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| Agua |
Es muy curioso lo de los estados de ánimo. A mi me ocurre a menudo que, en medio de algún quehacer rutinario me siento triste, enfadada o alegre. Entonces me pongo a pensar el motivo de ese estado de ánimo y mi cerebro le da una explicación racional, que, si bien no me permite cambiarlo, al menos me deja con la tranquilidad del entendimiento.
Luego, una vez comprendido, intento reconducirlo. Generalmente se puede. Pero como todo en esta vida, requiere un entrenamiento.
Hoy me siento feliz sin más. Me pregunto por qué. Sé que es viernes, pero eso, en mi situación actual, no tiene nada que ver. Estoy en paz.
Recuerdo que cuando empecé este blog me sentía como un corcho a la intemperie, golpeado entre roca y roca en un torrente de rápidos. Quizás vaya llegando la calma.
Efectivamente, el tiempo, sencillamente el tiempo, lo pone todo en su sitio. Precisamente cuando dejamos de buscar explicaciones es cuando todo se aclara.
He descubierto que he estado terriblemente enfadada y peleada con la vida. Pero si no hubiera luchado con todas mis fuerzas jamás habría podido rendirme con tanto honor.
He descubierto en este tiempo el valor de la familia y de la amistad.
He descubierto que criticar no conduce a nada, que es mejor valorar.
He descubierto que las cosas no siempre son como nos gustaría que fueran, pero con paciencia se pueden cambiar algunas y aceptar otras. Y de esta forma descubrimos que la realidad siempre acaba siendo la que tenía que ser.
He descubierto que la vida te ofrece muchas posibilidades, pero que todo está dentro de uno mismo.
He descubierto que los sentimientos más grandes no se pueden expresar, ni tan siquiera compartir. Tan sólo se pueden sentir en soledad.
He descubierto que la sonrisa es la llave de la felicidad. Y el sentido del humor el alimento de ambas.
He descubierto que el amor verdadero es el que tolera los defectos. Y el primer amor debe ser a uno mismo.
He descubierto que todo fluye mejor por las buenas.
He descubierto que nuestra mayor responsabilidad en esta vida es defender el bien y repudiar el mal.
He descubierto que el deporte y el contacto con la naturaleza me hace bien, y los atascos y las peleas por los aparcamientos me ponen de los nervios.
He descubierto que te puedes salir del sistema volviéndote sanamente loco. Y regresar a él en cualquier momento.
He descubierto que es mejor sentir que pensar.
He descubierto que hay que pensar mucho para poder llegar a sentir bien.
He descubierto que, aunque vengamos de la nada y volvamos a la nada, puedes sentir el todo agarrando una mano amiga.
He descubierto que la vida es un regalo que hay que valorar cada día.
Vámonos con Macaco, "Si somos hijos de un mismo Dios".

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