jueves, 23 de abril de 2015

FELIZ DÍA DEL LIBRO



Como todos sabéis hoy es el día internacional del libro. Agradezco mucho a mi amiga Virginia Gil su felicitación.

Esta celebración fue una decisión espontánea tomada en la Conferencia General de la UNESCO que se selló en París en 1995, para rendir un homenaje universal a los libros y autores. Casualmente en este día del año de 1616 fallecieron magistrales escritores como Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega.
"Ventana abierta a la diversidad de las culturas y puente tendido entre las civilizaciones, vector de valores, de saberes, del sentido estético y de la imaginación, el libro es ante todo obra de la inteligencia, la creatividad y la cultura humanas: por ello enriquece el patrimonio inmaterial de la humanidad..." (Koïchiro Matsuura, Director General de la UNESCO).
Ya comenté una vez que el límite del pensamineto es el lenguaje. Pero también es su única vía de escape. Es como si la esencia del ser humano estuviera condenada a desarrollarse sólo a través de las palabras. 
Muchas veces esta herramienta nos traiciona. Abrimos la boca y se nos escapan cosas que no queríamos decir. O sí decimos lo que queríamos decir, pero la persona que nos oye escucha otra cosa y va y se enfada. 

En medio de este caos comunicativo se erige el libro como un pilar al que siempre podemos agarrarnos cuando no nos quedan fuerzas para gobernar nuestros pensamientos.

La palabra escrita tiene esa magia especial. En primer lugar, su trazo suele provenir de pensamientos sosegados, o al menos de haber tenido que someterse al filtro de una cierta reflexión. 

En segundo lugar permite a nuestras ideas atravesar el tiempo y el espacio. Esto no sólo te posibilita leer una declaración de amor en el cuarto de baño sin perder un ápice de romanticismo. También te da la opción de sentirte muy estúpida leyendo alguna misiva enviada a un viejo amor no correspondido. Esto con internet es terrible. Antes al menos él se quedaba con la carta... Tengo que alegar a mi favor que yo también guardo alguna que otra imperecedera confesión. En cualquier caso, más allá de vencedores o vencidos permite brotar la semilla de algún sentimiento que, tratado o no en su día con el cuidado necesario, ahora nos hace estremecernos aunque sea desde la nostalgia.

Yo aún no he pasado de ordenar mis pensamientos en cartas, relatos cortos, algún cuento, guiones de microteatro o de cortometrajes y por supuesto, las notitas de coña que nos pasábamos en clase (de esas aún conservo alguna y son la risión). Este blog es mi mayor empresa literaria hasta la fecha, y espero que me ayude a lanzarme a por el libro.

El libro son palabras mayores. Creo que un libro es una apuesta muy grande porque requiere tanta dedicación que te compromete a escribir algo realmente bueno. Una de mis novelas preferidas es Drácula y hace poco me enteré de que Bram Stoker tardó siete años en redactarla.

Aquí me veo obligada a hacer una mención especial a mis queridos padres y también, por qué no, a mi querido exmarido. Lo cierto es que, si no fuera por ellos, ahora mismo, en lugar de estar aquí escribiendo, probablemente estaría despachando en un cajero de supermercado.

He pensado en la figura del Mecenas. Por lo visto Cayo Clinio Mecenas (70-8 a.C.) era un noble romano, hábil diplomático y consejero del emperador Octavio Augusto. Inicialmente protegió a los poetas para que ensalzaran en sus obras al futuro César e impulsaran su carrera política, pero sentía verdadera pasión por el talento creador y él mismo compuso algunos poemas, aunque al parecer no muy afortunados. Fue amigo y patrocinador de Virgilio, Horacio, Propercio, Vario Rufo, Domicio Marso y otros escritores, a los que acogió en su impresionante villa de Tívoli, a las afueras de Roma. Su apellido ha quedado como sinónimo de toda persona que fomenta y subvenciona desinteresadamente la creación artística.
(¿Se ha notado mucho que este párrafo era un corta y pega?) Tengo que confesar que lo de la UNESCO también lo era, aunque esa la mejoré bastante.

Pues nada. Dedico este blog a mi exmarido y a mis padres. Que sepan que, si algún día publico un buen libro, también se lo dedicaré. Y por su puesto también os lo dedicaré a todos los seguidores de este blog, que me habéis ido animando a sentarme aquí cada día a ordenar mis ideas. (Que buena falta me hacía)


La canción de hoy se la dedico a mi padre.

Un Velero Llamado Libertad, de Jose Luis Perales










3 comentarios:

  1. Seguro que ya lo sabes, pero me parece una anécdota curiosa que contar... por si acaso, alguno de tus lectores no la conociera: el caso es que Shakespeare y Cervantes no murieron el mismo día, siendo la fecha de fallecimiento de ambos el 23 de abril (Cervantes al parecer, fue el 22, pero no fue hasta el 23 en que se verificó el entierro) de 1616. La cosa es que en 1582 el papa Gregorio XIII adelantó 10 días el calendario (desde entonces llamado Gregoriano: http://es.wikipedia.org/wiki/Calendario_gregoriano), mientras que en Inglaterra se mantuvo el calendario juliano hasta 1752, por lo que para los ingleses, Shakespeare murió el 23 de abril, pero para los países católicos el 3 de mayo.

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