Mi padre siempre me advirtió que en esta vida no podía fiarme de un hombre que no bebiera vino y que no jugara al mús.
Lo tengo en cuenta, pero yo a mi hija le voy a aconsejar que no se fíe de un hombre que desprecie la ficción.
He comprobado que las personas más pobres de espíritu no saben mirar más allá de la realidad. Sólo se fijan en hechos concretos y buscan constantemente pruebas concluyentes para tomar decisiones.
Hasta ahí tampoco tengo nada que reprochar. ¡Vive y deja vivir! Ese es mi lema. Lo que me duele es la gente que se burla de los creadores de historias. Creo que en el fondo es una protección para no salir de su zona de confort y no plantearse nada más allá de su particular show de Truman.
Shakespeare, a través de Macbeth decía que "la vida es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que nada significa".
Por eso quiero escribir hoy una apología de la ficción.
Ficción para evolucionar
El ser humano empezó a evolucionar el mismo día en el que soñó una realidad mejor.
Me imagino a ese hombre prehistórico mirando cómo nadaban los peces. Me imagino cómo, a través de señas simularía que nadaba a su lado ante los gruñidos extrañados de sus compañeros de tribu.
Pero quizás un día se lanzó al agua y trató de desplazarse como hacía el pez. Y lo consiguió.
Tuvieron que pasar muchos millones de años para que ya un homo sapiens sapiens se atreviera a desafiar la realidad, imaginando al hombre volar como un pájaro.
Y lo que nos queda por ver...
Ficción para dimensionar la realidad
Otra función de la ficción de la que ya he hablado muchas veces es que nos permite ponernos en otra tesitura para ofrecer una mayor perspectiva de la realidad. Sólo imaginando qué hubiera pasado si... podemos dimensionar el estado real de las cosas.
Ficción para equivocarnos sin consecuencias
En la ficción no hay un Game Over. Podemos jugar tantas partidas como queramos. Y sin mayores consecuencias que un posible aterrizaje forzoso a la realidad.
Ficción para hacer el bien
Una de las funciones más importantes de la ficción es que nos enseña a elegir entre el bien y el mal.
Yo siempre digo que no he conocido un fan de Star Wars que sea mala persona. No sé si este silogismo funcionará a la inversa. Puede que si.
En su día hicieron una encuesta en inglaterra preguntando a los jóvenes qué les gustaría realmente ser de mayores si pudieran elegir en términos absolutos. No recuerdo exactamente el dato, pero sé que un alto porcentaje escogió ser caballero Jedi.
No sé si este resultado tuvo algo que ver pero la universidad Queens
University of Belfast de Irlanda llegó a ofertar el curso 'Sentir la fuerza: Cómo entrenarse para ser un Jedi'. La oferta de estos 'estudios' aseguraba que con ellos se aprende "las técnicas psicológicas para la vida real y los trucos mentales que usa un caballero jedi".
La universidad afirmaba que no "sólo
se trata de hablar de la película de Star Wars sino también de los
complementos sociológicos y políticos que van adheridos a la película".
El curso pretedía inculcar una filosofía de vida y para ello se
enseñaban los mecanismos para afrontar el día a día, los métodos de
entrenamiento mental, los ejercicios físicos propios de un caballero
Jedi e incluso los movimientos de esgrima que se requiere conocer para
usar una espada láser.
Ficción para sentirnos comprendidos
Cuántas veces he conseguido verme esperanzada viendo Mujeres Desesperadas. Cuántas veces, viendo una secuencia de una película, hemos dicho a nuestra pareja: "¡Mira! ¡Ese es peor que tu!" Y hemos encontrado consuelo pensando que no somos los únicos que sufren problemas de convivencia.
Ficción para que no nos caiga la peta
Es la también conocida como metira piadosa. La única mentira admisible. Hay que currársela tan bien como Guille con la popina del gigante. Decía Gabriel García Márquez que "La ficción se inventó el día en que
Jonás llegó a casa y le explicó a su mujer que llegaba tres días tarde
porque lo había engullido una ballena". A saber lo que habría estado haciendo el hombre.
Vamos allá con una country.

Qué bueno y qué refrescante! No había caído en todos los beneficios que nos aporta la ficción...
ResponderEliminarAh! Y yo también querría ser un caballero Jedi. Pero he buscado el curso ése de la Universidad de Belfast en Google y las entradas son del 2008. Así que habrá que seguir conformándose con la ficción...
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