Imagino que es un mecanismo de protección. Como auto-convencerse de que somos más felices solos y de que no necesitamos a nadie.
Pero lo cierto es que necesitamos mucho a todos. Ya desde pequeños. Necesitamos que nos quiera nuestra madre, nuestro padre, nuestros hermanos, nuestros abuelos, primos, maestros, amigos. Y cuanto más amor nos rodea, más sanos y felices crecemos.
Ayer estuve cenando con una antigua compañera del colegio muy especial. Para que os hagáis una idea de lo especial y valiente que es os contaré que se casó con un inglés y tiene cuatro hijos.
Tuvimos una velada muy agradable en un precioso chiringuito de playa. Charlamos y charlamos con el placer de dejar brotar las palabras desde la sinceridad y el sentido del humor.
Llegado un momento me comentó una observación curiosa sobre mi blog. Manifestó que ella siempre había creído que yo era una mujer de esas que “utilizaba a los hombres” y que se había sorprendido al comprobar mi sufrimiento en mis relaciones con el género masculino.
Al principio pensé que esto podía reflejar una debilidad, una dependencia o necesidad de ser amada a toda costa. Es verdad que en mi vida siempre han tenido mucho peso mis relaciones sentimentales de pareja. Pero, de nuevo, las paradojas existenciales que últimamente encuentro por todas partes. La paradoja de que hay que ser muy fuerte y muy independiente para poder entregar tu corazón a otra persona en un acto de fe (más si se trata de un hombre, jijijiji)
Porque el amor no deja de ser un acto de fe. Cuando brindas tu corazón nunca sabes si su nuevo dueño sabrá entenderlo y cuidarlo. Tampoco puedes vaticinar cuántas jornadas de compra en el Mercadona podrá resistir.
Pero sí puedes intuir si su nuevo guardián va a tomárselo en serio. Si es honesto. Si no halla fuera del bien centro y reposo. Si se muestra alegre, triste, humilde, altivo, enojado, valiente, fujitivo, satisfecho, ofendido, receloso. Si aparta el rostro al claro desengaño. Si es capaz de beber veneno por licor suave. Si olvida el provecho y ama el daño. Si cree que el cielo en un infierno cabe. Y es capaz de dar la vida y el alma a un desengaño. Porque ¡ésto es amor! quien lo probó lo sabe.
Y al igual que no hay amor perdido, no hay que temer al amor.
Que Dios nos dé la capacidad para reconocer y expresar nuestra necesidad de amor. Valor para abrazarlo sin reservas cuando llegue. Y sabiduría para dejarlo ir con cuando tenga que marcharse.
No. Nunca he ultilizado a los hombres porque el amor no se utiliza. El amor se siente.
M Clan - Miedo
https://youtu.be/gDwmVHSe6s8
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