miércoles, 1 de julio de 2015

ME VAS A TENER SIEMPRE

Llevaba tanto tiempo perdida por aquel bosque que había llegado a considerarlo su verdadero hogar.

Por eso no sintió miedo al ver que un lobo feroz se acercaba a ella.

-Te llevo observando unas cuantas lunas, -le aulló con ternura. Me gustaría enseñarte algo que creo que te puede gustar.

Le sorprendió la mirada profunda y la noble educación de aquel salvaje animal. Por eso no dudó en seguir sus huellas.

A medida que avanzaba a su lado, sin saber a dónde la llevaba, se iba sintiendo cada vez más a gusto. Más tranquila. 

-Puedes estar tranquila, -volvió a aullar su compañero casi como si leyera su pensamiento. Conmigo aquí no te va a pasar nada. Y lo que te voy a enseñar te va a gustar mucho. Eres la primera mujer que aguanta tanto tiempo perdida por estos bosques. 

-No acabo de encontrar el camino de vuelta a casa, -se arrancó a confesar ella. 

-Quizás antes tengas que encontrarte contigo misma, -le invitó a reflexionar. Y por mi puedes tomarte todo el tiempo del mundo. Me gusta mucho tenerte por aquí.

Al escuchar esto se dio cuenta de que aquel lobo era el ser más respetuoso que había conocido en mucho tiempo.

-¿Tu estás feliz en este bosque?, -preguntó con mucha curiosidad.

-Estoy y punto. No me cuestiono más. Quiero ser sincero contigo. Yo nunca voy a salir de este bosque. Y tampoco te voy a poder mostrar un camino. Pero aquí me vas a tener siempre.

Charlando desde una honestidad que hacía tiempo que no encontraba, llegaron a lo alto de un bello paraje al borde de un pequeño acantilado que dejaban ver la caída de un caudaloso río. Una enorme luna llena, presidiendo el cielo estrellado, iluminaba la escena con el orgullo de un creador satisfecho con su obra. 

-Es precioso, -alcanzó a decir ella sintiendo el todo y la nada al mismo tiempo.

-¿Qué te apetece hacer ahora?, -preguntó siempre respetuoso el lobo.

Ella rió ante la fascinación de su idea. Miró fijamente al lobo. Luego a la luna. Los dos se pusieron a aullar con todas sus fuerzas. Y allí mismo lograron fundir sus almas para siempre con la belleza de ese instante.

Cuando ya no les quedaba ni un ápice de energía se desplomaron juntos para dormir bajo la protección de la madre tierra.

A la mañana siguiente ya no estaba la luna, ni las estrellas, ni el lobo. Pero se sentía feliz recordando tanta belleza.

Cuando se puso de pie observó que estaba rodeada de huellas. Se subió a una roca para coger perspectiva. Entonces pudo leer una frase escrita con pies de lobo.

ME VAS A TENER SIEMPRE




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