jueves, 7 de mayo de 2015

HE IS MY BROTHER













 




El blog de hoy no va a ser fácil porque quiero dedicárselo a mi hermano. 
Requiere su tiempo resumir una relación tan intensa. Más cuando es el único y sólo te llevas un año de edad con él. 

Tengo muy claro que no sería quien soy si no hubiera crecido a su lado. Quizás por lo bien que me conoce o por lo mucho que me quiere, que suele ir unido, ha sido la persona que más me ha aportado en la vida.

Varias veces he hablado de lo mucho que valoro en una persona su capacidad de sorprender gratamente. No es casualidad que fuera precisamente mi hermano el que aportara en su día (al post de la zona mágica) que la calidad consiste en darle al cliente más de lo que espera. Como le respondí he tenido la inmensa suerte de contar en todo momento con un hermano de calidad.

Su último detalle aconteció ayer mismo. A las 19:00 de la tarde entraron mis hijos del patio de la urba con un paquete certificado con su remite. Contenía un libro: "El Gen Egoísta (las bases biológicas de nuestra conducta)", de Richard Dawkins. Cuando me regalan un libro siempre le doy más valor a la dedicatoria que al libro en sí. Si luego el libro me entusiasma ya es la repanocha, que diría mi hermano. Cuando lo abrí sabía que estaría dedicado:


Abril 2015,
Con Amor
(Carita contenta)


Me pareció simplemente precioso. Lo empecé enseguida y ya me he enganchado. Cuando me lo acabe os daré la chapa con él. Así de detallista es mi hermano...

Nunca he sido una niña cobarde, pero si alguna vez he sentido el más mínimo temor, sólo tenía que constatar su presencia para que se me disipara. Si logré superar el último año de la guardería sin él fue porque estaba Maite, que siempre ha sido también como una hermana para mi.  Hace poco me recordaba mi pesada dependencia de él cuando empezamos el colegio juntas. 

- En todos los recreos teníamos que sacar un hueco para ir a buscarle y darle un beso. 

No sólo es absolutamente cierto, sino que, cuando lo pensé, sentí como si el día anterior hubiéramos irrumpido en mitad de su pachanga de fútbol para besarle.

Nos peleábamos mucho también. Pero mi padre hizo una gran labor para que nos lleváramos bien. 

Ahora que tengo dos hijos con una situación de hermandad muy parecida a la nuestra, me doy cuenta de lo intensísima que es esta relación. Se pelean muchísimo. Yo diría que sus peleas son lo más difícil de llevar. Los mayores momentos de tensión en familia los he vivido por culpa de sus pulsos de poder. Pero es completamente normal. Están creciendo juntos y buscando su hueco.

Todas las peleas al final son por buscar un hueco. Desde buscar un hueco para aparcar, hasta lograr ubicarse para siempre en el corazón de la persona amada, pasando por un hueco en un buen curro, en el mejor colegio para tus hijos o en la primera fila del concierto de la temporada.

Los hermanos tiene que buscar su hueco desde cero y es normal que tengan muchas peleas por este motivo.

En nuestro caso siempre estuvo claro que él era el hermano mayor responsable y obediente; y yo la sensible llorica mostrando constantemente su yo afectado. 

Como decía antes, es fundamental la labor de los padres para lograr consolidar una buena relación entre los hermanos. Me doy cuenta ahora. Te das cuenta de tantas cosas cuando te pones en el lugar del otro, que deberíamos hacerlo mucho más a menudo. A ver qué dice el gen egoísta, pero creo que eso no puede ser malo. Así que me veo soltando frases que entraron hace décadas por mis oídos y ahora salen por mi boca.

- No podéis pelearos porque vosotros estais en el mismo equipo.

- ¿Por qué no haceis el yo reparto y tu escoges?

- ¿Qué tonterías son esas? Yo os quiero a los dos igual.

- Si es que si a él le doy dos bofetadas y a ti sólo una seguro que me protestas.

- Os teneis que llevar bien porque sois hermanos y punto.

- Cada uno a su cuarto a reflexionar. ¡Ya!. Y luego os pedís perdón.

A base de dejarnos desarrollar cada uno nuestro hueco y fomentar el entendiemiento y la cooperación llegó un momento en el que dejamos de pelearnos por tonterías y comenzamos a enriquecernos con nuestras diferencias. Al final esa es la clave de la convivencia.

Tengo tantos recuerdos intensos vividos a su lado...

Siempre me retó a desafiar mis límites. Pero lo más grande es que cuando no superaba el desafío, él estaba ahí para parar mi caída o, al menos consolarme en el suelo. Y en cualquier caso nunca traicionó nuestra confianza.

Mi hermano ha estado ahí cuando nadie más ha estado. Nunca ha contemplado mis tonterías. Yo diría que ha sido incluso duro conmigo, pero, de nuevo, tengo que agradecerle lo mucho que me ha ayudado a crecer al mostrarme siempre el espejo más cochinamente real de la situación, con mi yo más casposo, chungo y grimoso.

Con él nunca me he aburrido. Me habrá tocado empujar una moto sin gasolina por el arcén a la una de la madrugada. Ni siquiera. Ahora que lo pienso empujaba él, que siempre asumía deportivamente sus fallos. Yo sólo conducía en punto muerto. Y al final guardo un bonito recuerdo de dos en la carretera iluminados bajo una preciosa luz de luna.
He vivido tantas aventuras con él... Y todas y cada una de ellas me ha compensado.

Una vez le llamé llorando con un problema a las tres de la mañana. A los cinco minutos estaba a mi lado. Lo resolvió. Consiguió que me acabara riendo y se marchó.  

En alguna etapa hemos tenido desencuentros. Esos momentos en los que no entiendes lo que hace la otra persona y te enfadas y entras en esa espiral de incomunicación nefasta. Y agarras el cuchillo... Pero han durado poco y al final le he acabado entendiendo.

Un hermano, como un verdadero amigo, es esa persona que te quiere cuando menos lo mereces porque es cuando más lo necesitas. 

Con mi hermano también he desarrollado ese lenguaje especial de expresiones que, utilizadas en unas circunstancias clave, se incorporan a la relación para apuntalarla cada vez que vuelven a ser utilizadas.

Tenemos los hierbajos apestosus, la buenita fregando los platos o el eterno consejo de no apuretarse nunca. (Esto no lo voy a explicar ahora)

Y por supuesto, si una pluma vale una espada, siempre ha desenvainado los mejores consejos. 

Hace diez años, ante una duda sentimental me dijo:

- ¿Cómo te imaginas si tomas esa decisión dentro de diez años?

Lo cierto es que tendría que haber sido Steve Jobs para imaginarme escribiendo un post en un blog. Pero no sé si llegué a verme tan feliz como me siento ahora. Y es evidente que esto se lo debo en buena parte a él. 

Gotthard - He Ain't Heavy, He's My Brother

















miércoles, 6 de mayo de 2015

ME QUEDA LA PALABRA

ALI MUY ENFADADA



Cuando era niña me llamaban mucho la atención los enfados de mi prima pequeña. Tendríamos 7 y 9 años pero lo recuerdo perfectamente. Estábamos jugando tan tranquilas y de pronto, no sé cómo, acababa metida debajo de la cama sin querer salir y sin hablarme. Yo le perdía perdón por todo y por nada. Al final era cuestión de tiempo que acabara saliendo y volviéramos a jugar como si tal cosa.

Una vez, siendo un pelín más mayores, paseábamos por el Parque San Francisco, en Oviedo y se encerró en si misma de nuevo, sin motivo. Maliciosamente le dije que no había problema, que si estaba enfadada mejor nos separábamos ya mismo y ya nos veíamos en casa. Ella, que nunca tuvo un pelo de tonta, me miró con una cara muy divertida al incorporar a calzador una suplicante sonrisa en su rostro enfurruñado. No era de mi ciudad y no sabía volver sola. Además era demasiado tímida para atreverse a pedir ayuda. Así que no le quedó otro remedio que amigarse y aguantar mis aleccionadoras observaciones sobre sus abruptos enfados.

Mi madre, siempre sensible con el verdadero sufrimiento de las personas,  aprendió a llevarla muy bien. Matizo lo de verdadero sufrimiento porque hay muchas personas expertas en fingirlo. Yo me he dado cuenta de que el verdadero sufrimiento no se puede expresar. Esa es la putada. Uno no puede ir por ahí sufriendo por fuera. Se sufre por dentro. Mi madre manejaba muy bien a su sobrina y ahijada porque siempre le quitaba hierro a la angustia de sus enfados.

Parece que estoy mezclando enfado y sufrimiento, pero es que van siempre de la mano. Como decía, el sufrimiento va por dentro y es esa imposibilidad de expresarlo y ese sentimiento de falta de comprensión lo que te lleva a enfadarte. Cuando te enfadas te encierras y sufres más. Entras en una espiral muy difícil de romper.

Estos sufridos enfados internos suelen darse más en el género masculino. A mi algún hombre me ha llegado a reconocer que cuando su mujer le preguntaba, después de tres días enfadado, que qué le pasaba, no sabía responderle porque ¡¡¡se le había llegado a olvidar el motivo del enfado!!!

Tengo que agradecer a mis padres que me enseñaran muy bien que la mejor manera de manejar estos sentimientos es expresarlos.

El otro día, comiendo con otras madres y niños, una pequeña de 4 años se enfadó. No le prestamos mucha atención y seguimos a lo nuestro. Pero cuando su madre le pidió que soltara el afilado cuchillo que apretaba entre las manos, no quiso. Estaba sufriendo de verdad. En silencio. Por dentro. Entonces yo le pregunté que qué le pasaba, pero ella no soltaba prenda. Recordé con esa retromemoria de la que hablé en su día, que habían estado pintando y peleándose por unos dibujos. Observé la mirada de satisfacción de una niña algo más mayor que contemplaba la escena desde esa superioridad que da tener más información de la cosa que el resto. La interrogué cual agente pacificadora y acabó declarando que, efectivamente, le había hecho un dibujo pero en el último momento no había querido dárselo. Sólo cuando la niña mayor cantó, la pequeña empezó a derramar unas lágrimas. Lágrimas de alivio al sentirse por fin comprendida. Y entonces soltó el cuchillo.

¡Cuánto sufrimiento nos ahorraríamos si fuéramos capaces de expresar, verdaderamente, lo que sentimos!

El poder de la palabra es infinito. La palabra es la única vía de escape para el sufrimiento del alma. Cito aquí un poema de Blas de Otero que solía recitarnos el Padre Dictino, nuestro profesor de literatura en 2º de BUP.


EN EL PRINCIPIO

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.



Yo me he dado cuenta de que este último año he estado muy enfadada. Este blog me ha ayudado mucho a entenderme conmigo misma. Este blog y todas las personas que se han comunicado conmigo de verdad, haciéndome partícipe de sus más sinceros sentimientos y quitando hierro a la angustia de mis enfados.

Gracias a todos por conseguir que por fin lograra soltar el cuchillo.


Una muy especial versión del Give Peace a Chance, de Sean Lennon.





















martes, 5 de mayo de 2015

SURFING SUITS ME

Surfeando con traje



Hoy me he enterado de que han confeccionado trajes de neopreno literalmente, como los de los yuppies de toda la vida.

Al principio me pareció lo peor. Los trajes de chaqueta y corbata no dejan de ser un paradigma más de la opresión del capitalismo. El hecho de mancillar mi deporte preferido con semejante profanación me empapó de indignación. 

Pero como estoy alcanzando la sabiduría, en seguida lo vi desde un punto de vista positivo y pensé que si en el mundo de los negocios se empezara a hablar menos de golf y de fútbol y se pusiera de moda el surf seguro que la sociedad mejoraba mucho. Porque el surf encierra toda una filosofía de vida.

Tengo un amigo directivo muy inteligente que me dice que hay que estar siempre encima de la ola. Pero yo  no lo veo así. Es todo un proceso mucho más complejo y lleno de matices. El surf va desde el momento en el que miras el parte de las olas y las visualizas, hasta que te metes en la cama por la noche y al cambiar de posición se te cae un resto de ola pedida por la nariz. ¡Cómo echo de menos mi tabla!

Esa sensación de llegar al mar, mirarlo con respeto a ver de qué humor está hoy para su abordaje y mentalizarte de que vas a por todas, es lo más. Hace unos posts hablaba del aburrimiento de las situaciones penosamente predecibles. El surf es todo lo contrario. Tienes que estar ahí eyes wide open o te comes la arena. 

Amar un deporte es como amar a una persona. El momento de gloria es casi lo de menos. Lo que importa es todo lo que lo rodea. 

Si te gusta la escalada o la vela te tiene que gustar hacer nudos y plegar cuerdas, entre otras cosas.

Si te gusta el surf te tiene que gustar el mar, las corrientes, golpearte con la tabla, clavarte la quilla, quemarte los pies con la arena o pinchártelos con las rocas. Te tiene que gustar el olor de la parafina y del salitre. Te tiene que gustar aguantar la respiración debajo del agua, pasarte horas a remojo y llevarte un kilo de arena a casa. Te tiene que gustar el acojono que sientes cuando te levanta una ola que hace que veas la orilla cada vez más pequeñita al tiempo que pisas la tabla rezando para que no se escape de tus pies. Y te tiene que gustar ser engullido por litros de agua en una serie de centrifugados que te harán desafiar los límites de tu capacidad pulmonar.
Si te gusta todo ésto igual un día consigues meterte en un tubo y flipar en colores deslizándote bajo el mar protector.


TRUE WETSUITS BY QUIKSILVER













lunes, 4 de mayo de 2015

REHABILITADA



Mario Casas sufriendo por amor (dedicada a Vero)


Hoy estuve chateando con una de las personas que más me ha hecho descubrirme a mi misma sin decirme nada. 

Si tuviera que describir nuestra relación metafóricamente diría que fue como si cada uno le hubiera mostrado al otro su verdadero retrato de Dorian Gray, con sus 50 sombras incluídas. 

Si tuviera que expresarla físicamente diría que fue como si nos hubiéramos subido a un ring a darnos de puñetazos con golpes bajos incluídos y sin árbitro, aunque con cierto descanso entre asalto y asalto, lo cual casi fue peor por aquello de prolongar la agonía.

Reitero que no hay culpables en esto del amor. Una relación es cosa de dos.

Evidentemente no llegamos a encajar juntos y cada uno se fue a curarse las heridas por su cuenta.

Como declaraba al principio, me sirvió mucho para conocerme a mi misma y eso ya merece la pena sobradamente.

Precisamente con él hablaba de mi nueva filosofía de la vida en la que no busco mucho más que sentirme productiva y divertirme lo más posible sin hacer daño a nadie.

No es una filosofía de vida nada simple, aunque lo pueda parecer. Mi profesora de filosofía de COU, Mari Carmen, alias "la mona"(por su innegable parecido físico con estos adorables primates como muy bien decía ella orgullosa de su mote) y de quien guardo un cariñosísimo recuerdo, solía desahogarse llamándonos Gozadores Sin Compromiso de los Bienes Superficiales de la Tierra.
Siempre me hizo mucha gracia la descripción. Nosotros lo encajábamos igual de bien que ella su apodo.

Pero yo nunca me sentí identificada. Más bien me veía como una agobiada que se comía el tarro más de la cuenta yendo demasiado al fondo de las cosas. ¿Si no de qué iba a estar aquí escribiendo este blog en lugar de seguir mi vida con más o menos foco?

Pero cada uno es como es. Creo que la fidelidad empieza por uno mismo y yo en eso aún no me he fallado.

Si tengo que confesar una adicción en mi vida es mi adicción al amor. Lo de la cleptomanía es cosa de Cordelia y sólo lo hace en caso de apuro... 

No puedo evitar el hacer las cosas que hago con amor y no me sale hacerlas de otra manera.

Recuerdo que mi madrina, cuando cocinaba para nosotros y le decíamos que estaba muy rico nos decía: 

- Es que está hecho con amor.

Quizás lo aprendí de ella. A mi hay personas que me dan mucho cariño y me apetece abrazarlas y estar con ellas. Y otras sencillamente no.

En los trabajos me ocurre lo mismo. Por eso jamás podría trabajar de puta, a no ser que amara a todos mis clientes, pero no veo plan.

Ahora me doy cuenta de que, cuando pierdes a un ser muy querido, te da una especie de síndrome de abstinencia muy chungo. Es como si tuvieras que llenar ese espacio como sea. El problema es que, en ese caso, el sentimiento se impone a la persona. Necesitas amar y sentirte amado con tal necesidad que te agarras a cualquiera, cuando ni siquiera estás capacitado para amar.

Me gustaría pensar que ya estoy rehabilitada pero quizás aún no he pasado el suficiente tiempo sola.


The Great Gatsby - Young and Beautiful







domingo, 3 de mayo de 2015

PROYECCIONES REALISTAS

Paisaje real



Hoy ha sido un día muy extraño.

Para empezar, en pleno día de la madre me faltaba un hijo. Pero es que esto de la divorciada Telerín estaba resultando muy duro. Meterte en el papel de una sirena con tus hijos dando por saco, aunque fuera bastante menos de lo habitual, es un curro agotador. Así que hoy dejé al varoncito con su padre.
Luego le eché de menos. Incluso pensé que total, con lo que me había costado conseguir que me llamaran Cordelia en lugar de mamá en público, tampoco me iba a alterar tanto la actuación.

Agradezco mucho a los que me habéis felicitado en este día. No me gustan nada "los días de", pero reconozco que luego me dejo llevar por el sentimentalismo. Además este ha sido el primer año en el que no he podido felicitar a mi madre y me ha dolido más de lo que pensaba. 

Así que allá que me he ido a contar el cuento de la Princesa Cordelia al Corte Inglés de Campo de las Naciones, ejerciendo más de sirena que de madre. Había muchísimo ambiente (al fin y al cabo esto del Día de la Madre es un invento suyo). El Corte Inglés resulta fascinante. Tienen de todo. Es como la máxima expresión del Estado del Bienestar (siempre y cuando tengas bastante saldo en la tarjeta). Y todo está impecablemente ordenado. 

Entonces robé. Sí. En el día de la madre. Aprovechando el despiste entre flores y perfumes robé. Bueno, virtualmente podría decirse que robó Cordelia.

El caso es que Cordelia necesitaba comprar un paquete de galletas para su actuación. Pero yo iba un poco pillada de tiempo. Ganó la ficción y decidimos encaminarnos al Hipercor (zona de supermercado de El Corte Inglés). Mucho dicen de Ikea, pero en estos Centros también deberían convalidar el Camino de Santiago. La diferencia es que aquí te topas con un empleado cada tres baldosas y te suelen indicar muy amablemente. 

El tiempo corría y cuando ya volvíamos galletas en mano a pagar y entrar al camerino me di cuenta de que, si esperábamos la cola de la caja no llegábamos. Así que me limité a despistar a mi hija para que no viera a su madre robando (porque eso sí que no) y salimos triunfales a contar el Cuento. 

Durante la exitosa actuación (hay que venderse) me sorprendió que mi hija no sólo no delató nuestro parentesco sino que se puso a contarle a Cordelia que su mamá Elena a veces le hacía algas (ella quería decir acelgas) para cenar. 

Vino a verme mi amiga Mónica también con su hija y luego nos fuimos a comer por ahí. 

Mezclando conversaciones de amor y ficción estuvimos hablando de creer o no creer. Como las dos venimos de la gran decepción de un divorcio, nos entendemos de puta madre hablando de estos temas. Nos entendemos tanto que ella estuvo toda la comida convenciéndome de que se estaba mucho mejor sin pareja. Cuando ya lo había conseguido se le escapó confesarme que la casa donde vive ahora es temporal hasta que encuentre a su príncipe azul...

Llegamos a la conlusión de que el sufrimiento con las decepciones viene provocado por proyectar demasiados sueños poco flexibles y sin ningún fundamento. Pero si proyectas con deportividad, sabiendo hasta dónde puedes llegar y lo que se te puede escapar, no tiene porqué haber dolor en ciertas renuncias. 

Así que proyectemos todo lo que podamos. Habrá pelis cortadas, finales tristes, sombras que se meten en medio y no te dejan seguir la historia. Pero se puede evitar el drama. Y si uno tiene paciencia siempre acaba encontrando un final feliz, aunque por el camino tenga que robar galletas.

No me lo quito de la cabeza. En el fondo soy tan legal que en la próxima actuación entraré con ellas en Hipercor para poder pasarlas por caja. 
Que os lo habéis creído...!!!!!

Por cierto que el que proyectó la idea de las nuevas galletas Príncipe no sé en qué estaba pensando. No caben para mojar en la taza. Eso sí que no puede funcionar.

¡Caca de Príncipes!



Days of Thunder - Show me Heaven Theme









 
 

sábado, 2 de mayo de 2015

CORDELIA EXISTE




Hoy he estado dando vida a la sirena Cordelia y no tengo tiempo para escribir mucho.

Ha sido un día maravillosamente agotador.

Esto de contar cuentos a los niños ha resultado más difícil de lo que pensaba, pero también una experiencia más gratificante aún de lo que me esperaba.

Mañana relataré mi experiencia con tranquilidad porque da para muchas reflexiones.

Hoy a estas horas sólo puedo decir que ha sido increíble sentir cómo Eva, de siete años, a través de su mirada cada vez más enamorada de Cordelia, le ha ido insuflando vida logrando que hasta yo llegara a creer que existe.





Mumford & Sons - Believe 


viernes, 1 de mayo de 2015

HOY ES EL AYER DE MAÑANA


Playa de los Alemanes. Zahara de los Atunes (Cádiz)



A menudo me sorprendo comprobando lo rápido que crecen mis hijos. 

Me parece que fue ayer cuando mi exmarido clamaba por los tiempos en los que pudiéramos salir de casa con las manos en los bolsillos.

Al fin y al cabo un bebé es algo así como un tamagochi de carne y hueso rodeado de un montón de aparatosos bultos. Y eso que yo siempre fui una madre hippy de esas que no hervía los biberones y confiaba en la desinfección de chupetes caídos al suelo con la saliva materna.

Yo tuve dos tamgochis muy seguidos y menos mal que eran nietos muy queridos por mi madre y que, durante el año más duro, conté con la ayuda de una interna.

Pero el momento de salir con las manos en los bolsillos llegó antes de lo que imaginaba. Y ahora siento una terrible nostalgia cuando veo vídeos como el de las primeras natillas que se comió mi hijo. Una secuencia maravillosa desde los denodados intentos por abrir la tapa él sólo, hasta los lametones finales tratando de aprovechar hasta el último resquicio de chocolate que se hubiera podido quedar por el camino.

Ayer observaba cómo mis hijos jugaban con otro amigo de su edad y su hermanita bebé. Me enterneció comprobar cómo la consiguieron integrar en su juego de conseguir bajar por una rampa todos subidos en el coche-patinete sin que sufriera el más mínimo miedo. Es más, se lo estaba pasando en grande. 

Me fijé entonces en su sonrisa que mostraba alegre todos sus dientecitos de leche. Pensé que el Ratoncito Pérez ya se había pasado unas cuantas veces por mi casa y que llegaría un día en el que ya no se pasaría más.

Entonces la mamá de los niños me comentó que ya tenía ganas de que su hija empezara al cole y se espabilara un poco más.

No pude evitar pedirle que aprovechara estos momentos, que vuelan.

Nos pasamos media vida queriendo apurar etapas y otra media añorando tiempos pasados, cuando lo único que debería preocuparnos es conservar la capacidad de regalar sonrisas en el presente.

Lo siento pero en este preciso instante no puedo evitar dejar de escribir y ponerme a jugar con mis hijos a ver cuántas sonrisas les saco.


Hoy es el ayer de mañana, de Petit Pop