Hay una función en las cámaras de foto que te ofrece la posibilidad de grabar la imagen con todos sus matices. Se llama modo raw (crudo). Esta opción te permite luego revelar la instantánea tranquilamente a tu gusto, sacando los matices que más potencien la foto.
En esta era digital que nos ha tocado vivir donde todo se reduce a ceros o unos, es una belleza para los sentidos poder reparar de pronto en tan interesante función.
Sería maravilloso poder conocer a una persona en modo raw.
La mayoría de las relaciones empiezan en modo ceros y unos. Uno se presenta como su mejor versión en modo absoluto. Pero con el tiempo esa imagen se va alejando cada vez más de la realidad. Hasta que un buen día no reconoces ni un pixel. Incluso llegas a plantearte que quizás eres tu el que ha cambiado de ojos.
En mis tiempos mozos, una de las amigas más listas de mi pandilla, cuando alguna conocía a un supuesto Príncipe Azul, solía decir.
-¡Uy! Esi tien tara fijo... Y búscala bien porque ye gorda.
Y al final siempre tenía razón.
Quizás si uno se presentara en modo crudo, con todos sus defectos por delante, todo sería mucho más fácil.
Sólo conociendo todos los matices de una persona desde el principio se puede revelar su mayor potencial. Y así como las flores más bonitas brotan de los campos de estiércol, el amor más bello podría nacer de lograr ser amados desde nuestra más putrefacta versión.
Claro que hay que tener un honesto valor para enfrentarse a la cruda realidad. Y mucha sensibilidad para saber construir algo bonito partiendo de ella.
Por eso tanta gente permanece codificada.
Pero que sepáis que el modo RAW existe.
Damon Albarn- Sister Rust
https://youtu.be/wLfFrK7tsK8
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