad que me permite visualizarme perfectamente ahí encima de la pelota, agarrada al cuerno de África, temblando con el pelo patrás y los ojos secos de no poder ni pestañear.
A lo largo de la historia hemos asistido a diversas revoluciones donde todo cambia para que todo siga igual, como muy bien decía Giuseppe Lampedusa en su novela "El Gato Pardo". Pero me da la sensación de que esta vez va en serio. Y el instrumento que va a permitir esta auténtica transformación es Internet.
En una era donde ya no queda tierra física por conquistar, de pronto se destapa un territorio infinito. Hago aquí un inciso para remarcar la cualidad de infinito. Porque infinito es un concepto abrumador. Infinito es más que inabarcable, es incluso inimaginable.
Si en su día la gran explosión del Big Ban permitió la expansión infinita de la materia hasta conformar el Universo, ahora internet se ha desatado para permitir la expansión infinita del conocimiento.
Y de nuevo, esta realidad nos deja en pañales, aunque sean virtuales.
Me vais a perdonar, pero creo que no soy la única que tiene la sensación de que más que nunca no sabemos lo que queremos. El concepto de las Start Ups me resulta muy revelador.
Una Start Up es una organización temporal diseñada para la búsqueda de un modelo de negocio repetible y escalable.
La principal cualidad que tiene que tener este modelo es la capacidad de transformarse constantemente desde su origen. ¿Por qué? Sencillamente porque no sabemos qué demonios demanda la sociedad.
En la última serie de ficción en la que he trabajado he vivido más inseguridad que nunca a la hora de cerrar el producto. Creo que hemos hecho un trabajo increíble y que la próxima temporada de B&B va a ser un éxito rotundo. Pero nadie se explica por qué Tele 5 no se acaba de atrever a estrenarla.
Hoy hablaba con unos compañeros de profesión y me comentaban que estaban sufriendo esa misma realidad. Que había una sensación de que la sociedad demanda otros productos más atrevidos, pero no nos atrevemos a dárselos por miedo a que no sea lo que esperan.
En este curso hemos hablado de la nueva realidad del periodismo. Y lo único que se saca en claro es que nunca ha habido tanta libertad como ahora para transformar la sociedad. Pero yo añadiría que nunca antes se ha sabido menos lo que demanda el público.
Por eso creo que no nos queda otro remedio que empezar a escucharnos más, a analizar, a transformarnos. En definitiva, a demostrar que estamos a la altura de esta era de libertad.
¿Ready to start up?

Interesante reflexión: es difícil estar a la altura de nuestros ideales. Precisamente porque la realidad nos suele dejar en pañales...
ResponderEliminarY de acuerdo en que Internet es una verdadera revolución en la expansión del conocimiento. Pero cabe plantearse si al expandirse el conocimiento se expanden también el amor y la virtud. Y puede que sí, ojo: quizás a Sócrates le hubiera gustado esto de Internet...