viernes, 13 de marzo de 2015

CUARENTAÑEROS





Nací en el año 1975. Eso significa que si Dios quiere, antes de que acabe el 2015 cumpliré 40 años. ¿Será toda esta crisis existencial una vulgar y corriente "Crisis de los 40"?

Tengo que empezar pidiendo disculpas por preocupar a más de uno con mi triste blog de ayer. Bueno, los que verdaderamente me conocen no se preocuparon una mierda. Saben que en el fondo soy una afortunada y no me puedo quejar de nada. 
Además ya dije en su día que había comprendido que el secreto de la felicidad está en saber que TODO ESTÁ EN MI. Pero bueno, ayer me apetecía que TODO EN MI estuviera triste.

No sé qué pasa en esta sociedad que no le dejan a uno estar triste. Y esta negación de sentimientos con mala fama al final te impide disfrutar de muchas sensaciones. Porque no es lo mismo recibir un cálido abrazo desde la alegría que desde la tristeza. 


Mi padre aún recuerda un episodio que protagonicé cuando era bien pequeña. No sé muy bien por qué cúmulo de motivos empecé a gritar a todos los miembros de mi familia que les odiaba en plan -mamá, te odio. Papá, te odio. Miguel, te odio. Os odio mucho a todos. Odio esta familia que me ha tocado-. Y me encerré en mi cuarto. 

Al cabo de un tiempo prudencial en el que llegué a sentir que el odio se apoderaba de todo mi ser, mi sensible padre llamó respetuoso como siempre a mi puerta. Entró sonriendo divertido, envuelto en una tranquilizadora nube de satisfacción al haber comprobado que su aparentemente delicada hija podía transformarse sin problemas en la niña del exorcista.
-Hija, es muy normal que nos odies. No te tienes que sentir mal por eso. El amor y el odio son sentimientos que van muy unidos. ¡Vengaaa! hasta luegooooo-. Y se marchó. Y allí me dejó pensando un rato y descubriendo de paso en mis propias carnes que para reconvertir el odio en amor hay que tragarse una fuerte dosis de orgullo.
-Holaaaa. Estoooo... Me he dado cuenta de que no os odio tanto...Por eso os voy a perdonar...-.

No os riais porque hay muchas personas que no llegan a aprender esto en la vida. Y así se la pasan aguantando enfadados sin respirar en una terrible espiral de sufrimiento. 

Os preguntaréis qué tiene que ver esto con la crisis de los 40. Pues mucho. Porque el secreto de superarla con éxito se basa también es transformar el odio en amor.

Para empezar nada de cuarentones. Somos cuarentañeros, aunque el obsoleto auto corrector se empeñe en marcarlo en rojo. Y no es por capricho. Ahora que estoy con lo del verso en teatro, ¿con qué rima cuarentón?... con morcón. ¿Con qué rima cuarentañero?... con sueños. 

Ahí vamos al segundo paso. Hay que seguir creando sueños. Probablemente no hayamos cumplido muchos de los que teníamos. O lo que es peor, alguno se nos habrá roto en mil pedazos. Pero aún estamos a tiempo de construir otros. Y lo bueno es que nos conocemos mucho mejor para ser más realistas a la hora de soñar.
Dejo aquí un enlace a un vídeo que viene muy al caso de una entrevista a Odyn Dupeiron, un monologuista muy simpático y apasionado.

https://youtu.be/q2v0mBG7xmY


Recientemente me ha llegado una invitación de un amigo de mi quinta que ha decidido celebrar su 40 cumpleaños en Marruecos. Y vaya que si voy a ir. Aunque sólo sea por el buen rollo que transmite su reflexión sobre tal evento. Nada de ¡oh, qué horror, cumplo 40!


"Forty years and suddenly you are the glass layer of a looking glass. Reflections on life can only reveal a dichotomy, as it is no longer possible to determine which side of the mirror you are on...
...to all the scribes and artists and practitioners of magic through whom these spirits have been manifested… NOTHING IS TRUE. EVERYTHING IS PERMITTED.” - William S. Burroughs
23 skidoo.
In mystery we wait,..."


Hay que seguir pensando que lo mejor está por llegar. El secreto está en no negar la realidad. No negar que tenemos 40. No negar que no somos como esperábamos. No negar sentimientos, aunque duelan una y otra vez. Sólo así sabremos dónde estamos y podremos reconvertir nuestros sueños. 

Cuarentañeros, Cincuentañeros, Sesentañeros, Setentañeros, Ochentañeros, Noventañeros... La inesperada vida nos espera!!!!!

PD. De hecho, ayer, me acabó reconfortando el abrazo más inesperado. Estaba en medio de una improvisación en clase de teatro y me tocaba interactuar nada menos que con el que fuera Hamlet en la última representación. Él se había detenido en una posición que yo debía incorporar a una escena. Como parecía que estuviera intentando alcanzar algo me dispuse a ayudarle. El chaval agradecido decidió acabar la escena dándome un fuerte abrazo. 

Os dejo una canción reconvertida para este viernes. Es una versión muy alegre de una canción muy triste. Para animar un poco a las almas melancólicas como la de mi amigo Joaquín. (La traducción es terrible, pero es lo que hay...)




1 comentario:

  1. Jopelines, qué dos artículos tan buenos te has marcado, tanto el viernes como el jueves!...
    No sé cuál me gusta más: ambos rezuman sabiduría, espíritu de lucha, buen rollo... ¿Se puede pedir más?

    Un abrazo (electrónico pero sentido...)

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